Los equipos de fútbol practican otras disciplinas

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El deporte globalizado empieza a mostrar una tendencia, aún no consolidada y desigual, que se fundamenta en la atracción que generan los más importantes clubes de fútbol sobre otros de ámbitos minoritarios. La adhesión de nuevas secciones en torno al reconocido nombre supone la ampliación de fronteras deportivas y el aumento de prestigio para la entidad. Las instituciones abarcan así muchos de los gustos de sus seguidores y se posicionan favorablemente para la consecución de un número más elevado de títulos allí donde la competencia no es tan feroz.

El Atlético ha hecho un esfuerzo por diversificar su actividad en distintas secciones

En poderosas marcas se han convertido muchos clubes deportivos, especialmente los de fútbol. Famosos sus escudos, colores y emblemas, estas entidades atraen millones de seguidores, muy significativamente en Europa y Latinoamérica. El poderoso pilar de la imagen y la inquebrantable pasión que vincula al club con el hincha favorecen el desarrollo de procesos de concentración deportiva. La utilización de la potente marca de los equipos de fútbol para asociarla a nuevas prácticas genera mayores vínculos con los aficionados ya existentes; la incorporación de otras disciplinas menos habituales y masivas redunda en prestigio porque se escapan del más popular, profesionalizado y recurrente balompié.

Benfica en Portugal o los grandes del fútbol en Argentina son modelos célebres, y longevos en el tiempo, de clubes polideportivos, amén del ejemplo paradigmático del Fútbol Club Barcelona. La entidad barcelonista simboliza el ejemplo más brillante de club con secciones exitosas que, además, combina equipos altamente profesionalizados con otros donde persiste el amateurismo. Decenas de títulos engordan cada temporada el palmarés azulgrana. Los triunfos en baloncesto, balonmano, hockey sobre patines y fútbol sala, las cuatro profesionales; y en atletismo, hockey sobre hierba o voleibol, entre otras secciones de aficionados, llenan de gloria la sala de trofeos del club catalán. El número de disciplinas que compiten bajo la camiseta del Barça no ha dejado de crecer en los últimos años.

Este movimiento expansivo sigue progresando en el deporte español y tiene actualmente su caso más representativo en el Atlético de Madrid. El conjunto colchonero ha llegado este verano a un acuerdo con el CRC Pozuelo, similar al que alcanzó el pasado año con el Balonmano Ciudad Real, para tener sección de rugby. El Atleti, tras ver desaparecer durante los ochenta y los noventa algunos de sus históricos equipos polideportivos, está emprendiendo el camino de vuelta y recuperándolos mediante la firma de acuerdos de colaboración con entidades que contaban con proyectos deportivos serios y estructuras consolidadas durante años.

La sección de balonmano llevó hasta el club de la ribera del Manzanares dos títulos, la Copa del Rey y la Supercopa de España, y otros dos subcampeonatos en la Liga ASOBAL y en la Champions League. Más allá de los triunfos, ha destacado la espectacular acogida con que la afición atlética ha recibido a su nueva sección. El Palacio de Vistalegre se ha convertido, en solo una temporada, en el nuevo santuario del balonmano nacional, con asistencias en determinados partidos más propias de ligas como las de Alemania y Francia. El equipo de rugby, sin tener una de las mejores plantillas de la División de Honor, aspira a estar en la zona media de la clasificación. La afición responde y ha acudido en buen número a los dos primeros encuentros disputados como local en el estadio Valle de las Cañas de Pozuelo.

En Europa, el París Saint-Germain, equipo de fútbol de la capital francesa con nombre y cierta tradición dentro del Viejo Continente, ha incorporado una potente sección de balonmano tras la irrupción del jeque qatarí Nasser Al-Khelaifi. El conjunto capitalino se ha hecho con los servicios de figuras de renombre como Luc Abalo, Didier Dinart, Samuel Honrubia, Antonio García, José Manuel Sierra o el mejor jugador de 2011, el danés Mikkel Hansen. En pocas semanas, un plantel desahuciado se ha hecho con uno de los mejores elencos de figuras mundiales, reforzando a la par el equipo de fútbol con estrellas como Zlatan Ibrahimovic, Thiago Silva o Lucas Moura.

La encrucijada actual del deporte en España, que emprende el camino de regreso a tiempos pretéritos con sueldos que no permiten la dedicación exclusiva para la práctica de la mayoría de deportes y con operadores televisivos solo interesados en los derechos de fútbol y motor, puede favorecer la concentración polideportiva alrededor de grandes casas. Los equipos de fútbol tienen activos capaces de beneficiar la puesta en marcha de estos proyectos, baratos y generadores de retornos positivos para su imagen y reputación. Germina la vinculación del seguidor con su club, muy significativamente cuando se incorporan equipos deportivos femeninos. Las deportistas y aficionadas recorren así un camino que las integra activamente en el seno de una gran institución.

Desde el prisma económico, las secciones no suelen ser rentables. Sin embargo, el déficit de los equipos de deportes minoritarios es pequeño, en el caso de España, cuando se compara con la astronómica deuda que tiene el fútbol. A cambio, una nutrida presencia de secciones puede compensar las pérdidas económicas con los intangibles positivos que genera el abarcar más de un área deportiva. Curiosamente, los equipos que cuentan con un buen puñado de secciones suelen tener ligada una elevada cifra de socios y, por tanto, de masa social. Las disciplinas variadas que hoy se alimentan de la matriz del fútbol pueden ser un buen negocio de futuro.

Fotografía: Yuppic/Rugby Atlético de Madrid

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