Libertad condicional no concedida para Mubarak

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El tribunal apelación egipcio finalmente rechazó el martes , 23 de abril, el recurso de libertad provisional que presentaron los defensores de Hosni Mubarak durante la sesión del pasado sábado. Sesión que fue una segunda oportunidad para el exmandatario con respecto a las acusaciones de la muerte de los manifestantes durante las revueltas de febrero de 2011.

Mubarak. Fotografía cedida por Boaz GuttmanEl expresidente de Egipto, Hosni Mubarak, se enfrentó el sábado pasado, 20 de abril, al Tribunal de El Cairo como segunda oportunidad que le ofreció la justicia de la acusación como responsable de la muerte de manifestantes durante la revolución en febrero de 2011. Después de la sesión de junio, cuya sentencia concluyó en cadena perpetua, se le concedió un nuevo juicio previsto para enero de 2013, considerando que la acusación había sido mal preparada. Durante el segundo juicio del pasado sábado, los defensores de Mubarak presentaron un recurso donde se pedía su liberación. El juez que lleva el caso, Mustafá Hasan Absulá, decidió recusarse y pasar el procedimiento al Tribunal de Apelaciones de El Cairo. Aunque el Tribunal dijo que la acusación carecía de pruebas concretas y no se puede demostrar que los manifestantes fueron asesinados por la policía. El Tribunal de Apelación egipcio respondió el martes y rechazó la puesta en libertad provisional del expresidente.

Se ordenó que el exmandatario siguiera detenido ya que todavía quedan algunas acusaciones que hay que juzgar. Cargos que afronta como enriquecimiento ilícito. El patrimonio de la familia Mubarak supera los 50.000 millones de dólares, riqueza exorbitante que se cree que podría tener su origen en los contratos militares firmados por el ex presidente durante su etapa de jefe de la Fuerza Aérea. Los hijos de Mubarak también están siendo juzgados por casos de corrupción. También seis generales de policía, de los cuales cinco se enfrentan a los mismos cargos que Mubarak, mientras el sexto es acusado de negligencia grave.

La fiscalía resolvió que Mubarak, según informes médicos, se encontraba mucho mejor de salud y que podían trasladarlo del hospital militar de Maadi, en El Cairo, a la prisión de Torá, a las afueras de la capital, donde podía ser tratado perfectamente. Sus abogados se han encargado que durante los dos últimos años los periódicos hablaran del delicado estado de salud de su defendido, para así conseguir la simpatía de la corte y un mejor trato hacia él. Mubarak fue trasladado en helicóptero al tribunal. Durante la sesión se le vio atento y relajado. Pero cuando el juez salió de la sala estalló el caos entre el público que allí se hallaba gritando “¡El pueblo quiere la ejecución del derrocado!”.

En este juicio, Hosni Mubarak está acusado de la muerte de los manifestantes durante las revueltas de febrero de 2011 (contagio de la primavera árabe de Túnez) cuyos agresores no eran sino policías de paisano y matones contratados por el poder que pretendían disfrazar estas manifestaciones como un caos de violencia y enfrentamiento civil no incitado. Aunque la población mundial fue testigo de lo que realmente pasaba allí, desde el poder se acosaba a medios de comunicación extranjeros para impedir que contaran los hechos.

A pesar de la importancia de este juicio, el pueblo egipcio no lo considera una de sus prioridades. Después de dos años desde que se sucedieron los acontecimientos, los egipcios intentan recomponerse mediante la lucha de problemas como el deterioro de la economía de su país, casos de abusos de la policía o la amenaza que sufre la libertad de expresión hoy día bajo el nuevo gobierno.

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