Lo que el español esconde: los hablantes y las palabras

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Hace año y medio reseñábamos aquí una obra para hablar y escribir correctamente (Palabras mayores: el Libro. 199 recetas infalibles para expresarse bien); pues bien, la misma editorial acaba de publicar un nuevo título: Lo que el español esconde (Vox, 2017).

Lo que esconde este libro es un conjunto ingente de informaciones referidas a la lengua española dirigidas no ya solo a profesionales como filólogos, periodistas, traductores o profesores, sino a todos aquellos que usan la lengua y quieren, en general, saber más de ella.

La obra está dividida en cuatro partes (bastante desiguales, por cierto, en el número de páginas), en las que se recorren las historias de las palabras mostrando su origen, los usos formales o informales que hacemos de ella y la forma como las escribimos, tanto en los escritos más académicos como en los mensajes de texto que enviamos por el móvil. Emoticonos, anglicismos, marcas comerciales, americanismos salidos de canciones de Don Omar o de reguetón (mejor que reggaeton, nos dice la RAE y el autor de este libro en la página 131) y otras muchas voces son explicadas aquí para el uso y disfrute de todos los hablantes. Y son realmente muchas, unas mil, de acuerdo con el índice alfabético final.

Dar forma a ese conjunto vasto y heterogéneo que es el léxico supone un esfuerzo descomunal. El autor, Juan Romeu Fernández, sin embargo, lo consigue. Habituado a batallar con las dudas cotidianas de la sección de consultas lingüísticas de la Real Academia, el Departamento de “Español al día” de la RAE, y con su trabajo en la empresa de “sastrería” lingüística Sinfaltas.com, organiza las historias de las palabras de forma amena, como ya hizo con las reglas ortográficas en la famosa tabla periódica de los elementos o el plano del metro de Madrid explicado a estudiantes de lengua (abajo).

Fuente: Sinfaltas.com

Para ello recurre, en efecto, a muchas tablas —como la de epónimos, términos procedentes de nombres propios, o la de voces procedentes de topónimos (coñac, roquefort, champán…)—y a imágenes, muchas de las cuales los lectores recordarán si han usado en su juventud el diccionario latino-español de SPES-Bibliograf o cualquier otro de la editorial Vox (véanse, por ejemplo, las imágenes de las páginas 102 y 105). También se insertan códigos QR para remitir a vídeos de Youtube (sobre canciones sefardíes o búsquedas en el diccionario de la Academia), y es que las tecnologías avanzan, como decía la zarzuela, una barbaridad…

En los días actuales de internet, no obstante, no todo aparece en los libros: así, el autor nos cuenta en su blog cómo se nació el libro (pincha aquí para leerlo), y basta con hojear/ojear la bibliografía para ver que hubo detrás una gran labor de documentación y de selección; además, buena parte de estas informaciones fueron escritas a lo largo del tiempo en el blog de Gramática para Carmencita y recibió también con el apoyo de otras personas.

Para poner el punto final, digamos algo obvio, pero necesario: la lengua española es compleja. La hemos aprendido desde que éramos niños, pero no por ello es fácil. Con obras como la de Juan Romeu podremos comprenderla mejor. Lean, pues, la obra, para dosificar mejor sus muchos contenidos, pasito a pasito, suave, suavesito

Y, si les quedan ganas de más, vean otra novedad, hija también del mismo autor, el libro Ortografía para todosque acaba de publicar JdJ Editores. ¡Buena lectura y… buena letra!

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