Lluís Bassets: “Barack Obama está actuando como paloma pero con el disfraz de halcón”

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¿Qué consecuencias tendrá el respaldo “sin condiciones” de Barack Obama a un posible ataque militar de Israel sobre Irán? ¿Cuál debe ser la posición de la Unión Europea frente al actual proceso de transición democrática en los países árabes? ¿Qué repercusiones han dejado las revueltas en el gigante asiático? Estas y otras cuestiones son analizadas por el director adjunto de El País, Lluís Bassets, en esta segunda parte de su entrevista con La Huella Digital.

El periodista Lluís Bassets

Las declaraciones de estos días de Barack Obama y Benjamin Netanyahu sobre la imposibilidad de un Irán nuclear, ¿son la primera advertencia seria de un posible ataque conjunto entre Israel y Estados Unidos sobre el país persa en el corto plazo? ¿Ve este ataque factible?, ¿inminente?
Inminente no. Si lo veo posible, pero las declaraciones de Obama lo que están diciendo es lo contrario, que EE.UU quiere evitarlo. Lo que pasa es que no va a evitarlo como a veces quisiéramos desde Europa. No va a evitarlo enemistándose con Israel.

Pero la clave está en si es Israel quien quiere evitarlo realmente. Porque queda claro que si Israel lanza un ataque, EE.UU, como aseguró Obama, “le cubrirá las espaldas”.
Hay que tener en cuenta que si hace esto Obama es porque dentro de Israel también hay un debate muy intenso. Por ejemplo, los servicios secretos de Israel no están a favor del ataque. De hecho, varios exjefes de los servicios secretos se han manifestado en contra del ataque. Dentro de Israel mismo no hay unanimidad, a pesar de que también hay que decir las cosas por su nombre: el ataque a Irán es popular, porque la gente no se siente segura. En Israel cuando tienen al lado a un país que es una dictadura de ayatolas, que pasan todo el día vociferando que quieren destruir Israel, pues el ama de casa,el joven estudiante o el periodista que no quiere que le maten, pues no le hace ninguna gracia que a pocos kilómetros un país quiera constuir un arma nuclear para exterminarlos. Aunque no sabemos si Irán la utilizaría. Lo que sabemos es que los ayatolas están constantemente diciendo que Israel debe desaparecer y que por otra parte está construyendo el arma nuclear. Este cóctel, hay que reconocerlo, es inquietante.

Ahora, dentro del gobierno, el parlemento o los serivicios secretos israelíes no hay unanimidad sobre si lo más conveniente es un ataque. Porque habría que ver que sale del ataque, porque podría empeorar las cosas. Igual no sirve para mucho.

Entonces la vía será diplomática, de sanciones económicas…
Ha habido una vía, que ya han utilizado los israelíes intensamente, aunque sin reconocerlo,  que es obstaculizar todo lo que han podido a través de ataques cibernéticos e incluso con asesinatos terroristas no reconocidos. Las vías son muy distintas y probablemente lo que está diciendo Netanyahu es que está preparando una guerra preventiva. Lo que es una muy mala noticia mundial. A los europeos las guerras preventivas no nos gustan. Están fuera de la carta de Naciones Unidas y son ilegales. Por lo tanto, esto es inquietante. Deberíamos intentar evitarlo, creo que es lo que quiere EE.UU. Lo que pasa es que quiere hacerlo de una forma que no consiga encrespar, todavía más, el sentimiento de inseguridad israelí y encrespar más el belicismo de una parte de su élite política.

En cuanto a la guerra preventiva, Obama ha utilizado una palabra poco inocente, la de que Israel podría atacar si “percive” que Irán posee armas nucleares, de manera que avala la posibilidad de esa guerra preventiva. ¿Volvemos de nuevo al discurso de los halcones. ¿Se ha puesto Obama el disfraz de halcón?
Sí, yo creo que está actuando como paloma pero con el disfraz de halcón. Y está diciendo una cosa, que es que va a apoyar a Israel si éste se lanza. Pero a la vez está haciendo el guiño de hacer todo lo que pueda para que Israel no se lance. Es una situación realmente compleja y preocupante.

