La prosa de Ramuz se traslada al cómic en “El hombre perdido en la niebla”

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Nieto de campesinos y buen conocedor de la naturaleza alpina, Charles Ferdinand Ramuz fue uno de los escritores suizos más relevantes de principios del siglo XX. Mitos, leyendas y seres sobrenaturales jugaban un papel destacado en sus novelas y relatos cortos, algunos de los cuales han sido trasladados al lenguaje del cómic en El hombre perdido en la niebla (Ponent Mon), ópera prima del dibujante Matthieu Berthod (Valais, Suiza, 1970).

Viñeta de El hombre perdido en la niebla

Pregunta. ¿Cómo descubrió a Ramuz y cuándo pensó que sus relatos se podían adaptar al cómic?
Respuesta. Durante una estancia de invierno en la casa de la familia, mientras nos encontrábamos bloqueados por la nieve, miré las estanterías de la biblioteca de mi abuelo y encontré una colección de novelas de Ramuz que me sedujo de inmediato. Al leer estos cuentos pensé que podían encajar muy bien en el lenguaje de la caricatura, ya que el estilo de Ramuz es muy visual.

P. ¿Qué le llamó más la atención de estos cuentos: su lado emocional o el hecho de que representan un mundo que ya no existe?
R. Me atrajo mucho más la parte emocional. Incluso me atrevería a decir que el interés respondía al lado universal de estas historias, porque tratan cuestiones que trascienden todas las épocas. También elegí cuatro novelas en las que los protagonistas son un joven adulto, una mujer de mediana edad, un anciano y un hombre fallecido. Me pareció una buena manera de cerrar el círculo.

P. ¿Qué importancia tiene la narración gráfica en estos cuatro relatos?
R. He eliminado sistemáticamente todos los pasajes en los que el autor describe paisajes y ambientes, tratando de dibujarlos por mi cuenta. La idea era traducir el estilo áspero y rugoso del escritor a través de mi dibujo, que es bastante duro y sin artificios.

P. ¿Diría que el texto juega un papel secundario en su forma de presentar las historias?
R. En mi opinión, el texto es tan importante como el dibujo. No hay una correspondencia entre los dos, sino que se responden y a veces discuten, pero cada uno con su propia poesía. Se complementan entre sí.

Viñeta de El hombre perdido en la niebla

P. ¿Ha adaptado fielmente los textos o los ha empleado como base para plasmar su propia interpretación de los mismos?
R. Quería poner el dibujo al servicio de la literatura, ser muy fiel al texto original. En ningún momento me he autorizado a cambiarlo, excepto cuando me decidí a quitar algunas partes descriptivas y visuales. E incluso entonces era muy doloroso, porque estamos hablando de unos textos de gran belleza.

P. ¿Qué importancia tiene el silencio en su manera de narrar estos cuentos?
R. Yo diría que no hay silencios propiamente dichos. Siempre hay una música muy dulce de fondo, que podría ser el sonido del viento en los árboles o un grillo en el campo, el crujido de la madera o el correr del agua. Sí es cierto que los personajes no hablan mucho, son muy ahorrativos con las palabras.

P. ¿Podría describir el contexto de estas historias, ese mundo anclado a tradiciones ancestrales?
R. Es un paisaje que comenzó su declive hace unos ochenta años. Eran campesinos de montaña que vivían en valles remotos, accesibles sólo por caminos de cabras. Estas personas vivían en armonía con la naturaleza. Mis abuelos y mis padres vivieron esta época, un tiempo muy difícil en el que se trabajaba constantemente y donde muchas veces tenías que caminar durante horas para llegar de un lugar a otro, ya que estos agricultores eran seminómadas. La religión tenía un lugar importante y las desgracias naturales se explicaban por la ira de Dios. Pero también fue un tiempo feliz, porque se vivía con sencillez y nunca faltaba de nada.

P. ¿Por qué desarrolló las historias en blanco y negro?
R. Las novelas hablan de temas serios, como la muerte. Estas tonalidades se prestaban mucho mejor que el color, y también eran más efectivas a la hora de traducir el estilo de Ramuz. Dibujar la montaña con todos sus colores, hermosas áreas verdes y flores de colores, habría empobrecido el objetivo de la obra.

Viñeta de El hombre perdido en la niebla

P. Usted trabaja habitualmente como diseñador gráfico y El hombre perdido en la niebla ha sido su primera obra larga. ¿Qué tal la experiencia?
R. Rechacé la caricatura durante mucho tiempo porque me parecía un medio con demasiadas limitaciones, pero finalmente encontré el valor para encarar este proyecto. Se necesita mucha disciplina y es un trabajo solitario, pero creo que encaja muy bien con mi carácter.

P. ¿Cuáles serán sus próximos proyectos?
R. Estoy trabajando en una colección de crónicas que ocurren siempre en el mismo contexto geográfico, pero, a diferencia de mi última obra, ésta tiene lugar en la época actual. La literatura me impulsa a encontrar otros modos de narración. Adoro a escritores de diferentes épocas y orígenes, como Roberto Bolaño, Jean Rolin o Robert Walser, que combinan textos breves con sus impresiones personales.

+ Info Matthieu Berthod:
Blog del autor.

+ Info Ponent Mon:
Página web oficial.

Imágenes cedidas por Ponent Mon

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