Las cajas del Maestro

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Pocos objetos de la vida cotidiana pueden esconder tantos secretos como lo hacen las cajas. Algunas de ellas almacenan objetos poco útiles, con una existencia diferente años atrás; otras, en cambio, albergan ilusiones y deseos de futuro para el ser humano; distintas son las que, simplemente, conforman un reducto de intimidad para la persona que las utiliza, creando su microcosmos dentro de ellas. Si tal universo fue construido por uno de los directores de cine más herméticos de la historia del celuloide, el misterio sobre su contenido aumenta considerablemente.

Una mansión a las afueras de Londres abarrotada de objetos rectangulares fabricados de cartón, con resistencia suficiente para soportar en su interior el paso del tiempo (más de diez años) y el peso de cientos de miles de recuerdos de un cineasta. El director de cine en la arena pública siempre se mostró maniático, poco mediático y perfeccionista hasta límites insospechados. Su forma de ser le hacía mostrarse partícipe en todo el proceso de elaboración del filme; desde el doblaje de las voces de la cinta original a otros idiomas (con alguna llamativa excepción en el caso español) hasta las condiciones para la futura emisión de su largometraje en televisión.

Las cajas albergan en su interior material vinculado al director neoyorquino Stanley Kubrick, almacenado durante el rodaje de películas de la talla de 2001, Una Odisea del Espacio (1968) o El Resplandor (1980). Fotografías y escritos del propio cineasta, o de alguno de sus ayudantes, que capturan la esencia del momento pasado, evocadores para cualquier espectador que haya contemplado La Naranja Mecánica o Eyes Wide Shut. Estos materiales generan una gran cantidad de pequeñas intrahistorias, alumbradas por una historia general: el proceso de confección de la película.

Son sorprendentes, a medio camino entre la perfección máxima subjetiva y la locura, las fotografías de fachadas y verjas londinenses. El encargado de fotografía de Eyes Wide Shut (1999) capturó para Kubrick cientos de miles de metros de calles londinenses. La finalidad perseguida por el director: obtener el máximo realismo en la escena en la que Bill Harford (Tom Cruise) pasea de noche por la ciudad y requiere los servicios de una prostituta. A su vez, durante el rodaje de La Naranja Mecánica (1971), nos topamos con cientos de imágenes de sombreros, destinadas a la selección del gorro idóneo que llevará Alex (Malcom McDowell) y sus “drugos”. El sombrero de copa fue el finalmente elegido aunque, como dato curioso, cabe apuntar que Kubrick también contempló la aparición en el filme de un sombrero de tipo cordobés (¿?).

El documental a través del cual se nos muestran todos estos detalles, junto con otras muchas peculiaridades del director, se titula Stanley Kubrick’s Boxes y fue emitido por la cadena británica Channel 4 el año pasado. El universo de Kubrick, como el de otros tantos directores de cine de primera línea, es infinito. Gran cantidad de aspectos escapan a nuestro conocimiento más de diez años después de su muerte y del estreno de su último largometraje. Tantos aspectos desconocidos como material de las cajas que el director guardó durante años. Para aquéllos que quieran adentrarse más en el universo Kubrick, el canal TCM (dial 46 de Digital+) emite este documental el próximo 26 de diciembre. Muy recomendable.

“Todos los que hemos tenido el privilegio de dirigir una película sabemos que puede ser como intentar escribir Guerra y Paz montados en un auto de coche. Sin embargo, cuando sale bien, no hay muchas alegrías que puedan compararse con esa sensación.”
Stanley Kubrick. DGA Awards, 1997

Fuentes del texto:
http://www.imdb.com/title/tt1263704/
Fuentes de las imágenes:
http://unrealitymag.com/wp-content/uploads/2009/06/kubrick1.jpg
http://www.flickr.com/photos/gifake/4126016942/in/photostream/

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