Lo que manda esta "santa" mujer

0
133

Dicen las malas lenguas, a las que de vez en cuando, no siempre, pero sí con cierta frecuencia, hay que escuchar, que Doña Sofía, actual reina de España, fue la que frustro el matrimonio de su hijo Felipe, Príncipe de Asturias –en aquel momento el Príncipe Azul- con Isabel Sartorius. Eso es lo que dicen de esta “buena” mujer, que cada uno piense lo que quiera de una señora de gesto serio y correcto, que más bien habla poco, pero cuidado, ¡Ay! cuando llega el momento de hablar. Si ocurre tal cosa, amigo mío lo único que te recomiendo es que no estés entre las palabras que engarza este miembro de la realeza, que manda como ninguno en la corte española con un control más bien escaso del castellano.

Cuarenta y seis años en España y nunca se había atrevido a volcar su pensamiento de manera clara y concisa, más bien hacía uso de una neutralidad que no sé bien si la requería el puesto que ocupa o que realmente esta mujer era así de perfecta, incluso en cuestiones de opinión. Doña Sofía, su alteza, o como la quieras llamar –siempre hazlo siguiendo el tan importante protocolo, porque si no pobre de ti- ha hablado de su vida para la periodista vinculada al OPUS DEI Pilar Urbano, esta profesional de la información en su último libro: “La reina muy de cerca”  (Ed. Planeta), ha conseguido lo que ya se sabía en los mentideros de palacio. A la luz, y no precisamente de pocos, ha quedado claro que en pleno siglo XXI la Reina de España está en contra del aborto, de la eutanasia, de los matrimonios homosexuales, eso sí, a favor de la enseñanza de la religión en los colegios. Su alteza en un alarde de palabrerío ha dejado perlas lingüísticas – y mira que te vuelvo a decir que esta mujer no domina muy bien el castellano- para los anales de la historia en las que no ha dejado títere con cabeza, incluso, el proclamado hace pocos días Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también recibió de la que parece ser la nueva portavoz de Casa Real.

Claro que, teniendo en cuenta su posición y más, siendo testigo impasible de ese pacto, para unos ficticios, pero no por ello poco efectivo, que se fundó en los albores de la transición en el que parecía norma obligada no ofender a la Casa Real bajo ningún precepto, aquí uno también alardearía sus pensamiento allá donde fuera, claro que con algo más de recato. Ahora los tiempos han cambiado y la anticuada monarquía ya no está tan bien vista, y si no que pregunten en Zarzuela el año que llevan tras los muros de palacio. El azote de las críticas y escándalos son conocidos por todos, lo que por otro lado, ya era hora de poder hablar con tranquilidad y quietud sin miedo a que desde instancias palaciegas se pusiera en marcha el silencio, aunque aún la meta de derrumbar ese pacto del que hablábamos es bastante difícil. Por el momento, Casa Real alude a una serie de “inexactitudes”, además, no sería extraño que rodaran cabezas entre la secretaría de la realeza, puede que el general José María Cabrera acabe fuera de este anticuado mundillo, ya que él fue quien autorizó la publicación. Mientras, Urbano ha conseguido, como quien no quiere la cosa, una campaña de publicidad para su libro que ni pagándola. Seguramente, la solución a todo esto, mientras Doña Sofía anda maquinando con el Photoshop la que será la próxima felicitación navideña, es que algún lumbreras del séquito real le venga a la cabeza un eufemismo informativo, y esto no haya sido más que un “cese temporal en la corrección de esta señora”.

Fuentes del Texto:
El País (31 de octubre de 2008)
Público (31 de octubre de 2008)
El País (31 de octubre de 2008)
Elmundo.es (
www.elmundo.es)
Fuentes de las imágenes:
El País (http://www.elpais.com)

Dejar respuesta