Los mapuches de Chile reclaman justicia dos siglos después

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La muerte de un empresario agrícola y su esposa en el incendio de su casa el pasado 4 de enero en la región de La Araucanía (sur de Chile) a manos, presuntamente, de un grupo mapuche “terrorista” ha reavivado el conflicto entre los indígenas y el Gobierno chileno, latente desde 1825.

Máscara. Foto cedida por Jovengandalf, en Flickr.“Esto es un proceso irrevocable.  La autodeterminación ya aquí es un tema instalado, aunque no esté en la agenda del Gobierno ni de los partidos. Se anunció y ahora viene la etapa de materializarlo únicamente”, proclamó el líder mapuche Aucán Wilcamán el pasado día 16 en la última cumbre indígena que reunió a unos 300 representantes de las distintas comunidades.

A la reunión, celebrada en la capital de La Araucanía, Temuco, estaba invitado el Gobierno chileno, representado por dos gobernadores regionales y un experto del Ministerio de Desarrollo Social. Una representación de perfil bajo, que además acudió en calidad de “observadora”, algo que los indígenas interpretaron como un desplante del presidente chileno, Sebastián Piñera. Las exigencias de los mapuches para con el Gobierno son muy claras pero también bastante difíciles de negociar.

La primera de ellas es la petición de perdón por parte del Estado por los crímenes que se cometieron contra los mapuches entre 1861 y 1883 para controlar sus territorios, que tras tres siglos de dominación española seguían siendo indomables. “Fue un acto de lesa humanidad, por tanto se tiene que reparar e indemnizar por el daño causado en los 130 años de control chileno”, manifestó Wilcamán. La respuesta del Gobierno chileno no se hizo esperar y vino dada por el ministro de Agricultura, Luis Mayol.  “Ningún presidente de Chile, ninguna autoridad, debe pedir perdón si no es con una reflexión mucho más profunda de un hecho”, dijo.

Pero aún más espinosa, si cabe, es la segunda petición mapuche: el derecho a la autodeterminación. Los indígenas amenazan con la construcción de un gobierno propio en la región, con o sin el consentimiento del Estado chileno. Los mapuches aclaran que esta autodeterminación les otorgaría una mayor autonomía y un mayor control de sus vidas, sin suponer en ningún caso la escisión de Chile. Sin embargo, este proceso no queda tan claro para el Ejecutivo chileno. “Tenemos distintas culturas, pueblos y orígenes, pero somos un solo país y una sola nación y en esta materia no debe haber ninguna confusión”, contestó Piñera el pasado día 17.

En referencia al trato dado al detenido por el incendio y asesinato del 4 de enero, el Presidente añadió que “la ley se está aplicando a los terroristas, sean de la etnia que sean. Les vamos a aplicar la Ley Antiterrorista cuando cometan delitos terroristas como, por ejemplo, quemar vivos a dos personas inocentes de la tercera edad”, advirtió.

Parece que al conflicto, que dura más de 130 años, todavía le queda un largo recorrido hasta su solución. Bajo él subyace también el enfrentamiento entre los empresarios agrícolas, blancos y propietarios de la tierra, y la comunidad campesina mapuche, a la que le fue arrebatada en 1883. Los mapuches de la región son el colectivo predominante que todavía vive a día de hoy bajo la pobreza.

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