Los genes influencian nuestra orientación política

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En un estudio que con seguridad va a generar polémica, un grupo de investigadores norteamericanos sostiene que la herencia juega un papel en la orientación política de las personas. La investigación, basada en un estudio de gemelos, viene a reforzar la credibilidad de estudios anteriores que ya apuntaban en este sentido.

 niniNadie duda que el entorno ejerce una poderosa influencia en nuestras posiciones políticas, lo que este estudio aporta es que también hay una importante contribución enraizada profundamente en nuestra biología, o lo que es lo mismo, en nuestros genes.

El estudio, publicado en el número de diciembre de la revista Political Psychology, se basa en una encuesta realizada a 596 pares de gemelos, monocigóticos y dicigóticos, que se sometieron a un extenso cuestionario sobre temas relacionados con sus actitudes hacia determinados temas políticos, como el matrimonio homosexual o las diferentes formas de organización social. Las respuestas permitieron medir, en escalas comúnmente usadas en Psicología, rasgos de personalidad como extroversión, neuroticismo y autoritarismo, valores como igualitarismo y orientación social, e ideología política liberal o conservadora.

Los resultados del análisis estadístico de las respuestas indican que los gemelos monocigóticos tienen visiones políticas similares en un grado estadísticamente significativo frente a los dicigóticos. En principio, estas similitudes se deben tanto a la herencia como al entorno, pero el análisis profundo de los datos determina un papel importante de la herencia. 

Los autores del estudio son conscientes de la polémica que van a generar, máxime cuando ya en 2005 publicaron otro que arrojó resultados similares, pero basado en datos existentes y en menos preguntas que fue muy criticado. Afirman como resumen que podemos hablar de entorno y de biología, pero que en definitiva nuestras opiniones y lo que somos es el resultado de la combinación de ambas.

Todos tendemos a pensar, afirman, que si personas con diferentes ideologías hablan razonadamente sobre sus diferencias el tiempo suficiente, al final llegarán a un acuerdo. Pero de este estudio se desprende que las ideologías tienen razones profundas, biológicas, que afectan a nuestra manera de percibir el mundo y procesar la información que recibimos. A todos nos es grato pensar que los rivales políticos están mal informados, pero aunque a veces eso sea verdad, lo que predomina es la predisposición innata.

La aceptación de estas conclusiones debería llevar a la gente a ser más tolerante con las discrepancias y a estar más abiertos a alcanzar compromisos, algo muy necesario en estos tiempos en que las posiciones políticas se radicalizan en numerosos países.

Imagen: Google

 

 

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