Los líos de la Justicia

0
172

Situación figurada sobre una conversación en un bar cualquiera, a las 7 de la mañana, antes de ir a trabajar:

– ¿Qué tal andas?
– Pues mira Paco, no muy bien…Lo de la recusación de Pérez Tremps no me huele muy bien…se nota cierto tufillo político.
– Pues ahora que lo dices tienes razón
– A mi es que esos líos de que el Consejo General del Poder Judicial, con sus miembros elegidos por las Cortes, y el propio poder Ejecutivo proponga a ciertos magistrados del Tribunal Constitucional hace que se me corte la digestión.
– ¡Hay que ver Manolo! Tal vez deberíamos empezar a exigir un cambio en el sistema…

Muy pocos locos podrían, si quiera, imaginarse situación semejante. Tal vez por eso que los politólogos llaman el excepcionalismo negativo. Algo que consiste en que los españoles valoran negativamente a los políticos y sin embargo muy bien a las instituciones y al sistema democrático que los sostiene llegando a confesar que no tienen mucha idea sobre eso. Tal vez la causa sea que por la cabeza del ciudadano de a pie circulen otros muchos problemas más importantes.

Sea como sea lo cierto es que justicia y política andan estos días juntos y revueltos. El último y más sonado incidente viene dado por la recusación del magistrado del Tribunal Constitucional Pablo Pérez Tremps, con lo que 11 magistrados serán los que resolverán el recurso del Partido Popular contra el Estatut de Cataluña. El pleno del Constitucional aceptó por seis votos contra cinco la recusación del magistrado. El motivo: la firma de un contrato con la Generalitat catalana, en tiempos de Pujol, por asesorarla en la redacción del texto del Estatut.

El asunto ha inquietado en las esferas políticas en tanto en cuanto los puntuales apoyos nacionalistas que tiene el Gobierno pueden dejar de existir (incluso los del PSC) si el constitucional echara abajo el Estatut. Es por ello por lo que se especulaba con la posibilidad de que el ejecutivo presionara a Tremps para que dimita y se le puediera sustituir (lo puede hacer puesto que Tremps fue nombrado por el Gobierno). Ante todo el guirigay el magistrado recusado por el PP decidió seguir en el Constitucional.

Los Catedráticos en contra
Para la aceptación de la recusación el Constitucional entendía que ocurría la causa 13 del artículo de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que, en cristiano, viene a decir que se le retira por “haber participado directa o indirectamente en el asunto objeto del pleito o causa o en otro relacionado con el mismo”.

La Constitución señala que los 12 magistrados del Tribunal Constitucional se deben elegir entre aquellos relacionados con el mundo jurídico con una antigüedad de 15 años y reputación jurídica.

Miguel Satrústegui, profesor de Derecho Constitucional, piensa que se ha dañado el prestigio del Alto Tribunal y que sus miembros “están expuestos a ser descalificados por sus trabajos académicos que deberían ser lógicamente abundantes”.

Si, tal y como señala la Carta Magna, los candidatos a magistrados deben demostrar una reputada experiencia, resulta llamativo, según los expertos, que se retire de la decisión sobre un tema a alguien que puede acreditar sobrada experiencia dentro del mundo jurídico. Trabajos como el que realizó Pérez Tremps para la Generalitat son una de las condiciones imprescindibles que demuestran la experiencia requerida para formar parte del Tribunal.

En Europa, en países con sistemas de elección de los magistrados parecidos al de España, nunca se han recusado a dichos juristas cuando han participado como magistrados constitucionales en juicios de validez sobre leyes en las que participaron siendo ministros o parlamentarios.

Las últimas semanas se hizo público un manifiesto en el que 45 catedráticos criticaban el hecho. “De aplicarse generalizadamente el criterio en que se sustenta, se restringiría gravemente la libertad de producción científica y de investigación que la Constitución consagra, y acabaría por generarse una composición de nuestro Tribunal Constitucional inadecuada a la exigencia constitucional de que todos sus miembros, sean “juristas de reconocida competencia””.

¿Se cuestiona el sistema?
Sea como sea la política se mezcla con la justicia. La recusación de Pérez –Tremps “representa la victoria de una estrategia de la derecha política, decidida a usar todas las instancias en su lucha por el poder” según Satrústegui, también supondría un error, según el profesor, que los socialistas presionaran al magistrado para que dimitiera y poder sustituirle ya que “en definitiva se pretendería volver a sacrificarle en el altar de la política y confirmar de ese modo la infección política del Tribunal”.

Casos como este hacen que se venga a cuestionar el modelo de elección de los magistrados.

Los grupos políticos afectados por la recusación (los del Sí al Estatut), igualmente contrarios, plantean actuar igual que el PP. El Gobierno catalán anunció que recusará al magistrado Jorge Rodríguez Zapata. Sus razones son que si Pérez Tremps  fue retirado por un trabajo académico Rodríguez Zapata está en una situación similar.

El planteamiento de un cambio en la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional lleva a expertos a discutir sobre sus posibilidades. Una opción es la elección directa, por parte de los ciudadanos de todos los magistrados. Los juristas candidatos deberían hacer una campaña electoral que conllevaría el peligro de satisfacer los intereses de partidos políticos. La otra opción es el nombramiento vitalicio de los miembros del tribunal.

En Estados Unidos se hace con los magistrados del Tribunal Supremo. En ese caso la elección corresponde el Presidente, que elige a un jurista próximo a sus ideales pero no radical ya que puede ser rechazado por el Senado.

Es muy posible que el tema no esté en la calle, que la situación figurada de más arriba nunca se llegue a dar, y que la simple posibilidad de que el Estatut de Cataluña vuelva a estar en el tintero de los medios produzca más indiferencia sobre el tema. Pero el simple planteamiento de tales tesis debe hacer pensar en un buen sistema que garantice la lógica independencia y separación de poderes.

Dejar respuesta