Las consecuencias de los recortes en el cine

“El cine es un cadáver bien vivo”

Las productoras españolas han experimentado un crecimiento continuado. En 2001, existían 93 productoras, actualmente, hay más de 260, algo que parece esperanzador a primera vista. Por el contrario, el número de cines y pantallas ha vivido en una dramática montaña rusa desde el año 1968. Con tan sólo 3390 pantallas muchos podrían manifestar que el cine español está en detrimento. El descenso de las subvenciones y el incremento del IVA cultural por parte del gobierno parece ser la estocada final al séptimo arte.

Evolución del Fondo de Protección a la Cinematografía (1992-2013)
 

El 84% de las productoras han participado, como mínimo,  en la creación de una película. La cuestión sería observar cuántas se han atrevido a elaborar más de un largometraje. Sólo 37 de ellas han intentado hacerlo y cuatro se han comprometido con más de cuatro rodajes. Este 1,54% destaca más bien poco sobre el 5,38% de productoras que, en 2001, se atrevieron a participar en más de 3 rodajes. ¿Significa, por lo tanto, que el cine español está en peligro?

Juan José Ontiveros (director de El Antepenúltimo Mohicano). Fotografía hecha por Mª José Millán
Juan José Ontiveros (director de El Antepenúltimo Mohicano). Fotografía hecha por Mª José Millán

Preguntamos a Juan José Ontiveros, director de la revista de cine El Antepenúltimo Mohicano, el cual nos responde que “es una situación difícil”, pero también afirma que el pesimismo es contagioso.

El problema es que si una temporada no aparece ningún Tadeo Jones o un tsunami mercadotécnico como Lo imposible, arde Troya en miniatura. Rápidamente salen los cicateros y oportunistas de turno a decir que el cine español no tiene calidad, o que sus historias no interesan, o que el modelo a seguir es el de otros países cultural, económica y políticamente más avanzados. El cine español es un enfermo crónico, y cada nuevo curso podría ser el último. No faltan enterradores. Y sin embargo, el cadáver está bien vivo. E incluso se atreve a sonreír. Aunque la tenaza del Gobierno es hoy más agresiva que nunca.

Wert y Montoro han reducido las subvenciones en un total de 50 millones y el IVA se ha incrementado hasta llegar al 21%. La opinión pública no fue consciente de este hecho hasta bien entrado el 2009. Se llegó incluso a decir que el cine seguía siendo la ¨niña bonita¨ de las artes escénicas; en 2008 las subvenciones públicas, tanto a largometrajes como a cortometrajes, se cuantificaron en 76,3 millones de euros.

Un año después, la cifra ascendió a 87,31 millones, una cifra que no compartían la literatura, el teatro y la danza. A día de hoy el futuro es, cuanto menos, desesperanzador. Se prevé que en 2014 las subvenciones sean de 50,8 millones de euros. Otras fuentes hablan de la catastrófica cifra de 33,7 millones. Fijándonos en las que dicen ser ¨oficiales¨, se aprecia que son casi 37 millones de euros menos que en el año 2009. Otras empresas como Peugeot o Citroën recibieron 66 millones. Al PP, en 2011, se le suministraron 120 millones de euros públicos. De los 1.651 millones de euros que recaudó el cine español el año pasado la subvención sólo era del 3% del total. Esto podría desmitificar el falso testimonio de que las películas españolas ganan más con la subvención que con la taquilla. Claro que debería observarse de forma independiente. Hay películas que tienen más beneficios con la subvención que con lo recaudado.

El cine español dio empleo a casi diez mil personas el año pasado. Además el PP consigue anualmente más del 85% de sus ingresos gracias a la subvenciones. Incluso los 63 millones destinados a los coches oficiales son mayores que las ayudas destinadas hacia el cine.

¿Sigue siendo el cine ¨la niña bonita¨? ¿O se ha convertido en una huérfana fruto de un repentino abandono?

El actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, achacó el problema a la calidad de las películas y a su comercialización. Fue bastante rotundo al decir que no iban a mantener actividades subvencionadas como presupuestos cuando su contraste final debía de ser con el público. Si nos fijamos en los números los datos no son tan malos. En 2012 el cine español exportó un 19,2% más que el año anterior, algo que hubiese puesto en duda las palabras del ministro si no hubiese sido porque, en 2013,  los cines vieron reducir el número de sus espectadores a la friolera cifra de 17 millones. Para el 2014, tras varias reuniones de representantes de todo el sector con la Administración, se busca la mejora del porcentaje de deducción existente (al 25%), facilitar la entrada de inversores ajenos al sector y reducir el tipo impositivo del IVA.

Las cifras hablan por sí solas: En cuanto a la taquilla, la recaudación fue de unos 500 millones de euros, es decir 114,20 millones menos que en 2012. Referente a los espectadores, 77 millones y una caída del 24% en el número de estrenos. Juan José Ontiveros sostiene que el mensaje que envía el Gobierno define su ideología, sus intenciones primeras y últimas: la Cultura pertenecerá, sí o sí, a los que puedan costeársela.

¿Deberían de hacernos reflexionar estas estadísticas? Hace unos pocos meses Cinesa y Yelmo decidieron bajar el precio de las entradas, de lunes a miércoles, a 3,50 euros. Queda  clara la desesperación de muchas salas de proyección que buscan ganarse al público a toda costa. Más allá de la traición que haya supuesto para el resto de salas, productores y distribuidores, lo cierto es que la operación fue todo un éxito. Es cierto que la supervivencia del cine puede estar cogida con pinzas pero a lo largo de este año y casi con total seguridad irán saliendo cada vez más promociones para reducir los costes de entradas y conseguir un mayor público que ayude a mantener viva la llama.

Y a todo esto, ¿qué opinan los espectadores? Hemos salido a la calle para comprobar que es lo que piensan los consumidores del cine español sobre la situación de la subvenciones a la industria.

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Es importante mencionar que hemos intentado entrevistar a un representante de la administración, concretamente del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), para que nos ofreciese la versión oficial y no ha sido posible obtener dicha entrevista. 

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