Las luces de Navidad apagan las de la conciencia

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Ya es navidad, le pese a quién le pese. Da igual que el calendario intente negarlo. El Otoño moribundo se rinde y capitula ante la invasión de películas navideñas, anuncios de colonias y juguetes, venta de langostinos y ofertas de turrones. Amén de las legiones de papá noeles y reyes magos que tomarán en breve los centros comerciales para escuchar lo “requetebién” que nos hemos portado. El objetivo: sacar al niño o al Grinch que todos llevamos dentro.
Las luces navideñas ya brillan victoriosas. Llevaban esperando casi más tiempo que los niños el turrón de Suchard, pues  fueron las primeras en plantarle cara a un altanero y jovial Otoño colgando sin complejos de las fachadas madrileñas desde el 30 de Octubre, acechándonos, esperando un momento que al fin les llegó.

El 28 de Noviembre más de 9 millones de bombillas alumbraron 160 puntos de la ciudad, algo que se repetirá todos los días hasta el 6 de Enero,  primero desde las  seis de la tarde hasta las diez de la noche, y a partir del 24 de Diciembre hasta las doce, eso sí en  los días festivos las lucecitas harán horas extra hasta las siete de la mañana.

Este “furor iluminatorio” batirá dos record en la capital: el de zonas iluminadas, diez más que el año pasado, y el de la factura, que presume ser seiscientos mil euros más cara. ¿Quién dijo crisis?

Desde luego los cielos de Madrid no, ya que se han vestido con las firmas de prestigiosos arquitectos y diseñadores como Ben Busche e Isabel Barbas, David Delfín, Francis Montesinos o Ágatha Ruiz de la Prada entre otros. Para la renovación de su fondo de armario la ciudad  ha contado con 4,6 millones de euros de las arcas del Ayuntamiento, cifra a la que aún hay que sumar los 84.960 euros de la factura de la luz, unos 782.388.320 de pesetas de las de antes.

Es curioso el comportamiento humano: hace apenas un mes, el 26 de Octubre, los de “arriba” alteraban nuestro reloj de la mesilla de noche y también el fisiológico jugando a ser Cronos. En aquel momento se sacaban una hora de la manga  apelando  a 6 euros de ahorro anual y a la reducción del gasto energético. Hoy, en épocas navideñas el discurso se ve algo alterado.

Mucha bombilla iluminada sobre nuestras cabezas pero ninguna fruto de la reflexión del bien que haría ese dinero destinado a otros ámbitos y/o fines sociales, ¿no sería mejor apelar al verdadero espíritu navideño, en vez de fingirlo en nuestras fachadas?.

1 Comentario

  1. las ideas encienden bombillas sobre la cabeza o asi lo aprendí yo en las viejas tiras cómicas, pero esta vez parece ser que las bombillas encenderán el bolsillo.
    en fin… a mal tiempo buena cara, supongo que será lo que habrán pensado esos de ahí “arriba” ajjaja
    ahora iré disfrutando más las luces navideñas de la calle sabiendo lo que valen…
    por cierto! las de tirso de molina sabes de quién son?
    son fantásticas!!! ojos que se abren y se cierran parecen que pestañean!
    un saludo lara!

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