Los grandes genios

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Puede decirse que todos los genios de la historia han conseguido esa condecoración a causa de no encajar plenamente en los cánones, las reglas y las ataduras que estaban presentes en sus épocas. Por no seguir las convicciones de los demás y luchar por sacar adelante su propia idea, su creación imposible, por no llegar a encajar en ese mundo, por tener la necesidad de eliminar cualquier cadena opresora que les supone una traba para manifestar aquello que les pertenece, por todo ello, y mucho más, se convirtieron en genios.
Se trata de personas corrientes que poseen en una minúscula parte de su ser algo que les hace especiales, que les hace brillar con una luz propia sobre el resto. Sin embargo, ante esta situación, muchos -los otros- no dudarán en despellejarles en el momento en el que se presente la mínima ocasión. No sólo porque exista una envidia insana y casi patológica, sino porque las estructuras de poder, los sistemas sociales, los logros conseguidos para construir una sociedad perfecta –por parte de unos pocos- donde hasta ese momento todo funciona de manera adecuada, están en peligro.

Lo cierto es que estas personas, los otros, muchas veces no consiguen contemplar más allá y están dominados por el miedo, ya sea al cambio, ya sea a la diversidad, ya sea a lo extraño…Pero en definitiva, les domina un miedo aterrador que les ciega y les devora paulatinamente. Un miedo que hace que todo lo que se muestra como diferente, sea una amenaza y por tanto, constituya un peligro que hay que evitar a toda costa.

Aquello que caracteriza a los genios, sea cual sea la época a la que pertenecen, es su capacidad propia de pensamiento y su valentía a la hora de no sucumbir ante esas estructuras de poder establecidas por alguien que verdaderamente no se sabe muy bien quién es, de dónde procede o qué busca con todo ello. El ser humano es egoísta por naturaleza, de hecho, nada más nacer, lo primero que hace es llorar para reclamar la atención de los más cercanos. Con el paso del tiempo el hombre se convierte en un lobo para el hombre.

La historia ha demostrado que todos aquellos que literalmente se atreven a sacar los pies del tiesto, quedan condenados a la persecución, al silenciamiento y la tortura. Un sistema represivo puesto en marcha por un número reducido de individuos, pero que es secundado por una mayoría, una masa gris que ha perdido su individualidad, la poca luz y esperanza que les quedaba, que han sido envenenados con un néctar que se les presentó ante sus ojos como el caramelo más dulce y jugoso y que sin embargo, poco a poco fue consumiendo sus propias ideas y sus convicciones, transformándoles en marionetas fácilmente manejables. Afortunadamente no todo el mundo muestra la misma predisposición a la hora de probar ese licor. Son personas que en un primer momento se sienten solas, extraños en una sociedad en la que no encajan y que les excluye, pero que no tardarán en darse cuenta de que esa aparente soledad no es más que otro espejismo como aquel del néctar. Así, aquellos que se sienten distintos tomarán conciencia de que no están solos. Construirán un pequeño mundo alternativo en un humilde café al fondo de la calle más sucia de la ciudad, escribirán libros, darán discursos, enseñarán a los demás que todo es posible y adquirirán una conciencia colectiva que les impulse a luchar por lo que creen, para, así, derrocar a la tiranía y propiciar un cambio. Nadie dijo que el camino fuera fácil, pero ellos, a pesar de todo están aquí, entre nosotros. El vecino del quinto, la chica de la oficina, aquel amigo del colegio o tú mismo…Porque el siglo XXI también es de los genios.

Fuente de la imagen
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