Las notas de la semana. Final Four 2011

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Tediosa Final Four la disputada en Barcelona este pasado fin de semana. Varios meses esperando el desenlace de la Euroliga, la máxima competición en Europa de baloncesto, y lo cierto es que este final nos ha dejado a todos un poco fríos, con cuatro partidos de un nivel inferior al esperado. Un único ganador, los griegos del Panathinaikos, con sus dos líderes (Diamantidis y Obradovic) como representantes de la victoria de la defensa, la dureza y el sacrificio; y tres perdedores que no pudieron conseguir el título. Pero especialmente uno, el Real Madrid, sale muy dañado tras ofrecer una imagen lamentable en el momento clave de la temporada. Entremos en detalle:

😳 MUY DEFICIENTE

“Cero”: Fichajes Real Madrid 2010/2011. Imposible calificar únicamente a uno de ellos, merecen compartir mención por su desastroso rendimiento en los dos partidos. Fischer fue contratado para estos grandes partidos, para paliar el déficit interior del Madrid en los momentos importantes; nervioso y desacertado, sin imponer su dominio en la zona tras una notable temporada, no ha sido su cita. Sergio Rodríguez, tras salir de una incomoda lesión, ha presentado una valoración acumulada de -11 en ambos choques. Incluso ya no son pocas las voces críticas contra Carlos Suarez que, tras un fulgurante inicio de año, ha caído en la más absoluta mediocridad, pasando inadvertido en todos los encuentros de los últimos meses. Sin embargo, no todas las reprimendas deben centrarse en ellos, sino también en aquellos que apostaron erróneamente por jugadores sin el carácter que el madridismo debe exigir a sus hombres. ¿O es que acaso alguien esperaba un rendimiento mayor de un jugador tan mediocre como Tucker? Pocos deberían repetir la próxima temporada, aunque solo sea por vergüenza torera, directivos incluidos.

“Uno”: Emanuele Molin (Real Madrid). Un figurante en el banquillo, un auténtico espía en la casa blanca. Todos sabemos lo traumático que fue la dimisión de Messina a mitad de año, pero ¿de verdad Molin era la mejor opción? No hay deporte donde el entrenador tenga más importancia que en el baloncesto, y el teórico continuismo al apostar por el segundo de Ettore ha sido un completo fracaso, ubicando a un hombre incapaz de anticiparse al partido, de cambiar en los momentos adecuados…o incluso de dar órdenes lógicas en los tiempos muertos, ya que casi siempre hablan sus asistentes. Superado por las circunstancias, su labor solo puede ser catalogada de pantomima.

“Dos”: Lior Eliyahu (Maccabi Electra). Anotando sus únicos puntos en el último cuarto de la final, cuando ya todo estaba casi sentenciado, Eliyahu es un hombre que no sale bien parado tras esta Final Four. En general no suele salir bien parado de ningún choque decisivo, ya que su fragilidad mental le impide aportar en los momentos más delicados. Relegado al banquillo por el veterano Bluthenthal, el israelí es un hombre completamente estancado en su juego desde hace un par de años. Virtuoso en ataque, pero irregular y poco constante, no compensa su pobre rendimiento defensivo, donde nunca ha aportado nada. Terriblemente sobrevalorado, va camino de convertirse en una eterna promesa.

🙄 NECESITA MEJORAR

“Tres”: Sergi Llull (Real Madrid). A pesar de dar la cara en la pelea por el tercer puesto, Llull es uno de los hombres que sale más dañado del partido contra Maccabi. Considerado como uno de los líderes del proyecto, volvió a fracasar a la hora de la verdad con un encuentro horrible, acelerado y desacertado en la mayoría de sus acciones. Todo esto debe llevarnos a una verdad evidente: Llull puede ser un excelente complemento, un microondas que salga desde el banco para cambiar el sino de los partidos, pero nunca el hombre orquesta de un equipo que aspire a todo. No tiene liderazgo, le falta inteligencia en la pista y saber actuar en los momentos decisivos. Se mueve por golpes de fuerza, por embestidas descontroladas y no aporta la calma y mesura que muchas veces es necesaria. Puede ser útil para el Real Madrid, siempre es generoso en el esfuerzo, pero se debe cambiar desde la dirección técnica el rol que desempeña en el equipo.

“Cuatro”: Milenko Tepic (Panathinaikos). Jugando únicamente los últimos intrascendentes cuatro segundos de la Final Four, Tepic personifica el fracaso de los jóvenes proyectos serbios que prometían comerse el Mundo en los próximos lustros. Con Velickovic perdido entre los puestos de 3 y 4 en Madrid, Bjelica sin encontrar acomodo en la rotación de Ivanovic, o Tripkovic naufragando en Unicaja. El caso de Tepic es aun más extraño: parecía el jugador más maduro de toda la hornada y, sin embargo, sus dos temporadas en Atenas muestran que aun no puede aportar en uno de los grandes de Europa. Superado en la rotación por jugadores de posibilidades mucho más limitadas como Perperoglu, Milenko debe cambiar el rumbo de su carrera para seguir progresando.

