Las universidades vascas recurren a las empresas para financiar la investigación

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Las universidades del País Vasco, pioneras en el desarrollo de la investigación en toda España, han decidido capear la crisis económica a través de la autofinanciación. Para ello están recabando parte de sus recursos gracias a la aportación de empresas privadas, las cuales han decidido invertir en estudios aplicados desarrollados por los institutos educativos vascos.

La crisis económica ha propiciado que se lleven a cabo diversos recortes en la financiación pública de las universidades, lo que ha propiciado que el dinero destinado a la investigación en las instituciones educativas públicas se haya recortado significativamente. Por este motivo, las universidades vascas UPV-EHU, Deusto, Mondragon y Tecnun, así como la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Navarra, han decido enfrentarse a esta situación a través de la autofinanciación con recursos obtenidos de empresas privada.

La forma de conseguir esta contribución monetaria se logra a través de lo que se conoce como “investigación aplicada”, un tipo de estudio que se centra en aportar mejoras en los campos de la actividad humana que resultan relevantes para las empresas. Las universidades vascas han conseguido ser competitivas con esta fórmula, a la vez que han encontrado un camino de futuro para no depender sólo del dinero proveniente de las arcas del Estado.

De hecho, los institutos universitarios vascos se han convertido en los más importantes en el terreno de la investigación nacional. “Si queremos ser de los que quieren que el conocimiento avance, tenemos que apostar por la investigación. Esa es la apuesta de las universidades que quieren estar en primera división: no limitarse a difundir conocimiento generado por otros, sino generar conocimiento, apostando por un profesor universitario que combine docencia e investigación”, advirtió el vicerrector de Coordinación de la UPV-EHU, Juan José Unzilla. Y es que esa parece ser la gran diferencia entre las universidades vascas y el resto de universidades españolas, puesto que las segundas prefieren invertir preferiblemente en docencia.

Aunque cada universidad gestiona de forma diferente cómo distribuir sus recursos y quú investigaciones desarrolla, todas tienen un objetivo común: aportar un servicio a la sociedad. Así lo cree también Unzilla: “La universidad tiene en teoría la libertad de investigar incluso cosas absurdas, pero eso no ocurre porque la mayor parte de los recursos que se consiguen para investigar se logran en convocatorias muy competitivas. Además, entendemos que como universidad pública estamos al servicio de la sociedad que nos da recursos. Y a la hora de seleccionar líneas de investigación tenemos que dar respuesta a las necesidades específicas de esa sociedad”.

En este sentido, las universidades también tienen la pretensión de ser competitivas para acudir a las convocatorias europeas, a la vez que intentan conseguir el equilibrio presupuestario para centrar los recursos no sólo en la investigación, sino también en la docencia, aunque esta sea un área menos rentable.

Imagen cedida por inmoderadamente

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