Lluvia de petrodólares

0
359

El fútbol está viviendo en estos últimos años el desembarco de una nueva «especie», con perdón de la expresión. Señores que, como diría el propio Julio César, entonan el «veni, vidi y vici ». Eso sí, a golpe de talonario.

Numerosos clubes al borde de la desaparición echan el resto en un intento desesperado por encontrar un nuevo (y poderoso) propietario aferrándose a la ya famosa Ley Concursal. Problemas económicos, unidos a crisis institucionales, copan las páginas de los principales diarios deportivos. Equipos de siempre, con una larga trayectoria en el mundo del fútbol, se ven ahogados en un mar de deudas en el que poca cosa pueden hacer más que pedir a voces auxilio. Y de esta situación están bien «al loro» todos, pero pocos son los que echan un capote por remediarlo. Fácil es correr, lo difícil es mantenerse.

Son varios los motivos (conocidos o por conocer) de los multimillonarios que deciden invertir en estos clubes, aún a sabiendas del peligro que corre su «bolsillo». Son «Tios Gilitos» al rescate de sus «sobrinos». Rusos, jeques árabes… Cada vez son más las personas que se juegan el todo por el todo invirtiendo en estos equipos. Aunque no siempre el conjunto del que se hace propietario se encuentra en una situación límite. Chelsea o Manchester City pueden dar buena cuenta de ello.

El día menos esperado los petrodólares llegaron a las arcas de los clubes antes mencionados, permitiendo erigirse como dos equipos a seguir. El Chelsea lo ha conseguido, formando una gran plantilla y siendo uno de los fijos en la lista de los candidatos a ganarlo todo o casi todo, gracias todo ello al ruso Roman Abramovich. Los «citizen», por su parte, a cargo del jeque árabe Sulaiman Al-Fahim, se encuentra aún en construcción aunque la inversión que ha realizado en fichajes ha convulsionado al mundo entero, sobre todo los precios desorbitados, no sólo del traspaso, sino del salario. El mejor ejemplo es Yayá Toure, ex jugador del Barça, vendido por 32 millones y cuyo salario asciende al montante de 10,8 millones de euros al año.

Esa misma senda parece guiar al nuevo Málaga visto lo adquirido en este mercado invernal, con nombres sonados como Demichelis o Baptista. Y, siendo un rumor todavía, el Racing podría ser el segundo conjunto español en ser adquirido por un multimi

llonario, esta vez de origen kazajo. Si esto sirve para avivar la competición y romper la monotonía bipolar, bienvenido sea. Mientras que el equipo mantenga su filosofía e idiosincrasia, quién lo adquiera será irrelevante. Pero una cosa está clara, algunas cosas no pueden ser compradas con dinero: jugadores que de verdad aman los colores de la camiseta que visten no sienten ni la más mínima tentación de «bañarse de dinero» como lo haría el Tio Gilito.

Fuente del texto:
Elaboración propia
Fuente de la imagen:
http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSowb60D7xaMcI-gzLhV-j3rNJ-onVBPBJ0T1zhHD6dL3KJhMQc

Dejar respuesta