Las células madre de los ovarios podrían solucionar los problemas de infertilidad

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Desde hace más de medio siglo, la comunidad científica estaba convencida de que las mujeres nacían con un número fijo de óvulos que llegaba a su fin con la menopausia. Sin embargo, el investigador norteamericano Jonathan Tilly ha echado por tierra los pilares de esta teoría con el hallazgo de células madre en los ovarios de mujeres adultas, un descubrimiento que aventura la posibilidad de una producción ilimitada de óvulos y que permitiría hacer frente a los problemas de infertilidad.

Los óvulos son células femeninas de gran tamaño, forma redondeada y situación fija. Desde la pubertad femenina y con una frecuencia aproximada de 28 días, en los ovarios madura alternativamente un óvulo que termina por desprenderse para desembocar en una de las trompas de falopio. En el campo de la ginecología se ha considerado que el ciclo tenía una fecha de caducidad cuando los ovarios dejan de producir óvulos de forma natural, configurando el fin del proceso fertil de la mujer.

Sin embargo, el científico Jonathan Tilly ha puesto en duda lo que hasta ahora había sido una ley indiscutible. Desde el 2004, el norteamericano ha trabajado para demostrar que en los ovarios había células madre que generaban óvulos durante la vida reproductiva activa.

Las células madre son células que tienen la habilidad de renovarse a sí mismas, sin perder sus cualidades, a través de la división mitótica. Asimismo, tienen la capacidad de producir células de uno o más tejidos maduros. El grupo de Tilly localizó dichas células, las aisló en el laboratorio y, para su sorpresa, descubrieron que las células creaban ovocitos inmaduros que, al colocarse en tejido ovárico implantado en ratones, maduraban y empezaban a formar estructuras germinales de los óvulos.

El siguiente paso del estudio radicaba en encontrar la forma de activar las células madre situadas en el epitelio superficial del ovario, a fin de crear crear gametos. Este proyecto podría suponer una auténtica revolución para mujeres con óvulos de baja capacidad fértil, ya que permitiría generar óvulos eficaces mediante la activación de las células madre de los ovarios.

La investigación no tiene como únicas destinatarias a mujeres jóvenes con problemas de fertilidad, sino que este descubrimiento generaría esperanza para aquellas mujeres que hayan superado el climaterio –proceso que se genera antes y después de la menopausia ante la imposibilidad de crear estrógenos y, por tanto, de producir hormonas y ovocitos-.

Sin embargo, y aunque el estudio pueda suponer un hallazgo de alcance incalculable, existen muchos obstáculos de carácter ético, moral y legal en torno a las investigaciones con óvulos de mujeres y al ensayo clínico en humanos. Así, el equipo de Tilly derivó su estudio en ratones, corroborando las mismas reacciones que se dieron con las células humanas. De hecho, este tipo de estudio también ha sido tratado por equipos científicos de China, que llegaron a conseguir ovocitos y fecundarlos, dando vida a ratones de perfecta salud.

Actualmente, en búsqueda de la verificación de la teoría expuesta por Jonathan Tilly, varios equipos de distintos lugares del globo están trabajando para repetir sus estudios y obtener los mismos resultados. 

En España, la Ley de Investigaciones Biomédicas es contundente al afirmar en su artículo 33.2 que “se permite la utilización de cualquier técnica de obtención de células troncales humanas con fines terapéuticos o de investigación, que no comporte la creación de un preembrión o de un embrión exclusivamente con este fin, incluida la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear”.

La elaboración de un marco jurídico que vele por la seguridad del ciudadano en materia de investigación y experimentación es fundamental para controlar e impedir prácticas que superen la barrera de la salud, la ética y la moral. Sin embargo, con un buen ejercicio científico que asegure una mejora terapeútica para el ser humano, se conseguirá avanzar y superar los obstáculos y carencias actuales. 

Imágenes: Quibik/ condebiblos

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