Los medios de comunicación y la Guerra de Irak una década después

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Recientemente han salido a la luz pruebas de la guerra de Irak que muestran a cinco soldados españoles maltratando a dos reclusos locales. Diez años después del inicio de esta guerra, se recuerdan las decisiones políticas que llevaron a esa situación, la reacción de la opinión pública y el posicionamiento de las diferentes actitudes mediáticas ante el conflicto.

030317-F-1698N-004Marzo de 2003. Las tropas angloestadounidenses inician con éxito la invasión de Irak acabando con la dictadura de Saddam Hussein. Así comienza uno de los acontecimientos más mediáticos del último siglo. Para ganarse a la opinión pública, fundamental para desarrollar sus estrategias, los bandos implicados iniciaron campañas de propaganda que pretendían ofrecer una imagen favorecedora del conflicto para conseguir apoyos y lograr una importante victoria en el campo de la información. En España la opinión pública tuvo una importante influencia en la política, así como las diferentes posturas que adoptaron los medios. A diferencia de la primera Guerra del Golfo, caracterizada por el rígido control de la información y la censura, este conflicto contó con un aumento del pluralismo informativo a causa del gran desarrollo de los medios de comunicación que trajo la revolución digital.

La actitud de los medios a nivel internacional dio lugar a dos estrategias informativas diferentes. Por una parte, desde el punto de vista norteamericano, Bush emprendió una estrategia de aparente pluralismo y transparencia. Sin embargo, los medios afines a éste ofrecían una información claramente propagandística y parcial. Un ejemplo fue la difusión de imágenes de la liberación de la soldado Jessica Lynch por parte de un comando estadounidense con un enfoque exaltado y patriótico, como la escena en que Lynch tumbada en una camilla era arropada por la bandera de los Estados Unidos. Pero muchas de estas informaciones resultaron contraproducentes, crearon en la opinión pública el concepto colonial de guerra de ocupación en lugar de liberación. Además, el propio gobierno de EEUU fue contradictorio al proclamar conquistas de ciudades que poco después se iban desmintiendo, perdiendo así parte de su credibilidad.

En este contexto aparece la cadena de televisión Al Yazira, un canal de noticias del mundo árabe que, de forma contraria a lo normal, destacó por el respeto a la libertad de expresión, teniendo un gran impacto en la balanza de la opinión pública y llegando a competir con los medios europeos. Un ejemplo fue la emisión de un vídeo que mostraba las consecuencias de bombardeos sobre ciudades, siendo transmitido en todas las televisiones europeas. Por su parte, la estrategia iraquí se centró en una llamada directa al público, presentando la guerra como un conflicto entre civilizaciones e insistiendo en los muertos civiles. A diferencia del enfoque norteamericano de una guerra limpia, Irak mostraba una guerra lenta y dolorosa con numerosas víctimas inocentes, tratando de movilizar la opinión en Occidente.

En España también se distinguieron dos grupos distintos en cuanto a nivel informativo. Por una parte, pueden señalarse a RTVE y a Antena 3 como afines al Partido Popular. Los tertulianos de RNE y de la COPE actuaron como firmes defensores de las decisiones políticas, no solo del gobierno estadounidense sino también del entonces presidente español José María Aznar, creyendo necesaria la intervención española en el conflicto. Por otra parte, los diarios El País y El Mundo y los principales programas de Telecinco, mostraron su descontento posicionándose claramente en el ‘No a la guerra’.

Por lo tanto, se podría decir que los medios de masas jugaron un papel de selección e interpretación de la información disponible, buscando la afiliación del público. Cabe decir que el público tenía la necesidad de ser informado y en muchas ocasiones se refugió en la búsqueda de medios pequeños e independientes para acceder a una información veraz. La emisión del vídeo que muestra a soldados españoles maltratando a locales, abre nuevamente la polémica de una guerra no apoyada por la ONU que no devolvió la paz a Irak y cuyos responsables han quedado impunes aún diez años después.

Fotografía: Creative Commons 

 

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