Los hispanos y la fuerza del colectivo

0
274

La selección española de balonmano, defensora del cetro mundial logrado hace dos años en Barcelona, regresa al torneo en el que ha conquistado sus mayores éxitos. La bicampeona inaugura esta tarde su periplo en el Mundial de Catar frente a Bielorrusia (15.00 horas, Teledeporte).

La cumbre se holló en Túnez, en 2005, y en España, en 2013. Las dos estrellas que luce la camiseta roja de la selección recuerdan ambos. El Mundial, el gran campeonato que descorcha los años impares, es la competición fetiche del balonmano español. El éxito se ha hecho habitual en las dos últimas décadas: podios europeos, medallas olímpicas y un par de piezas de caza mayor. El talento de jugadores y técnicos sirve para esquivar una crisis económica que ha destrozado la liga doméstica y fuerza al exilio a sus mejores exponentes.

Resiste la base que llevó a España a su segundo entorchado mundial. La selección es el reencuentro de un grupo disperso por las ligas continentales más fuertes. La Asobal solo aporta jugadores del todopoderoso FC Barcelona y a Albert Rocas del Naturhouse La Rioja. El resto recala participa en las ligas de Francia, Alemania, Polonia y Hungría. Pero el ambiente sigue siendo fantástico. Manolo Cadenas, seleccionador desde la primavera de 2013, sigue agradeciendo a sus chicos las facilidades que le dieron el pasado enero, cuando debutó en el Campeonato de Europa con un tercer puesto.

Uno de los nuevos es el veterano Chema Rodríguez. Cadenas ha rescatado al central del Vezsprem para los hispanos. El último campeonato en el que estuvo presente fue el Mundial de Suecia de 2011, aunque los cuatro años lejos de la selección no le asustan. “Vengo a echar una mano y a ser útil al equipo”, asegura Rodríguez. “Sé que tengo por delante a Joan Cañellas y Raúl Entrerríos, los dos mejores centrales del mundo”. El organizador, habitual del combinado español en los primeros años del siglo, afronta con 35 años un nuevo Mundial con “la ilusión del primer día”.

Gonzalo Pérez de Vargas es otro de los que no saboreó la gloria sobre el parqué del Sant Jordi en enero de 2013. El portero toledano llega a su segundo gran campeonato internacional después del regreso al Barça este verano. Comparte demarcación con José Manuel Sierra, habitual segundo de a bordo. Pérez de Vargas encara la cita catarí en un momento dulce, destacado en Asobal y en competición europea. El tándem de arqueros no estará a la sombra de los grandes metas que han defendido la puerta española. Ya no están David Barrufet, José Javier Hombrados o Arpad Sterbick. Toca dar un paso adelante.

“Hemos tenido grandes generaciones de porteros; ahora comparto posición con Sierra, ambos somos jóvenes pero nuestra edad no supone una presión añadida”, razona Pérez de Vargas que también elude la cuestión de la primacía ante los ojos del entrenador. “Tenemos que estar los dos preparados”, remacha. Cadenas no confiere a ningún jugador ni a ninguna posición un papel preponderante. Insiste, machaconamente, en los valores del grupo y la solidez defensiva. Quiere mantener al equipo cerca de las potencias, al lado de Francia, Dinamarca y Croacia.

Cadenas encomienda su suerte a los 16 que ha elegido. El discurso pone el foco sobre el conjunto, nunca sobre las partes. El míster no señala a ninguno de los suyos por encima de otro. Ni siquiera a Cañellas, que firmó un Europeo sobresaliente en 2014. Tampoco al poderoso Jorge Maqueda, tampoco al capitán Entrerríos, tampoco a los extremos goleadores como Víctor Tomás o Valero Rivera. El bloque, una y otra vez. Y como meta, estar con los grandes y mirando de reojo la clasificación para los Juegos del próximo 2016. El ganador tendrá billete asegurado; los siguientes clasificados, el derecho a organizar el preolímpico en su casa.

España debuta hoy. Enfrente, la Bielorrusia de Siarhei Rutenka. Brasil, Chile, Eslovenia y la anfitriona Catar son el resto de equipos del grupo A. Valero Rivera entrena al combinado local. El laureado técnico, artífice en buena medida de la victoria de 2013, abandonó España meses después del triunfo. Rivera emigró a Catar, donde le diseñaron un proyecto a medida con plena disponibilidad de recursos. El próximo miércoles, el partido del morbo. Antes, Brasil y Chile.

Dejar respuesta