¿Libertad, Igualdad y Fraternidad? Rescatando a Olympe de Gouges

0
679

La mujer siempre ha permanecido en un segundo plano a lo largo de la historia de la humanidad. En los libros de historia, de filosofía o de literatura rara vez aparece un nombre femenino.

No faltan en los libros de texto de colegio o instituto personajes como: Isaac Newton, Galileo Galilei, Aristóteles, Darwin, Cristóbal Colón, Julio César, Marx o Leonardo Da Vinci. Pero, ¿qué es de “nosotras”? ¿La historia de la humanidad se limita a la historia del hombre? Existen centenares de mujeres que fueron capaces de cambiar la historia, y la cambian, pero son desconocidas. Mujeres castigadas por salirse de la norma, condenadas a imaginar y a creer en un mundo igualitario. Vidas como la de  Olimpia de Gouges.

Imagen del cómic sobre la vida de Olympe de Gouges de Catel Muller y Jose-Louis Bocquet
Imagen del cómic sobre la vida de Olympe de Gouges de Catel Muller y Jose-Louis Bocquet

¿Quién fue Olympe de Gouges?

Escritora, feminista, dramaturga y revolucionaria francesa que reivindicó la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en el tiempo de la Revolución Francesa, es considerada precursora del Feminismo.

Marie Gouze —que así era su nombre real—, nació el 7 de mayo de 1748 en Montauban, Francia, en el seno de una familia burguesa. Como era costumbre por aquel entonces, con tan solo 17 años fue casada con un hombre muy mayor al cual no amaba. Al poco tiempo enviudó y se trasladó a vivir a París, donde comenzó su carrera como dramaturga. En esta nueva ciudad frecuentaba salones donde se discutía de literatura, política y sobre la sociedad y cómo debía ser ésta.

Olympe mantuvo una intensa actividad a favor de la abolición de la esclavitud y denunció la trata de esclavos en las colonias francesas. Su obra teatral más famosa es “La esclavitud de los negros” (L’esclavage des noirs).

Tras el triunfo de la Revolución francesa en 1789, la Asamblea General dictó la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, bajo el lema de “Libertad, Igualdad y Fraternidad.” En esta declaración, las mujeres que eran más de la mitad de la población, eran ignoradas.

Decidida y valiente Olympe publicó numerosos ensayos, panfletos y artículos sobre la discriminación femenina por parte de la sociedad. En 1791 escribió su “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”, donde propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones. Reivindica también el derecho al voto y el reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales, legitimando el derecho de las mujeres a acceder a la educación y a la propiedad libre de la tutela jurídica del varón.

En el prólogo de dicho documento se declara: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta; por lo menos no le privarás ese derecho. Dime, ¿qué te da imperio soberano para oprimir a mi sexo? ¿Tú fuerza? ¿Tus talentos?” (Díaz-Doucaret, 1993, p.154).

En otros escritos defiende un nuevo contrato matrimonial, basado en la igualdad entre esposo y esposa, y se opone a la pena de muerte. En 1793 es arrestada por los jacobinos, acusada de apoyar a los girondinos y de conspirar contra el gobierno revolucionario. Es condenada a muerte y guillotinada el 2 de noviembre del mismo año, a la edad de 45 años, también por “haber olvidado las virtudes propias de su sexo”, como argumentaron sus enemigos.

El nombre de Olympe de Gouges ha sido por mucho tiempo injustamente relegado a un segundo término en la historia de la Revolución Francesa, pocos recuerdan el papel importantísimo que tuvo en su época, y que sigue aun teniendo en la nuestra.

Durante siglos se ha condenado a la mujer a no soñar, pero entonces aparecieron Olympe de Gouges, Rosa Luxemburgo, Alejandra de Hipatía, María Zambrano, Frida Kahlo, Rita Hayworth, Eva Peron, Juana de Arco o las Madres de la Plaza de Mayo, entre otras muchas, para recordarnos que la resignación no es una opción.

Es en ese momento cuando se dieron cuenta de lo fuertes que éramos e intentaron borrarnos de la historia, pero lo que no sabían es que aprenderíamos a escribir(la).

“Al pie del cadalso, Olympia preguntó:

-Si las mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?”

(Eduardo Galeano; mujeres, pg.161)

 

Dejar respuesta