Los desahucios en España

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¿Cómo empezó todo?

En los últimos años, los desahucios se han convertido en una de las consecuencias directas de la crisis y en reflejo de la dureza del capitalismo. El halo de bienestar que rodeaba la economía española se tornó gris meses antes de que estallara la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos en agosto de 2007. Para entonces, el sector inmobiliario español ya había vivido importantes caídas en Bolsa, señalando el 24 de abril de 2007 en el calendario como ‘el día negro’ de nuestro sector inmobiliario. Santander y BBVA, dos grandes bancas del país, ya mostraban signos de debilidad con el abandono de inmuebles que poseían entonces. La vivienda propia, el sueño de todo español, se derrumbaba inevitablemente empujado, entre otras cosas, por la Ley de suelo de Aznar, la cual pretendía “(…) facilitar el aumento de la oferta del suelo, haciendo posible que todo el suelo que todavía no ha sido incorporado al proceso urbano, en el que no concurran razones para su preservación, pueda considerarse como susceptible de ser urbanizado” (Ley 6/1998 del 13 de abril sobre el régimen del suelo y valoraciones). En resumidas cuentas, el objetivo era básicamente liberalizar el terreno urbanizable para facilitar la construcción y así satisfacer la demanda de vivienda. Este deseo incontrolable por la propiedad se alimentaba a su vez de la flexibilidad de los bancos a la hora de conceder créditos, atando a muchas familias a hipotecas desmedidas, origen del actual problema.

okupasmalasañaBurbuja y crisis de la vivienda

El Ministerio de Fomento cifró en un 145% el encarecimiento del precio de la vivienda en 8 años de burbuja inmobiliaria (2000-2008). Al estallar la crisis y tras alcanzar su precio máximo el primer trimestre de 2008, la vivienda se desplomó hasta cifras de 2004, devaluándose un 27, 13%. Los 2.101,4 euros que se pagaban por metro cuadrado a mediados de 2007, cayeron hasta los 1.531,2 euros en 2012.

En plena burbuja inmobiliaria, el crecimiento económico del país y el escaso empleo no hacían sino alimentar una sensación de euforia y de poder desmedida, impidiendo a muchos ver más allá de los contratos que firmaban y de los compromisos que adquirían, algunos de ellos bajo cláusulas abusivas de los bancos. Una vez el problema se hizo notar, los propietarios a los que habían concedido hipotecas a mansalva comenzaron a ser desalojados de sus casas. Pero su calvario no acababa con la entrega de llaves, sino que aún seguían debiendo una  deuda al banco. Tanto compradores como avalistas se vieron de repente en la calle pero no con las manos vacías, sino con una deuda de por vida.

El periódico El País, se hacía eco de una de las primeras noticias alarmantes sobre la brecha que se abría en la burbuja española, titulando el 25 de abril de 2007 “la burbuja del ladrillo pincha en Bolsa”, en el que el Ejecutivo restaba importancia a lo ocurrido y lo achacaba a “un crecimiento excesivo” de algunos valores.

El problema en datos: profundizando en el drama de la vivienda.

Situación del préstamo e hipotecas en España.

Según las tablas, podemos ver que desde 2006, el número de las hipotecas está bajando pero la morosidad ha seguido aumentando desde 2008, y especialmente, la vinculada al sector de la construcción y promoción inmobiliaria, siendo su incremento significativamente más elevado que en el resto de sectores.

Esto tiene mucho que ver con la alarmante situación de desempleo: los prestatarios que enfrentan dificultades financieras se vuelven incapaces de pagar sus cuotas mensuales.

Situación de la vivienda reflejada en el PIB.

Todos los expertos coinciden: el crecimiento económico de la última década responde al auge del sector inmobiliario. Sin embargo, dicho modelo ha llegado a su fin tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el peso de la construcción (tanto actividad residencial como no residencial) en el PIB español aumentó del 11,7 por ciento en 1996 hasta el 17,9 por ciento en 2007. Al mismo tiempo, este sector pasó de ocupar el 9,3 por ciento del empleo total hasta el 13 por ciento durante ese mismo periodo.

Sin embargo, el peso real del sector inmobiliario es mucho mayor en la economía española. No se puede contemplar el sector de la construcción como si fuera un elemento independiente del PIB nacional: El universo inmobiliario soporta gran parte del sector de la construcción, un fragmento destacable del sector servicios de mercado, no mercado y una cifra importante de la industria. La cifra global que ocupa dicha actividad en la estructura productiva del país ronda el 39,4 por ciento, sin incluir la afectación de dicho sector sobre la energía ni sobre los impuestos netos.

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1 Comentario

  1. constitución española articulo 128 función publica de la riqueza…la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad estará subordinada al interés general ….los dirigentes del estado tienen la ley en la constitución para expropiar y nacionalizar los bancos y todas las empresas que sean necesarias si tienen la ley y no lo hacen es por que se merecen el cielo

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