😉 APROBADO

“Cinco”: Bo McCalebb (Montepaschi Siena). Tras una magnífica temporada pasada en Belgrado, fue fichado en Siena para sustituir a McIntyre, dura labor para la que se le veía perfectamente preparado. Con unas condiciones increíbles y un físico portentoso, una lesión frenó su evolución. Recuperado a última hora para la Final Four, se le ha notado falto de ritmo y, especialmente, muy poco acoplado a sus compañeros. Algo anárquico e individualista, debe comprender que en Siena (al compartir vestuario con otros grandes jugadores) tiene la obligación de delegar muchas competencias ofensivas por el bien del grupo. Los peores minutos contra Panathinaikos de su equipo fueron con él en pista. Tiene muchas posibilidades y un futuro esplendoroso, pero tiene que saber adecuarse a la situación donde se encuentra.

“Seis”: Felipe Reyes (Real Madrid). Siempre da la cara. Nunca se esconde. Será cosa de familia, igual que jamás lo hacia su hermano a pesar de la inferioridad física. Contra Maccabi, fue sin duda el mejor de los madridistas, aportando toda su garra y entrega en cada una de las acciones. Es una pena que su palmarés de clubes sea tan pobre, ya que pocos jugadores en la historia han ofrecido unos niveles de compromiso y sacrificio similares a los de Felipe. Todo un ejemplo, siendo seguramente la única imagen positiva que ofreció el Madrid en todo el fin de semana.

🙂 NOTABLE

“Siete”: Ksistof Lavrinovic (Montepaschi Siena). Buen rendimiento el presentado por el “bueno” de los hermanos Lavrinovic en Barcelona. Expulsado injustamente por diversas faltas dudosas en el choque de semifinales, dio un recital de juego contra el Real Madrid, aprovechando su magistral conocimiento del juego y su privilegiada mano. Se comió literalmente a un verdísimo Mirotic, con el que estuvo emparejado durante gran parte del partido. Seguirá dando guerra en próximas ediciones de la máxima competición continental.

“Ocho”: Mike Batiste (Panathinaikos). Pocos preveían hace nueve años que ese cuatro bajito y gordito que daba diez minutos de descanso a Gasol en su segunda campaña en Memphis se convertiría en un jugador decisivo en nuestro continente. Ese Batiste era un hombre eminentemente exterior, obsesionado con el lanzamiento desde cinco o seis metros que nunca dominó. Su carrera NBA fue corta, y eso es algo que en Europa agradecemos. Aumentando su tamaño y peso y centrándose en labores más cercanas al aro, Batiste es hoy por hoy el interior más resolutivo de la Euroliga. Sólido en el rebote, sin apenas lanzar de lejos, y siempre aportando intensidad, es posiblemente el mejor bloqueador de la competición y, este fin de semana, ha sido clave para la victoria ateniense en Barcelona.

😀 SOBRESALIENTE

“Nueve”: Chuck Eidson (Maccabi Electra). Hombre que domina todas las facetas del juego, solo él se encargó de masacrar el aro madridista en semifinales. Aportando en defensa, rebote y conociendo el juego a la perfección, es el auténtico líder que necesitaba el conjunto israelí para volver a aptar al título. Las faltas lastraron su juego en la segunda parte de la final y condenaron, en parte, el resultado. No obstante, Eidson amenaza con volver. Tras años perdidos en equipos de medio pelo como Lietuvos Rytas, Chuck se ha convertido en el mejor alero de la competición, un hombre capaz de aglutinar juego y buenas decisiones para Maccabi. Su Final Four, así como toda su temporada, no puede calificarse de otra forma que brillante.

😆 MATRÍCULA DE HONOR

“Diez”: Dimitris Diamantidis (Panathinaikos). Antipático, engreído, poco vistoso en su juego, sucio en ocasiones. Sin duda Diamantidis no es el jugador que más pasiones levante y, sin embargo, es mitificado en Atenas. Hoy seguramente entendemos un poco más las razones. Indudablemente mejor defensor de Europa en los últimos años, su juego esta temporada ha alcanzado un nuevo nivel, dominando cada detalle. Extensión en la pista de Obradovic, no existe jugador que personifique mejor la ambición de Zeljko. Está marcando una época en el baloncesto europeo, y no resulta aventurado colocarlo a la altura de otros grandes jugadores griegos como Nikos Gallis, Yannakis o el propio Papaloukas. MVP.

Fuentes de las imágenes:
Fuente propia
www.solobasket.com
www.euroleague.com

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