Llamando a Major Tom

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Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido abrumados por el mundo y hemos tenido la imperiosa necesidad de evadirnos de él. Para ello empleamos diversos métodos: ver una serie de televisión o una película, leer un libro, escuchar música, jugar a un videojuego o, simplemente, tumbarnos en la cama, cerrar los ojos, y dejarnos envolver por nuestra imaginación. Pero el protagonista de la novela que vengo a reseñar va mucho más allá, algo que deduciréis enseguida al leer el título del libro de la editorial HarperCollins.

En El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo conoceremos la historia de Thomas Major, astronauta por accidente que, harto del mundo, toma la decisión de hacer un viaje solo de ida a Marte. Es durante el vuelo cuando siente la necesidad de llamar a su ex mujer; sin embargo, para su sorpresa, quien responde al otro lado es Gladys Ormerod, una anciana señora que empieza a presentar síntomas de senilidad. A Thomas jamás se le pasaría por la cabeza todas las consecuencias que acarrearían el haber realizado esa llamada…

David M. Barnett es, además, un autor de cómics y periodista afincado en West Yorkshire, Inglaterra. Inspirándose en una anécdota verídica, en la que un astronauta británico se equivocó de número al llamar desde la Estación Espacial Internacional en el año 2015, Barnett desarrolla una historia de ficción que nos atrapa desde la primera página, la cual da comienzo con un pequeño Thomas Major en la cola del cine durante la noche del estreno de Star Wars. Sin embargo, lo que menos nos enganchará será el propio viaje al espacio en sí, sino todo lo relacionado con el pasado de Thomas Major y el por qué su personaje es así de arisco con el mundo, junto a todo el proceso evolutivo de su persona a lo largo de la novela. Por su parte, la trama relacionada con Gladys Ormerod y sus nietos Ellie y James tampoco se queda corta, ofreciéndonos una mezcla de momentos cómicos, angustiosos y tristes a partes iguales. A pesar de que, a medida que avancemos en la lectura, iremos deduciendo cuál va a ser su desenlace, el trayecto que nos lleva hasta ese punto compensa con creces su predecible conclusión, mostrándonos de propina algún que otro momento sorprendente.

Referencias a grandes clásicos no faltarán: aparte del ya citado Star Wars, encontraremos diversos guiños de Regreso al Futuro o Doctor Who, aunque, por supuesto, el homenaje más evidente es a David Bowie y su canción Space Oddity, ya que a Thomas Major le ponen el mote de Major Tom, en referencia al popular tema del cantante.

Si tuviera que escoger un elemento que definiera todo el libro, ese sería el de la casualidad, pues toda la historia es el resultado de un cúmulo de casualidades y coincidencias: casualidades que les arrastran a momentos muy tensos y deprimentes de sus vidas, y coincidencias que les llevarán a situaciones de lo más surrealistas y emocionantes, comenzando con esa serendipia en forma de llamada telefónica que cambiará las vidas de Thomas y Gladys para siempre.

En conclusión, El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo es una excelente novela que despertará multitud de emociones al lector, pero especialmente le dejará un muy buen sabor de boca al concluirla, y muy probablemente le provocará la necesidad de escuchar Space Oddity una y otra, y otra, y otra vez.

 

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