Liberados los observadores de la OSCE en Ucrania

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El pasado sábado 3 de mayo los subversivos prorrusos liberaron a los siete observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) secuestrados durante ocho días en la ciudad de Slaviansk, al este de Ucrania.

Barricadas en UcraniaEl autobús en el que viajaba el conjunto de veedores formado por tres soldados alemanes y cuatro soldados de República Checa, Dinamarca, Suecia y Polonia fue interceptado en los accesos a la ciudad por los rebeldes. Bajo la instrucción del Documento de Viena, un convenio suscrito en 1990 por los 57 miembros de la OSCE, el grupo estaba destinado a controlar el uso de armas y avivar la confianza entre los países implicados en el conflicto.

Desde marzo, el Gobierno de Ucrania solicitó que militares desarmados extranjeros investigaran la zona puesto que desconfiaban de una posible presencia militar opositora. Esto hizo que Rusia lo percibiese como un desafío al no precisar el acuerdo unánime de todos los miembros de la OSCE, de la que también forma parte, considerándolo una provocación de los espías de la OTAN.

El cabecilla de la organización separatista, Vicheslav Ponomariov, al principio catalogó a los rehenes como “prisioneros de guerra” y después de exhibir la amenaza que suponía este secuestro decidieron liberarlos por orden expresa del negociador Vladimir Lukin enviado por Vladímir Putin.

Aunque Ponomaryov mostró la liberación como un acto de buena voluntad, la realidad es que la presión occidental fue decisiva para dicha acción. Sin embargo, multitud de críticas han recaído sobre ciertas figuras relevantes de la política alemana como Gerhard Schröder al difundirse unas fotos en actitud amistosa con Putin en una fiesta en San Petesburgo. Días más tarde, para aliviar la tensión generada el portavoz del partido democristiano, Philip Missfelder, declaró:”Pudimos hablar con Putin sobre la liberación de los prisioneros. Creo que es mejor aprovechar estas posibilidades para dialogar”.

Pese a la seriedad del asunto, las declaraciones de Ponomariov parecían un tanto mordaces: “”Tal y como les prometí, celebramos mi cumpleaños ayer y fueron puestos en libertad. Tal y como dije, han sido mis invitados”, explicó a Reuters. Una semana antes de la liberación, los rebeldes decidieron presentar a la prensa a los prisioneros para demostrar las buenas condiciones en las que se encontraban. Incluso, el militar sueco que sufría diabetes fue liberado previamente por razones médicas. De hecho, uno de los inspectores militares retenidos, el coronel alemán Oberst Axel Schneider aseguró en una comparecencia que todos estaban bien y agradeció las atenciones prestadas al enfermo que recibió toda la atención necesaria

Aunque la liberación ha calmado el ambiente, la realidad continua siendo muy conflictiva. El ministro de Interior ucraniano, Arsén Avákov, informó de la persistencia de rebeldes en Kramatorsk, cerca de Sloviansk. La tensión acumulada por lo ocurrido en Odessa ha provocado enfrentamientos más violentos si cabe.

El reclamo de paz expresado por Occidente parece ser ignorado por una población cegada por los acontecimientos futuros. Mientras los separatistas armados tratan de desestabilizar el sistema para arruinar las futuras elecciones presidenciales del 25 de mayo, el gobierno ucraniano intenta demostrar su solidez explotando toda su potencia militar contra estos secesionistas y recuperar el control. Juntos suman la combinación perfecta para que se desate la tan temida guerra civil que Rusia parece controlar al comprobar la rapidez y vigor de sus decisiones.

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