Benjamin Netanyahu junto al Secretario de Defensa de EE.UU, Leon Panetta

En cuanto a ese “poder declinante” de EE.UU del que habla en el libro. ¿Es definitivo?, ¿implica el surgimiento de un mundo multipolar? ¿La política de Obama es consecuencia directa de este poder en declive u Obama se adapta y simplemente aplica la filosofía aperturista, de diálogo que ya tenía pensada?
Diría que las dos cosas. También hay que ponerlo un poco entre paréntesis. Es un poder declinante, sí, pero vamos a analizar la curva del declive. Igual no es un declive inexorable ni es una curva contínua en la misma dirección. Para que el poder de EE.UU entre en declive se necesita que otros incrementen su poder. De momento esto se está produciendo, pero la diferencia que hay entre China y EE.UU en el capítulo militar solamente es tan fabulosa, que todavía hablar de declive militar americano es una ironía, un chiste. Lo mismo diría en cuanto al poder científico y tecnológico. La capacidad cientifico-tecnológica americana es abrumadora. Sus universidades son únicas. No hay nadie que pueda competir con EE.UU probablemente en los próximo treinta-cuarenta años. Ahora es verdad, que diplomáticamente, en las instituciones internacionales, en la capacida de organizar guerras como las de Irak o Afganistán, ahí si es verdad que estamos ante un mundo distinto. El poder de EE.UU es ahora un poder más matizado, con contrapesos. Sus márgenes se han estrechado. Y Obama ha hecho un esfuerzo para acomodar bien esto. Por otro parte, esto viene exigido por la propia economía americana. Un jefe de Estado Mayor estadounidense decía hace unos años que el mayor peligro geoestratégico y militar americano era el endeudamiento. Esto da una imagen de cuál es el problema. Estados Unidos no puede seguir endeudándose como lo ha hecho durante los últimos treinta años. Y para desendeudarse tiene que reducir el déficit. Y para hacer esto, tiene que acotar el gasto militar que era un gasto que iba creciendo exponencialmente. Esto es algo que ya ha empezado a realizar Obama.

Girando hacia el gigante Asiático. ¿Por qué ese poder y ese carácter vírico de las revueltas árabes no ha encendido ninguna chispa revolucionaria en China?
No creo que no hayan tenido repercusión las revueltas en China. Lo que pasa es que China es un oceáno. Cuando tú mueves el agua en un océano, en la otra punta no se nota. En China han habido movimientos importantísimos. Hace unos días han habido unas elecciones democráticas y libres en un municipio. Y esto ha sido después de una protesta. Hubo también un accidente de tren que produjo un auténtico terremoto político local. Pero China tiene el problema de que es un país inmenso. Los movimientos existen, se producen movimientos víricos, tecnológicos, de los jóvenes, de la demografía, todo esto funciona, lo que pasa es que no se transmite. Es una sociedad tan grande, con una economía tan inmensa, que tiene una capacidad de absorción de los golpes. Acordémonos del Tíbet, de los uigur… Es el país donde hay más revueltas del mundo, donde hay más protestas, más huelgas, más manifestaciones.

Ahora, en el momento de las revueltas árabes hay que tener en cuenta que el Partido Comunista Chino puso en acción un sistema de alarma en el que se prohibía acceder a los “hashtags” que tenían que ver con las revueltas árabes. Y uno de los “hashtags” que se prohíben es la palabra “jazmín”. Y de hecho quitan los jazmines de los jardines públicos en Pekín. Y esto viene por Túnez, a la que se le denominaba como la revolución del jazmín. El jazmín queda prohibido en 2011 en China porque es el símbolo de la revolución. Es decir, además del oceáno, están los vigilantes del oceáno, que intentan evitar que las revueltas se extiendan. Y diré más. Lo que ha sucedido en Rusia, no se explicaría sin los jóvenes árabes. Fueron ellos los que levantaron los ánimos. Y en el caso de Rusia no son jóvenes pobres sino de clase media los que están en contra de  Vladimir Putin. Pero es el mismo sentimiento de falta de respeto, de indignidad del poder, de un poder que es capaz de hacer lo que ha hecho Putin, una suceción lamentable, lo que es una befa para los ciudadanos.

Y cuál es entonces el papel de Europa en todo este proceso de transición de los países árabes. ¿Ve como necesario el surgimiento de un líder con una voz fuerte en Europa? Nicolas Sarkozy, que tuvo cierto protagonismo durante las revueltas el año pasado, parece hoy más preocupado por la reelección que por la política exterior. De conseguir Hollande la presidencia de Francia, ¿podría propiciarse un giro en la política exterior europea?
No creo en los líderes fuertes. Creo que Europa necesita buenos líderes. Necesita buenos líderes en sus instituciones, y no necesita uno sino muchos. Necesita equipos muy fuertes y de gente muy bien preparada, y con capacidad de liderazgo, pero no un líder fuerte. Pero el problema es que ahora en Europa estamos en otra historia. Europa este año debió haber hecho muchas cosas, pero tenemos unos deberes urgentes que tenemos que cumplir, que son muy duros pero los tenemos que hacer para salir de la situación en la que estamos. Salir de esta crisis que puede afectar al euro, que está afectando a las instituciones europeas. Volver a crear puestos de trabajo, volver a crecer. Esto es urgentísimo. Y en cuento consigamos levantar esto un poco, inmediatamente debiéramos mover las cosas desde abajo, desde las sociedades, para que Europa juegue un papel en el mundo, en la construcción de las democracias árabes y seamos solidarios con ellos. Y hay que decir tres cosas, que hay que ver realmente si apatece mucho hacerlas. A los árabes tenemos que darles dinero, tenemos que abrirles nuestros mercados y tenemos que darles visados. Tres cosas impopulares entre los europeos.

