Los corresponsales de guerra huyen del estereotipo de Indiana Jones en el Laboratorio de la APM

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La Asociación de Prensa de Madrid ha celebrado el XIV Laboratorio de Periodismo. En esta ocasión, profesionales de la talla de Olga Rodríguez o José Antonio Guardiola han contado su experiencia como corresponsales de guerra. El debate, que ha tenido lugar este 24 de abril, ha estado marcado por la reciente liberación de los periodistas españoles Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova en Siria.

De izquierda a derecha, Ana Alonso, Nemesio Rodríguez y Hernán Zin.
De izquierda a derecha, Ana Alonso, Nemesio Rodríguez y Hernán Zin.

La precariedad laboral azota con dureza a los corresponsales de guerra, pero son ellos los que dan voz a víctimas de masacres y dictaduras. Con la crisis económica, cada vez menos medios apuestan por estos periodistas y deciden publicar las noticias que les envían las dos grandes agencias internacionales, Reuters y AP. Esto, para la reportera Olga Rodríguez, “atenta contra la multiplicidad de miradas”.

“Hoy tenemos condiciones malas en España y, a la vez, el mundo a nuestros pies. Hay que emprender”, animaba Hernán Zin, reportero y director de documentales. Ante las difíciles condiciones salariales a las que se enfrentan los periodistas enviados a zonas de guerra, Nemesio Rodríguez, vicesecretario de la APM, se ha comprometido a hablar con los sindicatos para establecer “unos acuerdos-marco” que dignifiquen las tarifas para todos los freelances.

Para dar una visión propia, además de talento, los periodistas tienen que “formarse, trabajar y leer”-aseguraba Ana Alonso, jefe de la sección Internacional del diario El Mundo. A ello José Antonio Guardiola, director del programa de TVE En Portada, añadía que “no hay que olvidar los sentimientos a la hora de narrar, al no ser que no te dejen ver la realidad”. “Hay que tomar partido por las víctimas e informar de formar de forma rigurosa”, pues las guerras actuales tienen objetivos civiles -concluía Olga Rodríguez.

Para Hernán Zin, hacer información internacional debe ser igual que hacer información local porque ambas “cuentan historias humanas”. Sin embargo, reconocía Ana Alonso que “el perfil de Indiana Jones hace mucho daño a una profesión –la de los corresponsales de guerra- que debe ser serena”, más aún en países como Siria. “El secuestro es un arma de guerra con el que los captores consiguen el silencio informativo”, advertía la periodista en alusión a su compañero de El Mundo, Javier Espinosa.

Avalar a un periodista que va a la guerra es  -dice Ana Alonso, una situación difícil para un medio de comunicación.  “El riesgo es demasiado alto para que ir a Siria sea rentable informativamente”, afirmaba Guardiola. Pero el fotoperiodista freelance JM López cree que no es cuestión de seguridad sino de interés. En este punto, Olga Rodríguez denunciaba esa tendencia al info-entretenimiento que cada vez más siguen los medios pues “contamina la narrativa que relata algo tan duro como una guerra”.

Foto portada del debateAl fin y al cabo, “las guerras se cuentan, mal pero se cuentan” –apuntaba Guardiola, quien iba más allá y ponía el foco de atención en las posguerras, que desaparecen del panorama informativo. “Volver veinte años después a un lugar como Ruanda tiene mucho valor”, decía en referencia al viaje que hizo con el programa de Televisión Española para comprobar cómo había superado aquel país el brutal genocidio.

La misión del corresponsal de guerra es precisamente “denunciar a los que promueven la guerra y proteger a los que la sufren”, resaltaba el director de En Portada. Para cumplir estas premisas, “hemos de desenfocar al periodista. Él no debe ser el centro de la historia”, subrayaba Ana Alonso. Hernán Zin estaba de acuerdo en esta afirmación y añadía que los periodistas tienen que dar voz a “la gente que está atrapada, a la que no tiene billete de salida” y no a sí mismos.

Recordaba Guardiola que sin el trabajo de los reporteros de guerra el mundo sería infinitamente más injusto. Ricardo Ortega, José Couso, Christian Poveda y Julio Fuentes engloban por desgracia una larga lista de periodistas que perdieron la vida en esa lucha por hacer de éste un mundo mejor. Por todos ellos, se ha guardado un minuto de silencio en el XIV Laboratorio de la APM.

Fotografía: Patricia Chico

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