Las Matemáticas también pueden ser Arte

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¿Saben lo que es perder la noción del tiempo recorriendo una exposición? Creo que ese es el resumen perfecto de M.C.Escher: El arte de lo imposible. Uno puede tirarse una tarde entera contemplando y analizando cada obra del genial Escher, intentando descifrar lo enigmático que esconde. Por si las propias creaciones de este holandés no fueran bastante impresionantes, el ambiente que se ha creado para la exposición hace que el visitante quede completamente envuelto, arropado y sumergido. Y es que las 135 obras de Maurits Cornelis Escher han sido colocadas de manera estratégica por los arquitectos Carlos y Borja Ferrater en la Sala Canal de Isabel II, que parece continuar con su política de grandes exposiciones (recordemos Faraón y Los Guerreros de Xi’an). Una luz tenue cobija toda la exhibición.

La muestra, la más grande que se ha hecho sobre este artista, ha quedado dividida en nueve salas, que hacen un recorrido por las investigaciones, preocupaciones, avances y descubrimientos de Escher. La sala 1, “La realidad congelada”, refleja un periodo de aprendizaje de la técnica del grabado, utilizando motivos muy sencillos como pueden ser flores, personas o insectos.  Procurando no perderse, pasamos a la sala 2, “Paisajes Naturales y Artificiales. El Mediterráneo”. Ésta versa sobre  sus distintos viajes por el Mediterráneo, de los cuales realizaba esbozos para después reproducir los paisajes en planchas de madera. Cuando llegamos a la sala 3, “Cruce de mundos”, vivimos en su máximo esplendor el carácter dualista de Escher: realidad y reflejo, blanco y negro, día y noche, etc. Los reflejos en distintas superficies como el agua, el vidrio o el ojo humano serán una constante en esta parte. Aquí comienzan realmente sus estudios sobre las dimensiones, cuyo fruto serán cuadros de la magnitud de Ojo y Autorretrato en espejo esférico. En la sala 4, “Juegos tridimensionales y matemáticos”, reinan las esferas y otras figuras geométricas, con las que Escher juega a crear un espacio tridimensional en una superficie plana. La obra que ejemplifica este juego es Lazo de unión.

Al alcanzar la sala 5, “la búsqueda del infinito”, nos encontramos con la obsesión del artista por la repetición y la simetría tan estudiada que llegó a denominarla partición regular del plano. Utilizará multitud de combinaciones entre pájaros, peces, ranas, lagartos, hormigas, etc., haciéndolos encajar en el plano. En la sala 6, “Metamorfosis. Espacio-tiempo”, está quizá la obra más representativa de Escher: La Metamorfosis, donde las abejas se van transformando en pájaros y el damero en edificios. La sala 7, “Viajando  entre arquitecturas y belvederes”, es puro Escher: arquitecturas, construcciones imposibles, con juegos matemáticos y trucos de perspectiva. Aquí destacan obras del tamaño de Relatividad, Belvedere, Convexo y cóncavo, o Arriba y abajo. La sala 8,”La mezquita isótropa”, es un paseo entre columnas reales y reflejadas donde el visitante se pierde entre el blanco y el negro de un espacio infinito. Por último, en la sala 9, “La caja mágica”, los cuadros de M. C. Escher cobran vida en un montaje con luz y sonido. Estas dos últimas son creaciones especiales para la exposición de Madrid. Una organización tan escheriana como se pueda imaginar se complementa con un fino hilo musical de Bach, que no hace sino crear un ambiente idóneo para comprender el caos y orden, las metamorfosis, el infinito…

Escher es uno de esos artistas difíciles de clasificar, de encasillar. Fue dibujante y grabador, pero él mismo afirmaba: “a  menudo me encuentro más cerca de los matemáticos que de mis colegas los artistas”.  De hecho, son precisamente estos los que han admirado durante años sus grabados. La exposición encantará a amantes del arte, matemáticos, arquitectos, filósofos, biólogos…

Fuentes de los cuadros:
www.museicapitolini.org
www.imagemakers.mb

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