Lo efímero de lo impreso

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¿Cómo nace un periódico? ¿Cómo llega el trabajo de una redacción hasta nosotros? Para contestar a éstas y más preguntas, la empresa Iniciativas de publicaciones e impresión S.L. abre sus puertas para mostrar las tripas de un periódico del antiguo oficio que inició Gutenberg.

Lunes nueve de la noche. En cualquier otro sitio, se habría abandonado ya a estas horas el puesto de trabajo. Sin embargo, en las rotativas conocidas como las del Diario Córdoba, es ahora cuando arrancan máquinas y se ponen en marcha. Todo preparado para dar a luz a miles y miles de ejemplares que en unas horas compartirán sitio en el kiosko para ser trasladados a parques, hogares o bares.El ruido y el olor a tinta se mezclan en unas grandes naves que están ocupadas por maquinaria pesada y en la que algunos operarios ponen todo a punto.

En la oficina de la planta de arriba, Francisco Carrasco, responsable de planta, responde a todas las preguntas sobre el funcionamiento y el incierto futuro del papel. Él ha trabajado desde siempre en este mundo de letras y papel, en concreto, en la rotativa lleva veintinueve años. Comenzó en La Voz de Córdoba y después en Diario Córdoba. Comenzó su carrera en la parte técnica de estos periódicos y en 2005 pasó a la planta. Carrasco valora mucho su profesión: “Es una parte importante todo lo que se hace aquí,el trabajo que se hace en una redacción no vale para nada si no llega a este sitio a imprimirse.” Si se habla del futuro del papel, él tiene claro que los costes que supone una rotativa son excesivos y hace un cálculo de diez años de la vida de la prensa de papel. Cuenta que en 1992 asistió a unas jornadas en Colonia y que se inició el debate sobre el futuro de las impresiones y a que diferencia de los ambiguos europeos, los americanos predijeron que se acercaba el momento de despedir el papel cerca de unos diez años. “Querías creer que era un disparate y aunque la estimación no fuese precisa, no estaban equivocados porque el fin de lo impreso se acerca”.

Cuando la pregunta va acerca de fallos o accidentes, el responsable de planta argumenta que las averías son muy frecuentes porque electrónicamente las máquinas que utilizan son muy complejas pero que mecánicamente no dan problemas. Los califica de “pequeñas incidencias” como un día que tuvieron un corte de tensión a las nueve de la noche y se estropeó un módulo que controla el nivel de tinta de un tintero pero que pudieron solucionar rápidamente. También cuenta la historia de hace algunos años atrás, que tras haber impreso un periódico de unos ochenta mil ejemplares acompañados de una revista y de un suplemento, llamó por teléfono el director del diario ordenando la retirada inmediata y la vuelta de los vehículos distribuidores para su cancelación. “El motivo fue que era el primer día que este periódico venía acompañado de un suplemento económico y en la maquetación se mezclaron textos mal editados; tuvimos que volver a imprimirlo a las cinco de la mañana sin revista ni suplemento.”

En la era de Internet, los que manejan bobinas y planchas se plantean su incierto futuro porque saben que no podrán compartir mucho tiempo más ante el globalizado mundo de la comunicación, que demanda mayor cantidad de datos, inmediatez y de forma visualmente atractiva y sencilla, con el que el estático rotativo, no puede competir. Los trabajadores durante horas y horas, cargan, trasladan y controlan todo lo relacionado con el sometimiento de los diarios. Explican con afán la pasión que sufren ante su trabajo, demostrando que la tecnología y el papel van a caballo entre ser enemigos o aliados. Todo el empeño, precisión y esfuerzo, son derrochados por cada trabajador que fluyen como la tinta entre esas máquinas capaces de convertir algo vacío o sin valor, en alegrías, polémicas o esperanzas cuando llegan a su público incondicional: miles de lectores.

Para descubrir qué tecnologías se emplean en el proceso de impresión y cómo se imprime, Carrasco, enseña el lugar al que llegan los trabajos a imprimir hasta la sala donde se almacenan los paquetes de periódicos. LLegamos a una sala de ordenadores donde preside una mesa con varios monitores donde se vislumbran distintas páginas de periódicos en formato PDF. Explica que ellos no editan nada sino que reciben páginas sueltas en este formato de las diferentes redacciones. Es aquí donde comienza su trabajo de control y mantenimiento pero nunca de manipulación porque no pueden modificar o eliminar ningún elemento porque cada periódico tiene un servicio de protección: “Antes lo recibíamos por satélite y ahora por ADSL”. Cada periódico tiene su equipo y envían páginas sueltas. De forma automática los archivos se envían a una máquina para imprimirlos sobre unas planchas. Es la denominada fase de pre-impresión: Llega por PDF, nosotros imponemos las páginas y mandamos a filmar a plancha porque todo es digital. Hasta hace siete años se montaban por fotolitos que se montaban de forma manual y para ello se requería una gran plantilla.”

