Los informativos de televisión cada vez más frívolos y sensacionalistas

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Los espacios informativos de las cadenas de televisión privadas mantienen como primer objetivo entretener en lugar de informar y no dedican tiempo a contextualizar las noticias ofrecidas. Estas son algunas de las conclusiones que mantiene un estudio publicado por una asociación de teleespectadores.

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Datos del Estudio sobre los informativos de televisión.

Según datos del Barómetro Audiovisual de Andalucía, tres de cada cuatro andaluces aseguran que la televisión es el medio que prefieren para informarse, mientras que el porcentaje de la población de la Comunidad que la elige para entretenerse supera el 82%. Esta estadística nos ayuda a comprender de dónde proviene la información política y social que maneja la mayor parte de la sociedad. Sin embargo, y a pesar de las grandes cantidades de audiencia, los informativos de televisión presentan grandes agujeros negros: demasiado sensacionalismo, contenidos frívolos y, últimamente, un exceso de autopromoción.

Lourdes Domingo firma en la web de TAC (Teleespectadors Associats de Catalunya) un artículo en el que pone de manifiesto las deformaciones que presentan los telediarios, comenzando por marcar las imposiciones propias de la televisión: “Es cierto que en televisión se trabaja bajo mucha presión, sobre todo en los programas diarios. Los informativos no son, por ello, una excepción: siempre a contrarreloj, pegados a la actualidad y al último suceso, y sometidos a presiones políticas y económicas.”

Esto no exime a los periodistas de su responsabilidad pero forma parte de una serie de características del medio que no podemos dejar al margen.

Esta misma asociación de telespectadores catalana publicaba en 2009 un estudio sobre los espacios informativos de televisión analizándolos en TVE, Antena 3, Cuatro, La Sexta, Telecinco y TV3. Desde el gabinete de comunicación de la Asociación nos informan de que no han vuelto a realizar otro estudio pero, salvo en el caso de los canales públicos, la situación no ha cambiado demasiado. Por este motivo nos centraremos en las conclusiones que sacaron de la televisión privada, la cual plantea una mayor preocupación a largo plazo: que la crisis del sector acentúe y multiplique los problemas que presenta la investigación.

La primera conclusión a la que llegan es que existe una “tendencia de los informativos en nuestro país a transformar la información de los noticiarios en entretenimiento para captar la atención del espectador.” Al mismo tiempo, el estudio señala en el grupo de cadenas privadas a los informativos de Antena 3 como los que más se acercan a cumplir los criterios periodísticos de noticiabilidad.

Uno de los aspectos más señalados es lo que desde la Asociación llaman “infoentretenimiento”, es decir, entretener en lugar de informar; se le otorga una creciente importancia a sucesos o noticias irrelevantes en tono de alarma como “ha nevado muchísimo” o “las temperaturas han subido y la gente no sale a la calle”.

El informe también resalta el lugar que ocupa la autopromoción de series o programas que estrena la cadena. Basta volver la vista un par de semanas atrás y observar la publicidad dada desde estos espacios a las nuevas series de Atresmedia y Mediaset para comprobar que esto continúa siendo una realidad.Captura de pantalla 2014-02-23 a las 17.25.27

Otros hechos que apunta el estudio en sus conclusiones es el excesivo uso de adjetivos que no hace más que aumentar esos rasgos de sensacionalismo y frivolización. Los comentarios vertidos por los propios presentadores o las imágenes que acompañan ciertas noticias mantienen esta cuestión. El lenguaje es parte vital en un programa periodístico informativo y en ocasiones, señala el informe, es vulgar y muy coloquial.

Por otro lado, TAC incide en la selección de las presentadoras, manchada por un sexismo notable “ya que las cadenas privadas solo parecen contratar presentadoras con un físico atractivo con el objetivo de conseguir una mayor audiencia”.

Desde la Asociación critican también la falta de profundización y seguimiento de las noticias, sobre todo de ámbito internacional. Incluso afirma que, en ocasiones, reciben prioridad las noticias de ámbito nacional (aunque irrelevantes) frente a noticias de mayor importancia que han tenido lugar en otro país y quedan relegadas a un segundo plano.

El informe no se olvida de juzgar la sección de informativos dedicada al deporte que queda totalmente monopolizado por el fútbol en todos los informativos; todos estos espacios abusan del sensacionalismo siendo Cuatro “la cadena que emite más información sensacionalista (gran parte de este sensacionalismo contabilizado proviene de su sección de deportes), a la que le dedica 137,73 minutos semanales”.

El espacio que ocupa la sección de sucesos también es reseñable en comparación con otras como política, economía o cultura. Telecinco es la cadena que dedica más tiempo a sucesos con un 30,92% y la que menos es TVE, que lo hace con un 8,53%. Las cadenas públicas son las que emiten más información política y Telecinco es la cadena que emite menos información perteneciente a este parámetro.

En 2009, momento en que se publica el informe, el estudio alaba en rasgos generales el tratamiento de la información de TVE y la rigurosidad en sus contenidos, sin embargo, desde 2012 viene denunciando la falta de independencia del canal tras la modificación del régimen de administración de la Corporación RTVE aprobado por el Gobierno. En este sentido, exigió en su día que “se refuercen las garantías de independencia de los profesionales de los servicios informativos contempladas en el Estatuto de Redacción aprobado en abril de 2008 y la función de los Consejos de Informativos como instrumentos de vigilancia y protección de la buena praxis profesional.” Sin embargo, la supuesta independencia del canal público sigue estando en entredicho con escándalos como el reportaje sobre la ropa provocativa de las niñas o el acercamiento a la religión como forma de aliviar la ansiedad de los parados. 

Tristemente, el estudio confirma la hipótesis de los investigadores al probar mediante la observación de los informativos durante un período de tiempo considerable que “el objetivo fundamental de los telediarios se ha convertido en dar información de un modo superficial, divertido y que sutilmente manipule al telespectador. En cambio, el objetivo secundario es informar con seriedad, formar, sensibilizar e interesar al espectador para que profundice en determinadas noticias que el telediario sólo esboza o apunta. El resultado son noticias muy breves, que no pueden aburrir. No tienen que ser abstractas, tienen que ser claras y digeribles. Tienen que entretener, de este modo serán más espectaculares, dramáticas y, lógicamente, cada vez menos objetivas y ponderadas.