Las aulas se llenan de alumnos “espía”

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Los alumnos de la Complutense han pasado a ser espías para Carlos Berzosa, Rector de la UCM. El pasado 13 de Junio todo el Consejo de la Universidad Complutense de Madrid se reunió con el propósito de tomar medidas para mejorar la calidad de enseñanza en las aulas. Berzosa pretende, con éstas medidas, que se controlen a los 6.000 docentes de ésta universidad. Para llevarlo a cabo utilizará los chivatazos de los propios alumnos, los cuales serán recompensados con créditos de libre configuración.

De todos es sabido que la Universidad Complutense de Madrid es una de las más prestigiosas y renombradas. Es conocida su fama pero, sobre todo, siempre ha destacado por una buena calidad de enseñanza. Para la UCM éste es su principal objetivo, una universidad que supere en este aspecto a cualquier otra. Por esta razón es por lo que el Consejo de la Universidad Complutense de Madrid aprobó, el pasado mes de junio, unas medidas para mejorar la calidad de enseñanza en sus aulas.

Hasta aquí no hay nada de extraño en el tema pero lo inédito viene cuando, entre esas medidas tomadas por el Consejo, se aprueba una en concreto donde forman parte, de manera muy curiosa, los alumnos. En ella los estudiantes son bonificados con un crédito de libre configuración por “espiar” a sus profesores. Con este sistema se pretende mejorar la docencia, según el Rector Carlos Berzosa. Los alumnos deberán “chivar” todo lo que hacen y dejan de hacer los profesores: si asisten regularmente a las clases, si llegan puntuales y finalizan sus clases a la hora prevista o si imparten el programa de la asignatura completamente.

La selección de los confidentes, informadores o espías, se ha llevado a cabo de forma aleatoria por todas las facultades de la UCM y los centros adscritos a ésta. Así, de los 90.000 alumnos que tiene la universidad, casi 1.500 han sido los elegidos para este curioso proyecto de mejora, después son éstos los que deciden voluntariamente si se prestan a éste sistema de perfeccionamiento en las aulas.

Esta medida fue probada el año pasado y poco más del 30% de los alumnos contestó a las encuestas, pero éste curso 2006-2007 han incrementado el número de seleccionados ofreciéndoles una pequeña recompensa por su labor, un crédito de los 60 que deben cumplir anualmente.

Las aulas se han llenado de comentarios, profesores y alumnos critican o apoyan la medida. “No es mala estrategia para que los profesores hagan bien su trabajo” o “Estas medidas no son las más oportunas, algunos lo pueden tomar como una venganza para determinados profesores”, son los comentarios más escuchados. Cada alumno tiene su opinión pero, realmente, los verdaderos afectados son los docentes, los cuales ven la medida exagerada.

El debate está servido en el Campus de la Complutense. Hasta dentro de un tiempo, según el Consejo de la UCM, no se verán los resultados pero, hasta entonces, ahora lo que importa entre profesores y alumnos es descubrir en cada clase quién es un alumno “espía”.

Fuente: “Elconfidencial.com”

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