Literatura en cada lavabo

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Las musas no siempre llegan en los momentos más adecuados. Hay situaciones en las que la mayoría hubiese preferido quedarse a solas con su intimidad y contarle a ella, solo a ella, las inquietudes encerradas en lo más profundo de sus fantasías, prohibidas para el resto de los comunes. Otros, poetas atrevidos, filósofos audaces, escritores en ciernes, comensales descompuestos o simplemente individuos aliviados encuentran en ese espacio reducido, personal y extravagante el lugar idóneo para dar rienda suelta al galope de sus plumas expectantes y deseosas de contarle al mundo aquello que solo se puede contar desde el atril (véase puerta, azulejo u otros enseres del excusado) que proporciona el único recoveco del universo en el que uno puede ser uno mismo sin necesidad de antifaces ni paños calientes.
La inspiración aparece, suscriben los libros, en contextos inesperados en los que el autor añade sobre la tinta lo mejor de su ser con el afán de compartir sus pensamientos, perspectivas o sentencias con otros que más tarde leerán con entrega y compromiso su creación sobre el lienzo improvisado de la pared.

Mientras desde el furibundo torbellino de ideas desechadas que se van por el retrete se observa, allá en lo alto, las composiciones poéticas más estremecedoras, la crítica política más desgarrada y como no los despropósitos más infundados que permanecerán para siempre en la memoria y en el imaginario colectivo de todos cuantos en algún momento han puesto todo su esfuerzo, no solo en sus nalgas, sino también en el recuerdo de los que antes se han dejado llevar por el fragante aroma de las musas en su afán por contar lo que no está escrito más que en los resquicios inocentes de cada lavabo.

PD: Mis más sinceras excusas para todos aquellos que se hayan visto ofendidos por romper con esta oda a los escritores frustrados el encuentro mágico que solo los baños nos dan con nosotros mismos. En mi favor diré, que no os queda otra que disculparme porque lo dicho ha sido escrito, en previsión, desde un excusado.

Fuentes de las imágenes:
Imagen de un retrete descuidado (http://flickr.com)

1 Comentario

  1. ¡Cuántas ideas se me han ocurrido en el baño!
    ¡Cuántas historias nunca escritas!
    ¡Cuántos proyectos!
    Todo se ha quedado allí… quizá en el ambiente…

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