Las palabras de Susana Monje deberían inquietar

0
457

El principio de cada temporada comienza con el ocaso de la anterior: el baile de rumores se agita y las cifras barajadas superan los ceros que cualquier persona normal puede contar. Todos los años suenan, con mayor o menor fuerza, operaciones que brillan por su osadía y derrochamiento, y dejan una pregunta en el aire: ¿No decían que no había dinero? La economía del Barça, golpeada por deudas y operaciones indescriptibles como la de Ibra, no debería ser, el presente verano, símbolo del despilfarro de épocas pasadas.

Más aún cuando, de boca de Susana Monje, se deja entrever que todo el club es una hoja interminable de números rojos. Las declaraciones de la tesorera deben inquietar: con ese diagnóstico no se debería acudir al mercado sin cierta dosis de mesura. El significado no debe ser otro que el de no ceder a peticiones desorbitadas. Nada de Cesc, de Rossi, de Alexis Sánchez. No, al menos, a esos precios que se manejan en las páginas de los periódicos.

Las víctimas han sido las esperadas: las secciones no profesionales han sido relegadas al ostracismo, sólo para que las cuentas puedan cuadrar. Cuentas que, por otro lado, ha desvirtuado el fútbol, un deporte que no siempre reportó esta etapa de títulos e ingresos. Si picamos en las trampas del maquiavelismo de los vendedores, será imposible reforzarse con lógica.

Foto:
Sport
Texto:
Elaboración propia

Dejar respuesta