Los pesticidas usados en África podrían contaminar a las cigüeñas migrantes

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Científicos de la Universidad de Extremadura han analizado pollos de cigüeña de tres colonias diferentes, y han identificado la presencia en sangre de sustancias contaminantes y plaguicidas en los mismos; circunstancia que podría afectar al éxito reproductivo de la especie, ya que la intoxicación pasa de madres a crías.

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) buscando comida
Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) buscando comida

Durante el periodo invernal la mayoría de las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) emigran a África, pero muchas son las que se quedan en la Península Ibérica, aumentando el número de aves nativas invernantes, según informa SEO/BirdLife. En España, la mayoría de las poblaciones de esta especie, se concentran en Castilla La Mancha (con 11.723 individuos), pero es la provincia de Cáceres, en Extremadura, la que alberga la mayor población de cigüeñas, con unas 7.035 parejas. Esta especie basa su alimentación en grandes artrópodos, y dependiendo de sus circunstancias puede ingerir desde vertebrados hasta basura, según se detalla en la Enciclopedia de las Aves de España. Asimismo, las cigüeñas, como otras aves, son susceptibles de acumular en sus organismos contaminantes orgánicos.

Con el objetivo de comprobar los niveles de contaminación por compuestos orgánicos persistentes (COP), en concreto, pesticidas organoclorados (OCP) y policlorobifenilos (PCB), se llevó a cabo un estudio para el que los investigadores tomaron muestras de sangre de 59 crías de la especie Ciconia-Ciconia, pertenecientes a tres colonias extremeñas diferentes de cigüeñas.

Los resultados del estudio, Chlorinated pollutants in blood of White stork nestlings (Ciconia ciconia) in different colonies in Spain, publicados en la revista Chemosphere, confirman la ausencia de PCB, pero muestran la presencia de insecticidas clorados como el heptacloro, o el aldrín, y en mayores concentraciones el DDE (diclorodifenildicloroetileno del grupo de los organoclorados), un compuesto químico proveniente de la degradación del DDT (usado en insecticidas); éste último y sus derivados prohibidos en 1972 por ser tóxicos para la reproducción de ciertas especies de aves, por acumularse en las cadenas tróficas y en el medioambiente, y ante el peligro de contaminación de alimentos, según recoge la Ficha internacional de seguridad química del DDT elaborada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España.

Ante el descubrimiento, los investigadores barajaron la hipótesis de los basureros cercanos a las colonias como posible causa de contaminación de las aves, pero enseguida fue descarttada al comprobarse que la colonia más contaminada era la más lejana a los basureros de la zona. Descartada esta posibilidad, la respuesta se focalizó en los movimientos migratorios de la aves, concluyeron los científicos que “la contaminación en los pollos con las mayores concentraciones puede deberse, al menos en parte, a la migración de las madres al continente africano durante el invierno“.

En muchas zonas de África se siguen utilizando pesticidas elaborados con DDE para la agricultura y el control del mosquito transmisor de la malaria; circunstancia que puede ser el principal origen de esos contaminantes en las cigüeñas analizadas, “que cuando regresan a la Península transfieren parte de su carga contaminante a los pollos a través de la yema de huevo”, observa Irene de la Casa-Resino, primera autora del trabajo. Asimismo, añade que la cantidad de DDE encontrada, a largo plazo, puede acumularse en los tejidos grasos de los animales, y afectar al éxito reproductivo de esta especie, feminizando a los machos y disminuyendo el número de huevos por puesta.

Fuente de las imágenes: Pixabay

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