Los microbios del Rock

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Nos dejaron Kannon, nos abandonan Sexy Sadie, ¿qué está pasando?, ¿Es que es tan difícil esto de la música? Tendríamos que preguntar a los grupos. Cómo es su día a día para averiguar lo que se cuece en cada cocina. Sin embargo, para que no se adormilen nuestras neuronas vamos a usar la imaginación. Supongamos que deseamos ser un o una guitarrista de rock. Que nos juntamos con unos amigos para darle vueltas a la sesera y crear así nuestras propias canciones. Bien, ya tenemos lo fundamental, la ilusión y las ganas. Ahora sólo hace falta que esos pensamientos tomen forma y se transformen en estribillos, riffs poderosos y melodías seductoras.

A continuación, hay que hacerse con el instrumento en sí – en esto los cantantes llevan ventaja pues ya lo tienen incorporado, aunque nadie les librará de aportar un juego de voces –  y luego alquilar un local de ensayo. No es recomendable practicar con tu grupo en casa, pues en el frenesí de la inspiración, es posible que se rompan fotos familiares, jarrones traídos de quién sabe dónde e incluso que alguno de los componentes pise el mando a distancia de la tele. Si esto último ocurre, procúrate una identidad nueva o exíliate a otro hogar.

Una vez que se reúnen estos elementos, hay que componer un repertorio de una hora de duración como mínimo, ningún garito contrata a un grupo por menos de eso. Tras este paso, lo correcto es dar forma a una carta de presentación en sociedad, es decir, un disco. Lo ideal es que la grabación del disco la pague una compañía discográfica, pero en la actualidad eso es difícil; apenas se venden discos y la industria está en plena reestructuración. La auto producción es lo más rápido, pero es también es más caro pues los gastos corren de tu cuenta. La escena final es tocar en directo y hacerlo lo mejor posible.

Visto así, no parece difícil sacar un proyecto adelante. Sin embargo, hay que bajar a la realidad y aclarar algunas cuestiones.

En primer lugar, hay que ver si uno vale o no para la música, ya sé que es complicado decirle a alguien que es negado para algo, nadie quiere herir los sentimientos de su amigo/a cuando le ve tan emocionado, pero también es de buenos amigos decir la verdad, por muy cruda que ésta resulte. Una vez me topé con un locutor de radio (pues así se definía este individuo) que cuando hablaba, era imposible entenderle una frase completa. Una de dos, o tenía un serio problema con el grosor de su lengua o de pequeño le enseñaron a hablar con la boca llena de comida y no aprendió a pronunciar correctamente. ¿Ningún amigo le dijo que se dedicara a otra cosa o es que no tenía amigos?

Luego tenemos que ver que hay que hacer un desembolso importante de dinero. ¿Hay instrumentos baratos? Pues sí que los hay, pero hay que ver cómo suenan. Si lo que deseas es hacer el ganso y te da igual lo que piensen de ti, pues adelante, a lo mejor al final de tu concierto hay gente que aplaude e incluso te llevas la felicitación del  borracho del bar.

Claro que si vas en serio, cómprate un buen equipo y haz que tu banda suene como los ángeles. ¿Significa esto que ya lo tienes todo? No, prepárate para un camino lleno de baches donde nadie regala nada. Piensa que este mundillo está lleno de aprovechados, de tahúres que juegan con cartas marcadas: contratos leoninos de la discográficas, managers que te venden un paraíso y luego no hacen nada, salas de conciertos con equipos ruinosos, locales de ensayo caros y mal insonorizados, etc.

Además, como en todo negocio o proyecto, los comienzos son duros y uno toca en los bares por los gastos y poco más. En muchos sitios no hay camerinos y tendrás que cambiarte en los baños mientras la clientela entra, te mira extrañada, y luego te ignora y hace sus necesidades. ¿Humillante? Quizá, pero piensa que cuando te subas al escenario tú serás el rey y ellos los súbditos que bailarán cuando lo ordenes.

Hay que estar preparado también para que no vengan las 10.000 personas que esperabas para tu actuación, y que en su lugar se presenten cuatro curiosos que pasaban por allí. Cuando uno juega en casa, no hay problema, se llama a los amigos y estos llenan el bar esperando que les invites a una de las copas que te regalan por actuar. Lo malo es que cuando se toca fuera apenas te conocen. En esos casos, si el garito está desierto, hay que actuar como si estuviera a reventar de gente.

Por otra parte, hay que pensar que la vida de la banda habrá que compaginarla con estudios, trabajos y las circunstancias personales de cada uno. Es una obviedad decir que entre lo miembros debe de haber respeto y un mínimo de feeling. Sólo falta que al llegar cansado del trabajo o de estudiar tengas que pelearte con tu grupo.

En conclusión, si no quieres pelearte con el mundo y estar en paz contigo mismo, haz buenas canciones. Si no te ves capaz, déjalo, pero si aún así deseas intentarlo, motívate pensando que la música es algo exclusivo del ser humano y que mucha gente envidia lo que tú haces aunque lo hagas mal. Si esto tampoco te inspira, piensa que cada vez que hagas una mala canción, cada vez que atormentes al género humano con alaridos y letras de encefalograma plano, tu familia irá menguando hasta convertirse en invisibles microbios. ¿Vas a ser capaz de hacerle eso a tus seres queridos?, ¿O vas a hacer canciones audibles algún día? Creo que muchos de los que pasan por Operación Triunfo tienen a sus familiares encerrados en un microscopio. ¡Qué cruz!.

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