Las comunidades tendrán que arrimar el hombro

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Las comunidades autónomas han acordado colaborar para lograr el objetivo de déficit pactado con Bruselas. Como corresponsables de la crisis, no pueden dejar solo al Gobierno central a la hora de realizar ajustes, más aun cuando tienen competencias en materias básicas para el bienestar social. Es de esperar que el Ejecutivo apruebe medidas que permitan a las CC.AA reducir prestaciones e imponer tasas para sanear sus cuentas. La disminución del gasto autonómico es clave para que el país pueda remontar el vuelo.

En una reunión con los representantes de las comunidades autónomas, el Ejecutivo Central acordó que éstas podrán recortar algunas prestaciones, así como imponer tasas para facilitar el objetivo de déficit al que el Gobierno se ha comprometido con la Unión Europea. Con todos los votos de las comunidades populares a favor, la abstención de Cataluña y Canarias y el voto negativo de Andalucía, Mariano Rajoy ha conseguido que el objetivo de déficit previsto sea un camino algo más fácil; si el Ejecutivo hubiera aceptado la flexibilización, alcanzar la meta sería imposible.

Por otra parte, viene bien que los gobiernos regionales, corresponsables de la crisis actual, no olviden su papel y ayuden al Gobierno central a manejar la situación insostenible en la que nos encontramos. El Ejecutivo está haciendo los deberes sobre el déficit (subida del IRPF, por ejemplo) y no puede permitir que las comunidades se descuelguen de tan importante labor, máxime cuando tienen competencias en materias tan importantes como educación y sanidad.

Durante los últimos años, y no sólo con el anterior gobierno socialista, las comunidades han sobredimensionado sus competencias y doblegado algunas funciones que dependen del gobierno central o del municipal, por lo que es lógico que ahora, en tiempos de crisis, tengan que realizar un mayor esfuerzo para ajustarse a los planes del Ejecutivo y al que debería ser su papel real. El mismo Rajoy afirmó en el Senado que será imposible salir de la crisis en la que nos encontramos si las autonomías no echan una mano, por lo que es de esperar que el Gobierno sea el primer interesado en ayudarlas a salir adelante. Ayudará a recortar el déficit que se tomen medidas, posiblemente en los próximos presupuestos, que permitan a las comunidades excluir de la sanidad pública prestaciones no básicas (aunque no por ello menos importantes, como un cambio de sexo o tratamientos de fertilidad) o la imposición de nuevas tasas por servicios.

Aunque esta práctica unanimidad carece de mérito alguno, porque el PP controla la mayor parte de los gobiernos regionales del país, la medida ha quedado respaldada por mayoría. Sólo Canarias y Cataluña se abstuvieron de bajar el déficit al 1,5 por ciento durante este 2012, mientras que la derrochadora Andalucía se opuso. Las comunidades deben manejar mejor sus gastos y evitar la duplicidad de funciones con otros organismos, así como el exceso de entes públicos o funcionarios que son prescindibles. Como uno de los principales causantes de la crisis, el gasto autonómico debe disminuir para que el país pueda salir del hoyo.

Fotografía: Matthias Kulka

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