Hay una gran tarea que tenemos que hacer los que nos dedicamos al periodismo, al debate público, a la pedagogía política. Porque lo que piden los europeos es que no les demos dinero, que cerremos nuestros mercados y que no le demos visados. Ahí tenemos una gran tarea los medios de comunicación. Debemos tener este debate y convencer a nuestros conciudadanos que esa es nuestra contribución al cambio pollítico que están haciendo los árabes.

Manifestación del 6 de enero en la ciudad Siria de Homs

Yendo a Siria. ¿Hasta cuándo resistirán los rebeldes el ataque indiscriminado del ejército de Bachar el Asad? Y China y Rusia, ¿qué se puede esperar de estas dos potencia en relación con el escenario sirio?
Los sirios han demostrado que están dispuestos a aguantar hasta el límite. El problema es saber hasta cuando aguantará la dictadura. Y lo que podemos hacer en este momento es poco. Se está haciendo ya bastante dentro de lo posible. Los que tienen instrumentos en sus manos, realmente, son los países vecinos. Turquía, la Liga Árabe, que tiene un papel muy importante.Y Europa y EE.UU tenemos que hacer un esfuerzo para convencer a Rusia y a China para que, como mínimo, faciliten las cosas para que entre ayuda humanitaria y se cree algún tipo de pasillo humanitario y se alivie el sufrimiento de la población, y se abra el camino hacia una transición. Y una forma de hacerlo, es liberando una zona por razones humanitarias, donde pueda instalarse la oposición y se pueda aliviar un poco la situación.

Hay alguna pista que indique que el ejército Sirio pueda ponerse en contra de Bachar el Asad?
De momento no las hay. Y el problema es que una intervención militar internacional tiene grandes dificultades desde el punto de vista legal y organizativo. Y según como se hiciera podría ser todavía más difícil. Es urgente conseguir una resolución en Naciones Unidas que permita la creación de pasillos humanitarios. Koffi Annan debería llegar en estos días a Damasco y su tarea en este sentido va a ser importante.

En febrero afirmabas en una de tus columnas, al hilo de las revueltas, que “la revolución árabe era lo mejor que le había pasado a la humanidad desde 1989”. Un año después, ¿mantiene esta afirmación?
Lo mantengo. Lo que pasa es que en la primera parte del libro yo intento conservar la frescura del momento en que se escriben estas cosas. Ahora para matizarlo está el resto del libro. Dentro de algunas décadas probablemente veamos que ha sido el momento de arranque de un cambio de grandes dimensiones. Con contrapartidas trágicas pero con un balance que al final será positivo.

El factor tecnológico, la juventud, el papel del ejército… todos estos han sido factores que considera importantes en las revueltas, pero también concede en el libro un peso fundamental a las filtraciones de Wikileaks. Sobre todo en el caso de Túnez. ¿Por qué, entonces, los grandes diarios, incluyendo El País, no han renovado la colaboración con Julian Assange? ¿Hay acaso una declinación también del periodismo de grandes cabeceras y un crecimiento del protagonismo de las redes sociales y los blogguers?
Julien Assange y Wikileaks son una historia muy concreta, única y especial, que juega un papel muy importante con las primera filtraciones, que son las del sargento Bradley Manning. Luego ya se complica con las siguientes, y con esta última (filtración) yo soy muy crítico porque creo que no es una filtración de secretos oficiales, sino que se trata de una empresa privada que dicen que es una empresa de seguridad, y no es exactamente así, es una consultora privada. Yo creo que Wikileaks jugó un papel importante en la revolución tunecina sobre todo. En la egipcia un poco menos. Pero sobre todo juega un papel en cuanto a las ansias de transparencia.

Pero coincide en que ha declinado el poder de las grandes cabeceras…
Sí, por suspuesto. Esta es una de las cosas que sucede con las revoluciones árabes. Las organizaciones que buscan la transparencia, los blogguers, los agitadores, adquieren un poder que no habían tenido.

 

Imágenes Editorial Taurus, Fredoom House y Chad J. McNeeley

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