Los artistas emergentes están en Nómada Market

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Diademas, pulseras de fieltro, tocados adornados con cintas de raso o la tan de moda ropa ‘vintage’, son una pequeña muestra de lo que nos pudimos encontrar en la XXII edición del Nómada Market, celebrada los días 7, 8 y 9 en Madrid.

Esta feria de diseño independiente representa una bocanada de aire fresco tanto para los asistentes, como para los propios creadores. Los primeros porque se empapan de ideas originales y creativas referentes al sector de la moda, complementos y arte por tan sólo un euro, el precio de la entrada; los segundos, porque tienen la posibilidad de dar a conocer sus creaciones a un público más amplio. El Nómada Market se convierte así en un pequeño trampolín para los artistas, con el aliciente también de poder vender sus obras.

Entre talleres gratuitos para hacer pulseras o conciertos que amenizaban la velada en la c/ Atocha, 24 tuvimos tiempo de ir viendo las creaciones de los 131 participantes, repartidos en dos plantas. Los tocados y la bisutería ‘vintage’ predominaban en los ‘stands’. Marcas como La Suerte de la Fea o Les filles de Papa exponían verdaderas joyas para poner sobre nuestras cabezas: delicadas diademas adornadas con pedrería, diseños más sencillos visualmente con lazos y botones, tocados con forma de molino de viento e incluso el favorecedor modelo “Tarta de Fresa” en forma de medusa. Piezas exclusivas, hechas a mano, cuyo precio oscilaba entre los 15 y 20 euros.

Los broches, colgantes, pendientes y anillos de estilo ‘vintage’ fueron las piezas que pudimos ver con mayor frecuencia en los ‘stands’. Patty Difusa, Santa Mistura o La Mouchette dieron buen ejemplo de ello con su colección de “antigüedades modernas”, que de algún modo nos hacían rememorar aquel glamour francés de épocas pasadas. Tampoco debemos de olvidarnos de la ropa, con marcas como La Bigotera o los bolsos en forma piramidal de Con2Tijeras, sin dejar a un lado la fabulosa posibilidad de diseñar unas zapatillas personalizadas gracias a Esencia Custome.

Pero mientras seguíamos rebuscando entre puesto y puesto, varios de ellos acapararon nuestro interés por su inusitada originalidad. Sin duda, los cactus de Kuska fueron de los diseños más creativos de esta edición. Plantas realizadas en tela de hasta tres tamaños en los que poder clavar con alfileres tus fotografías, notas e incluso pendientes. Todo un descubrimiento. Al igual que los posavasos realizados en fieltro de diferentes colores. Sin olvidarnos de las curiosas fundas para móviles o portátiles realizadas por Tetera de Latón.

Durante estos tres días intensos, Madrid volvió a convertirse en el epicentro de las nuevas voces del diseño independiente. Pequeñas marcas que buscan hacerse un huequecito en el difícil mundo del arte, gracias a sus piezas artesanales y a su creatividad.

Fuente del texto:
Nerea Pita
Fuente de las imágenes:
Nerea Pita

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