Los experimentos de Luis Enrique se salvan en el último minuto

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El Barça consiguió en el minuto 93 la victoria en Mestalla y sigue a la estela del Real Madrid. Aun así, los cambios de inicio que introdujo Luis Enrique Martínez no dieron los resultados esperados dentro del campo.

Sergio Busquets salvó los muebles a última hora. Fotografía: Miguel Ruiz-FCB
Sergio Busquets salvó los muebles a última hora. Fotografía: Miguel Ruiz-FCB

 

Luis Enrique probó con un mediocentro compuesto por Javier Mascherano, Xavi Hernández en la izquierda y Sergio Busquets en la derecha, algo inusual en el once inicial que se conoce, no solo por nombres -ya que ni siquiera Ivan Rakitic partía de titular-, sino también por la posición en la que partía cada uno.

Prefirió más contención y, sobre todo, controlar las subidas de José Luis Gayá y el control y rapidez de André Gomes, pero fue imposible. Se vivió una primera mitad con un Busquets desbordado, llegando tarde e incluso perdido en gran parte de los 45 minutos. Mascherano en cambio, solo pudo mandar pases a los hombres de arriba, de los que pocos acababan en finalización, viéndose un Xavi al que no le llegaban balones y que se encontraba controlado –incluso escondido- entre Dani Parejo y Javi Fuego.

El control de balón, como suele ocurrir era culé -hasta un 72 % de posesión llegaron a tener-, pero la sensación de peligro la ponían los valencianistas. Gracias a la batuta del portugués André Gomes, las ocasiones de Álvaro Negredo y Sofiane Feghouli hicieron que Bravo tuviera que hacer el mejor partido desde que llegó a Can Barça.

Y es que en ataque tampoco se vio mucho al conjunto de Luis Enrique. Leo Messi recordaba a los partidos grises anteriores a los récords, Luis Suárez se mostró peleón –incluso le anularon un gol legal por inexistente fuera de juego en el min 71- y Neymar da Silva fue el más participativo moviéndose por el lateral del área ché, ya que por el centro el repliegue de los de Nuno Espirito Santo con  Javi Fuego como stopper fue colosal.

También volvieron a quedar patentes los vicios y la previsibilidad en ataque de muchas acciones del Barça, sobre todo con los centros inofensivos y ya cansinos de Dani Alves. Hasta el partido de Mestalla, la estadística en toda la temporada del brasileño con los envíos al área era de 121 centros, donde solo dos acabaron en gol. Es para tenerlo muy en cuenta, y desde el banquillo catalán parece que no le dan mucha importancia.

Lo único que salvó los muebles, y por lo que el Barça puede estar tranquilo de no haber perdido comba con el Real Madrid, es el resultado. Un gol de Busquets en el último suspiro de partido gracias a un rechace dentro del área fue la razón perfecta para que las aguas se sigan manteniendo tranquilas en Barcelona. Con esta, ya son cinco victorias consecutivas.

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