Las “aguas podridas” de Oriol Pujol

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El nuevo secretario general de CiU, Oriol Pujol, manifestó la deriva independentista de su partido tras llamar a los catalanes a “huir de esas aguas podridas que nos ahogan”. Sin ser la primera vez que el grupo político recurre a esta clase de discurso, habría que preguntar su opinión al respecto a las empresas catalanas, que dependen del resto de España para vender sus productos.

Las palabras de Pujol dejan de lado a muchos votantes que, pese a depositar su confianza en CiU creyendo que no es una formación independentista, se llevan ahora otro palo más. Se trata de una ofensa en toda regla hacia los demócratas, una más del independentismo catalán. Lo de “huir de esas aguas podridas que nos ahogan” no es más que una cita rescatada por Pujol junior de un libro escrito por su padre durante su paso por la cárcel, allá en la década de los sesenta.

Una cita totalmente improcedente, ya que Pujol no criticaba entonces a España en su conjunto, sino a la dictadura de Franco. No obstante, las palabras de su vástago reflejan la radical deriva independentista que ha tomado CiU, apoyado por otros claramente separatistas (ERC) y otros que lo son de tapadillo (PSC). Una vez más, este discurso excluyente no hace sino provocar la animadversión de los insultados, que ya empiezan a acostumbrarse a este tipo de manifestaciones desde Cataluña y, más concretamente, desde las filas de Convergencia.

Sólo hay que recordar a Durán tildando a los andaluces de “vagos” o a Mas opinando que los españoles de otras provincias no saben hablar. No hará gracia a los españoles de otras comunidades que viven en Cataluña y, en teoría, tampoco a los catalanes que viven en el resto de España. CiU no habla para ellos.

Como es de suponer, empresas como Gas Natural o Codorniu se pueden sentir ofendidas por estas declaraciones. Cuando La Caixa o Banco Sabadell abren una sucursal en Madrid, no tienen la sensación de navegar por “aguas podridas”, como tampoco lo hacen las dependientas que regentan una tienda de Mango en Toledo. No estarán tan mal esas aguas cuando el Barcelona vende miles de camisetas en Aragón, Andalucía, Extremadura o Castilla y León. La existencia de muchas empresas catalanas, conviene recordarlo, depende de vender sus productos más allá de las cuatro provincias de su comunidad autónoma.

Fotografía: Samuel Aranda

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