Lección histórica del Madrid al Bayern de Guardiola

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Con un apabullante 0-4 y una sensación de abrumadora superioridad, el conjunto blanco accede a la final de Lisboa tras dar un repaso en todas las líneas a un Bayern que pecó de soberbia y termino purgando el pecado con una eliminación que acerca el sueño de la Décima a la hinchada madridista.

Ancelotti demostró que en el fútbol no todo es la posesión y control del balón y apostó por un sistema en el que sus atletas pasaron por encima del actual campeón de la competición con sus propias armas: efectividad, solidaridad y velocísimos contragolpes que finalizaron en goles de muy bella factura. Apostó el técnico italiano por su once de gala con Casillas, Carvajal, Coentrao, Ramos, Pepe, Alonso, Modric, Di María, Benzema, Bale y Ronaldo. Guardiola hizo lo propio con Neuer, Lahm, Boateng, Dante, Alaba, Kroos, Schweinsteiger, Robben, Muller, Ribery y Mandzukic.

Se guardó un respetuoso minuto de silencio antes del inicio del enfrentamiento en memoria de Tito Vilanova y Vujadin Boskov, técnico del equipo blanco entre 1979 y 1982, recientemente fallecidos.Volvió a ganar Guardiola la posesión con más del 60% pero se vio traicionado por una apuesta futbolística que hizo aguas ante el ciclón de ocasiones blancas. No tuvo una sola oportunidad de peligro el conjunto muniqués en los primeros 45 minutos y prácticamente no puso a prueba a Casillas en toda la segunda mitad.

El Madrid comenzó avisando desde el minuto 2 con Di María como protagonista y continuaron Bale, Benzema y Ronaldo hasta que en el 16 llegó el gol. Modric puso el balón en el segundo palo y remató Ramos de cabeza para anotar el 0-1. El Bayern comenzaba a desquiciarse y Dante cometió una entrada brutal sobre el tobillo de Ronaldo por lo que vio la amarilla.

Cristiano Ronaldo (29) y Sergio Ramos (28) anotaron sendos dobletes en la goleada histórica del Madrid en Múnich. Foto: Nathan Congleton (flickr)
Cristiano Ronaldo (29) y Sergio Ramos (28) anotaron sendos dobletes en la goleada histórica del Madrid en Múnich. Foto: Nathan Congleton (flickr)

Sin tiempo para reaccionar, los madridistas anotaron el 0-2, de nuevo a balón parado tras la combinación entre Modric, Pepe y Ramos, que anotando dos goles, dejaba atrás sus fantasmas históricos con el Bayern y con Neuer. Ante la falta de ideas y de precisión de los alemanes, el Madrid continuaba explotando sus capacidades y llegó el 0-3 tras un contragolpe perfecto en el 36. Inició Benzema, Bale controló y remató Ronaldo. Gol número quince para el portugués que tuvo otra acto seguido que no acertó.

En el 39, Alonso cometió una falta por la que vio una cartulina amarilla que le impedirá disputar la final. Demasiado castigo para una acción aislada sobre Schweinsteiger que resultó más aparatosa que violenta. Pareció reaccionar el Bayern con Mandzukic, Alaba y Ribery pero finalizó el primer acto con un último intento de CR7. Primera parte para enmarcar del Madrid, que a base de equilibrio y orden dio un repaso futbolístico a un cuadro local que aparecía desdibujado, inmóvil y superado por el rival. En la reanudación realizó Guardiola un cambio y entró Javi Martínez por Mandzukic y aunque mejoró la sensación de ataque y recuperación, no sirvió para que se viera una reacción clara de los alemanes.

Alaba, Lahm, Robben, Ribery y Kroos trataban de sobrepasar a una defensa que rozaba la perfección con las actuaciones estelares de Ramos, Carvajal y Coentrao, que protegidos por la solidaridad de Bale y Modric, cuajaron una noche sin fallos. Ronaldo y Benzema lo intentaban aunque con menos intensidad. Llegó el momento de las sustituciones a partir del 70 cuando se fueron dos pesos pesados que no tuvieron su noche: Ribery y Muller dejaron su sitio a Gotze y Pizarro. También aprovechó Ancelotti para sustituir a Ramos y evitar que viera una amarilla que le alejara de la final y dio entrada a Varane.

Gotze y Kroos se acercaban al área de Casillas sin fortuna mientras se realizaban los cambios de Benzema y Di María por Isco y Casemiro. Y cuando la victoria parecía cerrada llegó aún el histórico 0-4 de las botas de Ronaldo tras anotar de modo magistral una falta colocada a la perfección con su pierna derecha. El portugués batía así el récord de goles marcados en una temporada en Champions con 16 dianas. Llegó entonces el momento para la celebración blanca y el banquillo madridista explotó de alegría mientras el colegiado señalaba el final de un duelo dominado de principio a fin por el Real Madrid.

Guardiola, que no reconoció la aplastante superioridad del conjunto español, asistió impotente a un vendaval que no supo frenar y que le condenó a una derrota que le aparta de la lucha por revalidar el título. De nada sirvieron las bravuconadas vestidas de juego de palabras de Rummenigge (“Munich va a arder”), la prepotencia del propio técnico disfrazada de halago (“los jugadores blancos son atletas”) o el deportivo merchandising del club (camisetas con la leyenda “Bestia negra”). Fue una noche donde solo existió el fútbol de un color y en el que, tras jugar once contra once no ganó Alemania. El Real Madrid terminó con su maldición bávara. Tras doce años sin estar presente en una final de Champions, el conjunto de Ancelotti, perfecto en Copa y desigual en Liga, estará en el estadio Da Luz de Lisboa el próximo 24 de mayo para tratar de conseguir un décimo título que se ha convertido en una obsesión para sus aficionados.

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