Looking: buscando al chico perfecto

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El 19 de enero de estrenó en Estados Unidos la nueva serie de la cadena HBO que tiene por protagonistas a un pequeño grupo de amigos homosexuales y sigue su día a día en la ciudad de San Francisco.

Parece que fue ayer cuando la HBO anunció el proyecto de una nueva serie que giraría en torno a un grupo de chicos homosexuales, algo así como Girls pero en versión gay. Desde ese primer anuncio, que tampoco desvelaba nada especial de lo que la serie iba a ser, muchos (entre los que me incluyo) nos movimos entre la inquietud y, sobre todo, las ganas de ver cómo nos iba a sorprender esa nueva ficción. El hecho de que llevase el sello HBO, tradicionalmente vinculado a una calidad considerable (vamos a dejar True Blood como una divertida excepción) no hacía más que aumentar el deseo de visionar el primer episodio. ¿Alguien en la sala ha dicho ‘hype’?

Entonces el esperado día llegó. Y por fin puedo hablaros de una de las series del momento tras ver sus tres primeros capítulos. ¿Mis primeras impresiones? Ni yo mismo lo tengo claro. Me he movido desde la ligera decepción que me produjo el episodio piloto a las buenas sensaciones que me dejaron los dos siguientes. Por lo tanto, tendría sentido que esperase a que la primera temporada finalizase para hablar de ella en conjunto. Pero me puede la impaciencia.Looking

Antes de nada, unos pequeños datos técnicos de la serie: está ambientada en San Francisco, lugar de gran importancia dentro de la historia del colectivo LGBT gracias a figuras como la de Harvey Milk. No, no Sean Penn, Harvey Milk. Y, por supuesto, el barrio de Castro, epicentro de la comunidad homosexual de la ciudad, se convierte en un protagonista más de la serie. Uno de los implicados en este proyecto es Andrew Haigh, que escribe, dirige y produce. Quizás este nombre no os suene demasiado, pero si os digo que es responsable de Weekend, tal vez la cosa cambie. O no. En cualquier caso, os la recomiendo. El acompañamiento musical es, además, otro punto a favor, destacando John Grant un poquito por encima del resto. Los capítulos duran unos 28 minutos y uno de sus protagonistas es Jonathan Groff, al que conoceréis gracias a Glee o, si sois un poco cotillas (como yo), por su relación con Zachary Quinto.

Metiéndonos un poco más en la trama, la serie sigue las vidas de tres amigos: Patrick, un desarrollador de videojuegos tan torpe y bocazas que casi me recuerda (y no para bien) a Susan Meyer, de Mujeres desesperadas; Agustín, el único con pareja y Dom, algo así como el Brian Kinney de la serie (única comparación con Queer as Folk que voy a permitirme) pero pasando por una pequeña crisis de la mediana edad.

Ahora bien, ¿por qué el comienzo no me convenció? Por una sencilla razón: me resultaba todo muy forzado. El trío, el momento “nos conocemos en un autobús”…nada de lo que veía me interesaba lo suficiente. O mejor dicho, no encontraba nada que me enganchase. Pero el problema era mío, por buscar donde no debía, lo que de verdad importa en Looking son sus protagonistas y sus relaciones amorosas, laborales, de amistad. Sus vidas en una ciudad como San Francisco pero que podría ser cualquier otra, Madrid o Berlín, sin ir más lejos. Son chicos de carne y hueso buscando su sitio, con problemas y aspiraciones que podrían ser las tuyas o las mías. Que sean homosexuales es lo de menos. Vale, puede que utilicen Grindr, vayan a saunas o incluso de cruising, pero estos son meros adornos, parte de algo más. Ese algo más al que hace referencia el título. Chicos que buscan su hueco, chicos que buscan estabilidad, chicos que buscan algo nuevo o diferente, chicos que no saben lo que buscan y sí, chicos que buscan chicos.

Imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Looking_HBO.jpg

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