¿Lo hizo o no lo hizo?

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Se apagan las luces, la pantalla se ilumina y comienza La Duda. Con ella, se inicia un silencio en la sala, pero un silencio más profundo que el protagonizado por los propios espectadores, se trata de un silencio sombrío, que recorre toda la escena y llega a los que simplemente observan.
El primer plano ya muestra el ambiente en el que la historia se va a desarrollar, una escuela católica en pleno barrio del Bronx. Las hojas de los árboles denotan frío, el invierno se acerca, y las voces apagadas de los niños, en fila para entrar en las clases, connotan un frío aún mayor, una rigidez extrema y vigilada. La hermana Beauvier, encarnada por la efectiva Meryl Streep, los observa desde lo alto, con un gesto dictatorial y vigilante. Ya desde su primera aparición, este personaje evidencia su poder y su actitud distante pero inquisidora.

La siguiente escena contrasta con la anterior. El padre Flynn, un espléndido Philip Seymour Hoffman, como viene siendo habitual, recita su sermón ante los feligreses. Mientras el sacerdote ofrece su discurso con emoción, la hermana golpea y escarmienta a cada niño distraído desde detrás. Una imagen muy poderosa y elocuente también para la posterior trama, un personaje que mueve los hilos en la sombra y otro que conmueve con palabras, expuesto ante todos.

A lo largo de la película, cada personaje evidencia su postura incompatible en el pequeño microcosmos de la escuela. Por un lado, la cercanía, métodos modernos de enseñanza, compasión y ayuda, en el padre Flynn, que se nombra “protector” de Donald Miller, el primer alumno negro del colegio. Y por otro, la frialdad, la disciplina, la disensión y la desconfianza de la hermana Beauvier, que rechaza desde el primer momento al sacerdote y pide a sus compañeras de la orden que lo vigilen.

Entre estos dos frentes desafiados, más por sus posturas ideológicas que por cualquier motivo de peso, aparece la joven hermana James, interpretada por Amy Adams de manera notable, profesora de Historia en el colegio, que ante los avisos de la hermana superiora y las atenciones excesivas del padre Flynn hacia el alumno Miller, inadaptado y sin amigos, sospecha que las relaciones entre ambos hayan sido impropias.

Es en este punto en el que comienza la película dentro de la película. La tensión dramática se dispara y cada personaje intenta defenderse y actuar como puede, aunque sin evitar perder el control de sus propias acciones. Se inicia así un juicio en el que dos personajes principales se vuelven víctima y verdugo.

Destacan, ante todo, los diálogos. Las conversaciones acusatorias que más que inculpar, sugieren dolorosamente. Cada personaje parece tener razón en sus discursos, logran convencer al espectador, hasta que el otro obtiene la réplica. Resulta especialmente brillante la homilía que el padre Flynn dedica a las habladurías y la metáfora con la que las define, un puñado de hojas lanzadas al viento, desde lo alto.

Cuando la película llega a su fin, cuando el espectador puede haber “decidido” ponerse del lado de la hermana Beauvier, ya que ella ha ganado, ha logrado expulsar al padre Flynn del colegio, ocurre lo más monstruoso, que desarma al asistente, ella se desmorona y admite tener dudas.

A pesar de la tensión que alcanzan ciertas escenas, el ritmo en ocasiones, se torna lento, consecuencia de que esta versión cinematográfica sea una adaptación de la obra teatral homónima, llevada al cine además por el responsable en las tablas, John Patrick Shanley.

Muchos podrían afirmar que La Duda es una película sobre la pedofilia, es más, sobre la pedofilia en el ámbito eclesiástico; sin embargo, no podrían estar más equivocados. La pedofilia aparece en la película, es cierto, pero no más que como un vehículo, un instrumento para plantear un tema más poderoso, las ideas preconcebidas, el enfrentamiento entre dos bloques y el juicio basado en pruebas inexistentes.

La película está ambientada en los años sesenta, no obstante, no podría estar de mayor actualidad, no ya por los casos que nos llegan sobre sacerdotes que han abusado de menores sino por los juicios públicos que se realizan de tantos individuos en los medios de comunicación.

Lo más interesante de La Duda es la implicación que consigue del público. Al salir de la proyección, el espectador no puede evitar dejar de preguntarse “¿lo hizo o no lo hizo?”, sin embargo, la pregunta no llega a adquirir una respuesta ya que la intención del texto es, precisamente, plantear esa duda.

Fuente de las imágenes:
http://img442.imageshack.us/img442/2394/doubtjh1.jpg
http://finestraexpres.files.wordpress.com/2008/10/doubt.jpg

1 Comentario

  1. Quisiera recibir de ustedes de serles posible todos los comentarios que posean de las diferentes películas de Meryl Streep, ¡su arte me parece más impresionante cada día!

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