“No ha habido grandes cambios en el sistema de impresión sino los avances propios de la tecnología”

En el 2005 se da el salto a CTP (Computer to play) como revolución tecnológica. Todo lo que envía un informático va a una filmadora que procesa las planchas automáticamente y al final hay una máquina que tiene una serie de cámaras que pliega y registra la mancha con una precisión de 0,001 milímetros. Si se produjese un movimiento y no coincide, el color saldría movido, que ha pasado en alguna ocasión. En palabras de Francisco Carrasco: “ en resumen sería CTP, después imposición, filmación, procesado y plegado en una máquina con cámaras, esa plancha ya está lista para llevarse a rotativas y colocarla en los cilindros. ese es el primer proceso”.

El jefe de planta guía hasta las grandes máquinas impresoras. Hay cuatro rotativas. Se pueden imprimir cuatro periódicos a la vez. Cada rotativa está conectada con una línea de cierre y con unas salidas independientes. No hay posibilidad de mezclar periódicos porque salen por máquinas diferentes y lo transporta una cadena independiente a cualquiera de las otras. Señala que hay distintas secciones para las distintas máquinas donde una imprime a color y otras en blanco y negro.Como ventaja, explica que al asignar unidades de una sección a la máquina, designa el papel y el grupo de impresión mediante software al ser todo electrónicamente. Cada máquina funciona de forma independiente y es controlada por los operarios. Mediante el ordenador y un dispositivo que, insertado, en las cadenas y en las plegadoras, las empresas de los periódicos saben cuándo arrancan y cuando terminan. Mientras explica este proceso, muestra un monitor de secciones en el que aparecen los colores que se utilizan para cada impresión. El trabajo manual aquí consiste en introducir las planchas y las bobinas. Para conocer mejor este proceso, subimos unas escaleras y en ese instante, un operario coloca una de las planchas.

“La buena mezcla del operario es saber compensar bien el agua con respecto a la tinta.”

Lo que llama más la atención es que realmente lo que imprime no es la plancha en el papel, sino unos rodillos llamados mantilla. El La plancha pasa a través de la mantilla y es ésta la que imprime en el papel. El desarrollo es el siguiente:la tinta se adhiere a la zona emulsionada donde el agua es repelida y se adhiere a la zona no emulsionada que es la zona blanca. Es el sistema conocido como Offset. Es un conjunto donde la mantilla coge tinta y abajo tiene una cuchilla que se abre automáticamente, y cuando se abre más, deja pasar más cantidad de tinta de capa a ese primer rodillo; al subir hay una serie de rodillos que van filtrando la tinta hasta que hay unos que imprimen unas capas muy finas a la mantilla.

Llegamos al final de la visita en donde los pre-impresos son desenrollados y entran al tambor donde en otra cadena el periódico entra abierto para cuando lleve encarte. Si hay que introducirle algo, las pinzas amarillas lo sujetan por el lomo. La fase final es donde empaquetan los periódicos y son introducidos en vehículos para transportarlos.

El jefe de planta reflexiona sobre que la mayoría de las personas no saben cómo funciona, cómo empieza el proceso y ni siquiera se preguntan qué hay detrás de esas hojas de papel. Cuenta cómo muchos medios la han visitado para hacer reportajes pero que siguen siendo hoy muchos los profesionales de la comunicación de la ciudad, los que no se han acercado todavía. Habla de la diferencia de leer de forma rápida en Internet o con tiempo para profundizar y conocer más, sosteniendo el diario en las manos: “El papel va a desaparecer en diez años por la llegada masiva tecnológica”. Se considera un gran lector y confiesa que leía mucho prensa cuando se imprimía en su trabajo la edición de Andalucía de La Vanguardia.

Tras la visita, se valora todavía más el trabajo que hay en esas palabras impresas en las páginas de papel. Se ve más allá de esos titulares y esas columnas. El trabajo de la redacción que envía sus páginas sueltas a través de ADSL, las impresiones en planchas de aluminio que son calcadas en rodillos y que pasa al papel… todo eso y mucho más desde que el tímido cuadernillo en blanco se posa sobre una cadena para ser transformado en un medio de comunicación que te hace pensar, reflexionar y conocer realidades de la vida. La sociedad de consumo hace que el usar y tirar sea una máxima también con estos impresos que cuando se leen, dejan de tener vida a pesar de haber sido sometidos a procesos complejos durante bastantes horas y el largo viaje que han hecho hasta llegar a tus manos. Además de su vida efímera, el papel tiene las horas contadas y es que la voracidad e inmediatez informativa que aporta Internet, no la tienen estas páginas impresas, ¿por cuánto tiempo seguirán conviviendo pantalla y papel?¿Habrá que despedir a las cabeceras que nos han acompañado durante tantos años?

Fuentes de las imágenes:
Mª del Mar Morales Ariza

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