Loquillo y Luis Hidalgo, mano a mano

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Ediciones B publica Loquillo: El Hijo de Nadie, un relato del artista que lleva el rock por bandera y defiende la poesía como un arte precioso a través de una extensa conversación con el periodista Luis Hidalgo donde hablan del pasado, presente y futuro.

loquillo-20-03-13Loquillo: El Hijo de Nadie no es una biografía al uso. Realmente no es ni una biografía, es todo lo que siempre quisiste saber de Loquillo y nunca tuviste ocasión de preguntarle. Siempre y cuando seas seguidor de su música, claro.

Pero realmente esa no es una condición para acercarnos a este libro, todo lo contrario, pues, quieras que no, ya sea por su extensa trayectoria o por su impacto mediático, José María Sanz “Loquillo” es una figura ineludible de la historia del rock de nuestro país, y de la cultura en definitiva, porque no ha habido un movimiento cultural más revolucionario en las últimas décadas que la música rock.

¿Qué rocker que se precie no aprendió a tocar la guitarra con las canciones de El Ritmo del Garaje? Loquillo tiene un puesto en la cima y bien merecido, trabajado y consagrado. Este libro se basa principalmente en una conversación larga, pero muy amena, entre nuestro protagonista y el periodista Luis Hidalgo. Realmente interesante el trato que se da a lo largo de estas más de doscientas páginas a temas sociales, políticos y culturales, donde Loquillo no se corta un pelo, todo lo contrario, reivindica la postura del artista que se haga notar, como él dice: “el rock debe ser una patada en el culo”. Y lo de artista que quede bien claro, un artista con mayúsculas, que se le reconozca su obra y no sea un ninguneado de la sociedad; razón no le falta. Es innegable que su personaje -porque él vive por y para su personaje- tiene un carácter y unas costumbres marcadas, aquí las explica bien, la importancia por la elegancia, su aspecto y su cuestión de altura, algo que siempre le ha dado una cierta ventaja.

No se queda nada en el tintero, Hidalgo aprovecha la ocasión para indagar acerca de todo aspecto susceptible de ser preguntado y admirablemente Loquillo no se guarda nada para sí, ¿acaso debería? Él no lo cree, no tiene miedo de contar lo que piensa, sus ideales son férreos y bien construidos, todo sea dicho, y él hace gala de una locuacidad muy digna. Como comentaba, seas seguidor o no de su música, tanto de su rock urbano como de sus acercamientos a la poesía, quizá algo complejo de asimilar en una figura de su talla, esta se trata de una lectura altamente recomendable pues lo que nos cuenta tiene una coherencia cimentada en años de experiencia sobre el escenario, bajo él también, y de hacer frente a la vida pública y personal de una manera magistral, con orgullo y mirando adelante. 

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