Las protestas se radicalizan en Tailandia

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El pasado fin de semana las manifestaciones que se suceden desde hace dos meses en Tailandia se tornaron en enfrentamientos violentos entre las fuerzas de seguridad, opositores y partidarios de del gobierno. La oposición prepara más protestas para forzar la caída de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, tras el fracaso del llamado ‘Día de la Victoria’ .

ThaksinLas reprobaciones estallaron hace dos meses tras la presentación de un proyecto legal de amnistía que absolvería a Thaksin Shinawatra, el hermano de la primera ministra, de cumplir la condena a la que fue sentenciado en 2008 por corrupción. Aunque el proyecto fue finalmente retirado, las demandas se han ampliado para incluir la eliminación de lo que los manifestantes llaman el “régimen de Thaksin”. Desde el principio de la crisis, los opositores han considerado a Thaksin como el verdadero poder que se esconde detrás de su hermana y han aclamado que el movimiento anti-Shinawatra tiene el respaldo de las fuerzas armadas. La principal exigencia de la oposición pasa por abandonar “un sistema electoral mal definido y no electo” y crear un Consejo del Pueblo. Otro de los temas más controvertidos de los últimos meses es el debate sobre si el Senado del país debe ser plenamente elegido. También es importante el cambio socio-económico que experimenta Tailandia. Millones de agricultores y trabajadores rurales se han incorporado a la clase media y están clamando una mayor representación política.

Suthep ThaugsubanDesde el pasado fin de semana estas manifestaciones se han vuelto violentas. Las luchas callejeras entre manifestantes antigubernamentales, partidarios del Gobierno y fuerzas de seguridad empezaron el sábado por la noche, cuando un grupo de estudiantes de una universidad local atacaron un autobús y un taxi que creían estaba lleno de partidarios del gobierno. Al menos cinco personas murieron durante los enfrentamientos. El domingo, bautizado por el líder del partido Demócrata, Suthep Thaugsuban, como “El día de la victoria”, se registraron enfrentamientos entre la policía y los manifestantes que intentaban asaltar su oficina y otros edificios relevantes. Anteriormente habían tomado el control de Thai PBS, la cadena de televisión estatal. Como consecuencia, el equipo de Yingluck canceló una serie de entrevistas programadas con los medios. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cerró su oficina principal en Bangkok y decenas de escuelas se mantuvieron cerradas, ha informado Associated Press.

Yingluck ShinawatraTailandia lleva casi una década de conflicto abierto entre partidarios y detractores de los Shinawatras, la familia política más influyente del país. Liderados por Thaksin Shinawatra, quien fue depuesto como primer ministro en un golpe militar en 2006 y ahora vive exiliado en Arabia Saudí, la familia ha liderado uno de los movimientos políticos más populares en la historia moderna de Tailandia, ganando todas las elecciones nacionales desde 2001. La división social entre partidarios y detractores de los Shinawatra se ha trasladado a la calle en dos grupos muy marcados; los “rojos” (partidarios de la primera ministra y de su hermano) y “amarillos” (opositores). La elección del amarillo por los opositores no es casual: el amarillo es el color de la monarquía tailandesa, nominalmente sagrada. Regularmente, los contrarios a los Shinawatra acusan al ex primer ministro de intentar minar a la monarquía, una acusación gravísima en un país donde la lesa majestad está penada con la cárcel. Los opositores están también divididos en facciones dispares. Algunos están aliados con el Partido Demócrata, el partido político más antiguo de Tailandia. Otros proceden de una secta budista ascética y agrupaciones ultra monárquicas.

Estas protestas son las más grandes en Bangkok desde que Yingluck llegó al poder y están agravando las preocupaciones sobre la estabilidad en un país que ha vivido 18 golpes de estado desde 1932, pero que siempre se ha perfilado como una de las democracias más fuertes de Asia.

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