Las redacciones combaten la crisis del papel

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Los medios españoles están viviendo la peor crisis de su historia. Los ingresos por publicidad han caído a niveles donde no se puede sostener la financiación del medio. Ni los medios clásicos ni gran parte de sus periodistas están adaptándose eficazmente al nuevo medioambiente tecnológico. La inviabilidad económica de estos medios está obligándolos a despedir trabajadores en masa, y los ERE se han convertido en la pesadilla de todos los periodistas.

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es usado por empresas con graves problemas económicos, y busca obtener permiso de la  autoridad laboral para despedir trabajadores de forma colectiva. Esta medida, en principio extrema, ha pasado a ser una cotidianeidad de la profesión periodística. Sólo hace falta hacer zapping por los medios españoles para comprobar que 20 Minutos, Intereconomía, El Mundo, El País e, incluso, Telemadrid están preparando ERE para reducir plantilla.

El problema también se ve en los recortes salariales que se aplicarán en El Periódico de Cataluña, o las medidas de ahorro que prepara la agencia EFE,  que ha generado el doble de pérdidas que el año pasado, que ya fueron de casi 5 millones de euros.

Con este panorama, los medios están enfocando el negocio en Internet. Sin embargo, a pesar de haber aumentado los ingresos publicitarios en esta nueva plataforma, aún no son suficientes para mantener los antiguos modelos de negocio que exigen cada vez más una inminente reinvención. Thomas Rabe, consejero delegado de la multinacional alemana de medios de comunicación, Bertelsmann, aseguró en el último Foro de la Nueva Comunicación que el futuro de los medios está en el cobro de Internet.

Rabe no es el único con esta opinión. Grandes medios están cobrando por contenidos en Internet, como son el Times británico y el neoyorkino The New York Times. El gran obstáculo que tiene este modelo de negocio es que la audiencia de Internet ya está acostumbrada a los contenidos gratuitos y algunos expertos consideran que puede ser contraproducente.

Muchos anuncian la muerte del papel, y nadie plantea embarcarse en un nuevo medio impreso. Se prevé que poco a poco los periódicos impresos vayan desapareciendo, según estamos comprobando. Al otro lado del Atlántico llama la atención que Nueva Orleáns (EE.UU) no tenga nunca más un diario impreso. El antiguo New Orleans Times-Picayune pasará a editarse sólo tres veces a la semana, a pesar de haber conseguido el premio Pulitzer en 2005 por su cobertura de la tragedia que dejó el huracán Katrina.

Viñeta de El Roto del 25 de abril del 2012.

El futuro está en la pantalla, sea del ordenador, de la Tablet o del móvil. Juan Luis Cebrián, actual consejero delegado de Prisa, declaró el mes pasado que “los diarios ya no vertebran la opinión pública”, y agregó que son las redes sociales las que ejercen esa presión, poniendo como ejemplo el revuelo que causó la noticia del Rey sobre su caza de elefantes en Botsuana, donde sufrió un accidente.

Esta declaración no cayó muy bien en la redacción de El País, donde el famoso caricaturista El Roto ironizó con un dibujo donde aparece un hombre de traje diciendo “El papel no tiene futuro ¡menos el de los billetes, claro!”.

Pero esta metáfora de El Roto es la que representa de mejor manera la opinión de la mayoría de periodistas que están siendo despedidos o que ven sus salarios reducidos. El periodismo parece servir a los ejecutivos y no a la sociedad, y los intereses económicos son quienes determinan el rumbo de las redacciones. Asimismo, la calidad del periodismo se reduce a la misma velocidad que el número de periodistas en los diarios, mientras los empresarios se preocupan porque las cuentas anuales se mantengan en números verdes.

Fotógrafía: Paul Bangs (Creative Commons)
El Roto/ El País

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