Lorca y L’Aquila

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Qué mala suerte han tenido los lorquinos. La desgracia del terremoto ha caído justo en plena campaña electoral, cuando los colmillos políticos están especialmente afilados, mucho más de lo habitual. El seísmo del pasado miércoles recuerda terriblemente al que sufrió la pequeña localidad italiana de L’Aquila hace dos años.

Por aquel entonces, Berlusconi tiró de repertorio para hacerse la foto con los aquilani. Ahora, aun habiendo hecho el intento de parecer decentes con ese amago de suspender la campaña al menos durante 24 horas, la cabra siempre tira al monte, y han aparecido fotografías y declaraciones desde el lugar de la catástrofe haciendo ver lo buenos que son todos, sean del color que sean, y lo preocupados que están por la gente y sus problemas diarios.

En L’Aquila se llegó al tremendo esperpento de organizar una gran cumbre de políticos a nivel mundial. No parece, ni se espera, que el G-20 pasee sus garras por Lorca, pero tampoco parece que, más allá del esfuerzo de las primeras horas, los afectados vayan a tener verdadera ayuda.

Me cuesta imaginar que los bancos tengan la intención de perdonar la hipoteca a aquellas familias que se han quedado sin casa. Mucho menos si los arquitectos han señalado sus inmuebles con colores verde y amarillo, señal de que aún se podrá vivir en ellos. También me cuesta imaginar que se promuevan las viviendas de protección oficial para aquellos que no puedan refugiarse en Murcia, Águilas o Cartagena, pero esto se irá conociendo cuando pasen meses, y Lorca ya habrá vuelto a desaparecer de la sección Nacional de todos los periódicos.

Ya ha pasado una semana, y la campaña tomará nuevamente la velocidad de crucero del “y tú más” que tanto echábamos de menos. Los detalles irán menguando y las crónicas catastróficas irán fundiéndose en el olvido. En L’Aquila se quejan del olvido que han tenido los políticos después de haberse hecho la foto en la cumbre de marras, y en Lorca sucederá más pronto que tarde (si apenas hay crónicas desde Libia o Bahréin, y lo de Japón ya es historia, imaginen cuándo olvidaremos esto). Lo primordial, imagino, será reconstruir ese campanario que tuvo la suerte de caer en directo (cuanto más impactante, más atractivo, dicen). No estaría mal tampoco, una vez salvada la casa del todopoderoso, salvar aquellas posibles sedes bancarias afectadas, no vaya a ser que tengan que cobrar recibos un poco más tarde.

Sería interesante pasar dentro de uno o dos meses por esta pequeña localidad murciana, cuando ya no haya partidos amistosos de los generosísimos clubes de fútbol, que de populismo también entienden un rato. Convendría entrevistar a esas familias que ahora sí aparecen en los telediarios diciendo lo majos que son los servicios de emergencia que tan rápido y tan bien están trabajando; y preguntarles cuáles son sus perspectivas de futuro. Aunque claro, cuando esos dos meses pasen, los políticos ya tendrán su futuro asegurado tras las elecciones, y pegarse un viaje al sureste del país solo por mero interés filantrópico tampoco es plan.

 

Fuente del texto.

Elaboración propia

Fuente de las imágenes.

Seguros y Seguros – http://segurosyseguros.es/wp-content/uploads/2011/05/a_terremoto_lorca.jpg

Cuarto Poder – http://www.cuartopoder.es/planetaherido/files/2011/05/Desalojados-terremoto-Lorca-blog-JLVC.jpg

Terreros.es – http://terreros.es/wp-content/uploads/2011/05/terremoto-lorca.jpg

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