Los bebés de cinco meses son capaces de recordar lo que ven

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El equipo de investigación de los neurocientíficos Ghislaine Dehaene-Lambertz y Stanislas Dehaene, veteranos en el estudio del cerebro de los bebés, ha llevado a cabo un descubrimiento publicado en el último número de la revista Science que aporta una manera más fiable de determinar cuando los bebés que aún no hablan registran de forma consciente un estímulo visual.

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La psicología evolutiva siempre ha indagado en busca del descubrimiento del momento en el que los bebés comienzan a tomar consciencia de lo que perciben y ven a su alrededor y de cuándo empiezan a recordarlo. Hace 50 años se pensaba que los lactantes no eran capaces de recordar lo visto y oído ni tampoco que pudieran pensar sobre ello. Ahora se sabe que esto no es así, que no solo son capaces de pensar mucho antes de hablar sino que además ordenan mentalmente por categorías todo lo que perciben (animales, objetos inanimados, personas mayores…) e incluso indagan las leyes físicas dejando caer las cosas al suelo una y otra vez. Pero comprobar objetivamente todo esto es una labor compleja ya que al no poder hablar, ni explicar sus pensamientos no se puede conocer al 100% sus capacidades para todo esto.

Ahora los investigadores franceses Ghislaine Dehaene-Lambertz y Stanislas Dehaene en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris, en colaboración con el centró danés de Resonancia Magnética han observado la actividad cerebral de 80 bebés de 5 a 15 meses de vida descubriendo una señal cerebral que identifica de forma fiable la capacidad para ver y recordar lo visto.

Para llevar a cabo este estudio, los científicos enseñaban diferentes fotografías a los bebés, quienes tenían una diferente reacción ante ellos. Con estas respuestas, los científicos analizaban sus patrones cerebrales, en busca de esa consciencia visual que tienen los adultos. Aunque la respuesta cerebral era más potente en los niños de más edad, la conciencia visual estaba ya presente a los 5 meses de edad. También se ha podido comprobar que esta señal es la misma que aparece en los adultos cuando se les muestra muy brevemente una cara, seguida por otra imagen de un rostro desordenado, con el objetivo de que el primero no se perciba claramente. A pesar de ello, los adultos posteriormente informan que efectivamente han visto la primera cara. Esta estrategia de investigación se denomina enmascaramiento visual.

Estos resultados obtenidos son importantes también porque permiten explorar otros campos como el de  la percepción del dolor en los más pequeños, que no pueden informar de él más que con su llanto. Hasta ahora podía utilizarse una escala objetiva, denominada “Llanto”, desarrollada por Francisco Reinoso-Barbero, del Hospital Infantil La Paz, para medir el dolor a partir del mes de vida y hasta los 6 años.

 

Imagen: Google

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