‘Los deseos afines’, narraciones africanas contra la homofobia

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La editorial independiente Dos Bigotes especializada en temáticas LGTBI+ vuelve a demostrar su amor por la literatura.

deseos-web-portada2Con Los deseos afines, narraciones africanas contra la homofobia, la editorial independiente Dos Bigotes demuestra una vez más no sólo su pasión por la edición cuidada y cargada de personalidad (la portada realizada por Raúl Lázaro complementa, indudablemente, la obra) sino también la lucha incansable que es defender y visibilizar a las autoras y autores queer y LGTBI+ del mundo. En este caso y más concretamente, narraciones africanas, en la que destacan sobre todo los escritos centrados en África del Este y del Sur.

En esta antología tan fascinante podemos encontrar dieciséis relatos y dos extractos de novela, que aparecen dispuestos a cargarse los estereotipos y prejuicios que giran en torno al imaginario colonial de “lo africano”. Se trata, por tanto, de un libro que, como dice  Pumla Dineo Gqola en la acertadísima introducción, “no propone una óptica inclusiva ni suplementaria, sino una mirada que se toma el imaginario queer muy enserio, como si fuera una lente a través de la cual se observa lo macropolítico y lo íntimo al mismo tiempo. En efecto, lo personal también adquiere en este caso un cariz político, porque no hay nada más político que el amor por aquellos a los que se ha borrado del sistema de manera metódica y brutal.”

Escrito por diversos nombres de la literatura contemporánea africana entre los que se encuentran activistas LGTBI+ y feministas, Los deseos afines se adentra sin complejos en historias que narran desde conflictos raciales y diferencia de clases hasta historias de vida cargadas de erotismo y encuentros sexuales fugaces. De indispensable lectura son los relatos Un muchacho es un muchacho de Barbara Adair, que arrastra el debate de la artificialidad de los roles de género; un dolor envenenado de Emil Rorke, que se plantea la dificultad que es amar en un mundo en el que la homosexualidad no está bien vista; El baño, relato breve pero capaz de contagiar un dolor intensísimo de Wamuwi Mbao; A Sethunya le gustan las chicas, de Wame Molefhe, donde se cuestiona la hegemonía heterosexual; La despedida de Anni Holmes, que enlaza el vértigo de los encuentros fortuitos con el miedo al descubrimiento, y por último, Rock de Lindiwe Nkutha, un interesantísimo relato que cierra el libro con guiños humorísticos y da voz a una protagonista con diversidad funcional.

La nota discordante y que flojea notoriamente en ésta obra es el prólogo de Eduardo Mendicutti, que se afirma que hay quienes vivimos en países dónde los derechos del colectivo LGTBI+ están ya legalmente consolidados –perdonadme el atrevimiento si me pregunto cuáles-. Suerte que el libro cierra con la siguiente frase de Emil Rorke: El arte de narrar reside en decir las cosas oportunas de la forma apropiada, aunque a veces es más importante saber contar aquello que nunca se ha dicho. Suerte, de las y los activistas LGTBI+. Suerte de África y sus relatos. De Dos Bigotes y su atrevimiento.