Lo llaman progreso

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Las nuevas tecnologías son el futuro y esto queda demostrado en el constante incremento de aparatos electrónicos y tecnológicos en todos los ámbitos de la vida, tanto personales como profesionales.

Poco a poco hemos ido sustituyendo el correo ordinario por el envío de e-mails y las llamadas telefónicas por las conversaciones en el chat, el messenger o similares con la posibilidad de vernos a través de una cámara conectada (o incrustada) en nuestro equipo informático. Ahora, además de amigos reales, la gente tiene amigos virtuales a los que conoce y sigue a través de una red social y muchas de las partes de la socialización se desarrollan, en la actualidad, a través de una pantalla de ordenador, como, por ejemplo, la búsqueda de pareja.

En cuanto al ámbito profesional, las nuevas tecnologías facilitan la tarea de los trabajadores, los ayudan y, lamentablemente en muchos de los casos, los sustituyen. Hoy en día vas al supermercado y en lugar de encontrarte con diez o veinte cajeros/as, por decir un número al azar, te encuentras con la mitad. El resto, son cajas de autocobro en las que el propio cliente puede pagar, pasando los artículos él mismo por el lector de códigos de barras de la máquina. Lo mismo ocurre en el campo de la información. Los nuevos medios están surgiendo en internet, ofreciendo una mayor inmediatez en la información y una interactuación con la audiencia, aunque por todos es sabido que éstas no son las únicas razonas por las cuales los nuevos medios de comunicación eligen la red. El factor económico entra en juego, ya que es mucho más barato mantener una empresa on-line. Ante esta competencia los medios tradicionales no tienen otra salida: adaptarse al espacio cibernético porque no pueden estimar cuánto durarán en el mercado si no lo hacen.

Todo esto, denominado progreso, es tan beneficioso como dañino. La tecnología nos facilita la vida pero, al mismo tiempo, nos la complica. Los afortunados nacidos en esta era aprenden desde pequeños a manejar todos los aparatos de una manera tan sencilla como si de apretar un simple botón se tratara. En cambio, las generaciones anteriores se maravillan o se asustan de semejantes inventos, acercándose a ellos como meros observadores o, incluso, rechazando por completo su uso.

Hoy en día, cuando prácticamente todo sucede en torno al monitor de un equipo informático, el que se niega a usarlo se está negando al progreso y, por consiguiente, está dejando de ser competitivo; se aísla del mercado y de la vida.

Fuentes del texto:
Propia
Fuentes de las imágenes:
www.comunidad.biensimple.com

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