Las bolsas de plástico, un serio problema medioambiental

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Aproximadamente ocho millones de bolsas de plástico llegan a Europa en forma de basura.

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Vivimos en la sociedad de usar y tirar y la más fiel muestra de esto son las bolsas de plástico. Cada ser humano consume una media de 238 unidades por persona al año, teniendo en cuenta que ni siquiera la mitad de ellas vuelven a ser reutilizadas (la media de vida de una de estas bolsas son 20 minutos), aunque sea solo como bolsas de basura, de las cuales solo un 10% acaba en el contenedor amarillo de reciclaje. El hecho de que en los últimos 20 años el peso de las bolsas se haya reducido hasta en un 75%, dificulta su reutilización, favoreciendo que viajen arrastradas por el viento a campos y bosques, donde pueden tardar varios siglos en desaparecer.

Para fabricar una bolsa de plástico se utilizan grandes cantidades de energía, por cada unidad se emiten alrededor de 4 gramos de CO2 contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático y sustancias derivadas del petróleo, por este motivo pueden tardar en desintegrarse más de medio siglo.

Sin embargo, esta no es la única consecuencia perjudicial del uso de bolsas de plástico la mayoría de las cuales terminan en ríos, mares o bosques. Actualmente nuestros océanos acumulan grandes cantidades de basura, donde la mayoría son plásticos. Estos son un peligro mortal para los animales marinos, donde las bolsas se han convertido en un problema enorme para los océanos.

La asociación ambiental italiana Legambiente calcula que cada año 6,4 millones de toneladas de residuos acaban en el mar. Entre el 60% y el 80% son plásticos, con picos de hasta el 95% en algunas zonas. Aves, tortugas, focas o ballenas son algunas de las especies más afectadas. La mayoría confunden la basura con alimentos, por lo que cada año al menos un millón de estos animales mueren ahogados o enganchados. Se han llegado a registrar al menos 267 especies que han sufrido por la ingestión de basuras en el medio marino.

Debemos extremar las precauciones y ser conscientes de lo que hacemos al medio ambiente y a los océanos. Sabiendo que el 75% de los residuos marinos del Mediterráneo se genera en temporada turística, debemos ser cautos. Está en nuestro deber informar a los turistas de las nefastas consecuencias que pueden tener sus actos y educar a la población mostrando como algo tan simple como tirar la colilla a la basura en lugar de al mar, puede ser un punto de inflexión para gran cantidad de seres vivos.

Tenemos el futuro en nuestras manos, podríamos sustituir y eliminar las bolsas de plástico por bolsas de tela que son más duraderas y especialmente más beneficiosas con el planeta Tierra y el resto de criaturas que habitan en él. Parece que todas estas preocupaciones han conseguido trasladarse a Europa, ya que hoy el Parlamento Europeo votará estas cuestiones. Finalmente será el Consejo de Ministros quien deba respaldar el resultado.

Fotografía: Mar Morales

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