¡Libre, oh, libre! ¡Mis ojos seguirán aunque paren mis pies!

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De nuevo nos encontramos con lo de siempre, abusos, violaciones, palizas e incluso asesinatos a sangre fría por una serie de menores que quedan impunes porque la Ley no contempla medidas drásticas contra ellos. Llevamos pidiendo una reforma de la Ley del Menor desde hace años y lo único que conseguimos es que los casos se sigan repitiendo una y otra vez sin que el Gobierno ponga las cartas sobre la mesa y decida juzgar y penar a estos menores en proporción a la gravedad del delito que han cometido.
Expulsiones, libertad vigilada, internamiento, pisos de convivencia… son el tipo de medidas que se están tomando para
domarles. No es que la Ley sea demasiado justa con los mayores de edad, pero un delito de asesinato o de violación no es igualmente penado para un joven de 17 años que para uno de 18 ¿acaso la diferencia de un año hace que el delito sea menos grave o al agresor menos consciente?.

El último caso que nos encontramos es el reciente abuso de dos niñas de doce y trece años por nueve compañeros mientras iban en el autobús escolar sin vigilancia de adultos y bajo la impasible mirada del conductor que para más inri resultó ser Guardia Civil que no prestó ayuda a las menores. El instituto no tomó medidas hasta cuatro días después de lo ocurrido, expulsando a sus compañeros durante cinco días. Hemos tenido que esperar hasta hoy para que por fin se decidan a expulsar definitivamente a cinco de ellos. Los restantes volverán a las clases como si no hubiera ocurrido nada teniendo que compartir pupitre de nuevo con las agredidas. Esto significa que las niñas además del trauma que esto les ha causado tanto secuelas físicas como psicológicas tendrán que ver la cara de sus agresores todos los días y superar la lacra social que conlleva el haber sufrido este tipo de agresiones. Y ante todo esto la Ley ni se inmuta. Puedo asegurar que no creo que a los padres de los niños y niñas del instituto donde estos agresores expulsados sean reinsertados les guste mucho la idea de que vayan a la misma clase que sus hijos. Muchas veces incluso las propias víctimas para no tener que aguantar la presencia de sus agresores en el mismo lugar y ante la pasividad de las autoridades tienen que abandonar el centro escolar abandonando su vida normal.

A pesar de las firmas recogidas por padres de tantas víctimas, de movimientos ciudadanos y quejas populares, la Ley no cambia y no parece que por ahora lo vaya a hacer.

Sin ir más lejos tenemos a El Cuco en el caso de Marta del Castillo, acusado como cómplice de Miguel Carcaño de la violación y asesinato de la menor. Ahora El Cuco, al ser menor de edad, va a ser internado en un centro cerrado o en su defecto en un piso de convivencia. Ni se atisba la idea de que esta clase de asesinos, violadores o agresores puedan pasar ni una mínima estancia en prisión para pagar por lo que han cometido.

Los sistemas de reinserción social de esta clase de menores, en muchos casos como el que cito más delante de las Asesinas de San Fernando, no es una medida ni mucho menos recomendada por los psicólogos. La mayor parte de estos jóvenes son trasladados a otros puntos geográficos para facilitar esa reinserción en contra de las advertencias de los médicos que no ven cambios en su actitud ni sentimientos de culpa en gran parte de ellos.

Me voy a permitir una breve reflexión retrospectiva y refrescar la memoria de algunos. Seguramente muchos recuerden en el año 2000 el asesinato de Clara García, más conocido como el caso de las Asesinas de San Fernando. Dos menores de 16 años , Raquel e Iria, mataron a su compañera Clara con 18 puñaladas para según ellas saber qué se sentía al matar a alguien. Ahora, ambas asesinas ya disfrutan de un régimen de libertad vigilada habiendo cumplido sólo cinco años de los ocho que las correspondían en un centro de menores. Es decir, para un menor, un asesinato sale por unos cinco años en un centro reformatorio.

Sigamos recordando.

En 2003 Sandra Palo fue secuestrada, violada, apaleada y quemada viva por tres menores El Pumuki, El Ramoncín y El Ramón junto con un mayor de edad, primo de uno de ellos El Malaguita. A día de hoy, los tres menores ya gozan de libertad vigilada tras cuatro años en un centro de menores, entre los que se encuentra el autor principal de su muerte.

Y por último, el caso que más me estremece fue en 2004 cuando Jokin en septiembre de 2004 decidió tirarse desde lo alto de la muralla de Hondarribia víctima de un acoso escolar extremo. Después de sufrir palizas, vejaciones, amenazas y humillaciones, Jokin no aguantó más y decidió acabar con su vida a los 14 años. Prefiero morir como un cobarde que vivir cobardemente le dijo Jokin a una compañera de clase a través del ordenador poco antes de suicidarse.

Para que se produzca un asesinato no es necesario que alguien empuje al vacío. Los compañeros de Jokin le empujaron a su fin a través de una mano invisible. Esto es igual de grave y terrible que cualquiera de los casos anteriores, empezando por la, de nuevo, por la falta de competitividad de los profesores y autoridades que deberían haberse encargado de denunciar estos hechos. La denuncia que interpuso la familia de Jokin contra los docentes fue desestimada ante la falta de pruebas para demostrar que habían estado presentes en los actos violentos contra el joven de 14 años. Igualmente sus agresores fueron denunciados por incitarle al suicidio. Solución: siete de ellos condenados a dos años de internamiento en régimen abierto y una compañera a tres fines de semana de permanencia en un centro educativo. Y así se quedan tan a gusto los tribunales, los acusados ejercieron cierto maltrato y acoso pero la culpa era de Jokin que quizás sus problemas provenían de patologías previas. Es muy fácil intentar excusarlos porque eran demasiado inconscientes como para imaginar las consecuencias de sus actos, y suponer una enfermedad mental en un niño sometido a una situación extrema y fuera de control también puede resultar muy sencillo para intentar salvar el culo a los asesinos. Unos asesinos que por ser menores y no contemplar su actitud como la causa de la muerte de Jokin quedan impunes, una vez más. Y detrás de todo ello queda una familia destrozada pensando que lo peor se podría haber evitado si se hubiera procedido como se debe y con la impotencia de que los incitadores de la muerte de su hijo estén libres. Para Jokin su salida fue su libertad: “Libre, oh,libre, mis ojos seguirán aunque paren mis pies”, dejó escrito en su ordenador la noche en la que decidió acabar con su vida.

Webs de información para los lectores:
www.nolopermitasactua.com/
www.sandrapalo.com
www.acosoescolar.info

Fuentes de las Imágenes:
http://jonkepa.files.wordpress.com/2009/05/marta-del-castillo-casanueva.jpg
http://www.belt.es/noticias/2003/julio/31/sandrapalo.jpg
http://jovenesenlagranpantalla.files.wordpress.com/2009/05/jokin.jpg
Fuentes del texto:
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Agresion/sexual/grupo/ninas/autobus/escolar/elpepiespmad/20091029elpmad_1/Tes
http://www.libertaddigital.com/sociedad/uno-de-los-asesinos-de-sandra-palo-sale-en-libertad-tras-una-condena-de-cuatro-anos-1276307450/
http://www.elmundo.es/papel/2005/04/24/espana/1789604.html
http://www.elmundo.es/cronica/2004/468/1096881793.html
http://argijokin.blogcindario.com/2006/03/02880-la-audiencia-de-guipuzcoa-archiva-la-denuncia-de-la-familia-de-jokin-contra-los-profesores.html
http://www.lukor.com/not-por/0505/13173750.htm

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