Los mileuristas

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Qué grande es el recuerdo cuando nos permite viajar en el tiempo. Es un transporte público, gratuito y no contaminante con el cual uno puede trasladarse a instantáneas de su propia vida que resultaban olvidadas.

Ese recuerdo que te permite llegar a los ochenta y revivir aquellos momentos únicos en los que la España cañí terminaba de digerir su democracia, se vestía hortera yendo a la moda, la mayoría de los modernos tenían un grupo de música muy similar a Mecano, Golpes Bajos o Gabinete Caligari; y se acudía en masa a votar a Felipe González.

También estaban aquellas películas del famoso destape, protagonizadas por Andrés Pajares y Fernando Esteso. Esta pareja de cómicos interpretó un género cinematográfico pseudo humorístico y casi erótico que hizo las delicias de todos los españoles en aquellos momentos. Películas míticas como La Lola nos lleva al huerto, Los chulos, Yo hice a Roque III o Los bingueros.

Veinticinco años después el singular dúo retorna a las pantallas de cine y juntos estrenarán la película El Código Aparinci. Parece con ello como si nada hubiera cambiado, como si nuestro país se levantara de una larga siesta de verano y, aún con el sudor del riguroso calor de estas fechas, se incorporara medio atontado a la vida cotidiana, restregándose los ojos se volviera a percibir el mismo aroma de los ochenta y nuestros recuerdos fueran de nuevo presentes.

Esteso y Pajares podían haber escogido un título para su nueva película mucho más acorde con su línea cómica y de mayor actualidad: Los mileuristas. Con un argumento que está en la calle, entre las gentes. Un argumento que persigue a la mayoría de los trabajadores de a pie, los cuales tienen su nómina estancada en la cifra mágica de los mil euros, unas 166.000 de las antiguas pesetas para que nos entendamos.

En los ochenta esta cifra sería todo un lujo para la nómina de cualquier currito, pero ahora no, no en el año 2007. Ahora mil euros rompen el cinturón, e incluso el cuello, de cualquiera, convirtiéndose en el quebradero de cabeza de muchas familias que tienen que pagar los gastos, una hipoteca de la casa a cincuenta años, el coche, las vacaciones, los niños, los colegios, las clases particulares, los impuestos,…

Mientras que nuestros representantes políticos se encargan de poner nuestros pies en el suelo, de hacernos ver la realidad cotidiana, de comprobar que ellos también tienen apreturas a fin de mes cuando Zapatero nos cuenta que un café vale ochenta céntimos, Rajoy confiesa que gana ocho mil euros al mes o Esperanza Aguirre se desmarca de sus compañeros políticos cuando alega que tiene serias dificultades para hacer frente a sus gastos con su sueldo de Presidenta de la Comunidad de Madrid. Toda una declaración de principios.

El argumento de esta gran película tan humorística llegaría a cotas estratosféricas si tocara, aunque fuera de manera liviana, la temática de los pelotazos inmobiliarios que los informativos de todas las televisiones nacionales muestran a diario, que se producen aquí y allá, de punta a punta, mientras que alcaldes y equipos de gobierno de muchos municipios se consagran con grandes fortunas en la revista Forves.

Los mileuristas se estrena en las pantallas de cine de todas las generaciones más jóvenes, aquellas que no pueden acceder a una vivienda, aquellos que están contratados en condiciones pasmosas, aquellos que no pueden tener hijos porque no son capaces de afrontar el pago de tantos préstamos, ni siquiera viviendo en pareja con dos sueldos simultáneos.

En esa misma línea, con la incorporación de la mujer al mundo laboral nos han engañado a todos y a todas. Lo que antes se podía mantener con un único sueldo ahora no se es capaz de sustentar con dos, a muchas mujeres se les paga muy por debajo de los sueldos que gana el hombre sin mayor justificación que la mera condición del sexo, y los precios siguen subiendo mientras disfrutamos de un país tan moderno, tan dinámico y tan europeo como el nuestro. Sigamos disfrutando de la película tras los anuncios.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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