La situación actual del periodismo narrada por jóvenes periodistas

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Vivimos tiempos difíciles, el paro juvenil ya supera el 40% y el periodismo ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis. Reducción de personal en la mayoría de los medios de comunicación, tanto en la televisión como en la radio y la prensa, sueldos precarios (si cuentas con la suerte de que te paguen algo), sólo ofertas para becario y jornadas laborales interminables.

Todo esto ha provocado un sentimiento de desesperanza entre los jóvenes periodistas, sólo pocos han logrado conseguir un trabajo remunerado que les permita ejercer para lo que se han preparado, algunos han decidido crear sus propios medios y muchos otros han tenido que dejar el periodismo a un lado y han decidido trabajar en otros sectores.

La mejor manera de comprender la situación actual de los jóvenes periodistas es escuchando sus vivencias, y esto es lo que he decidido hacer. He reunido el testimonio de seis jóvenes que han accedido a contar como ha sido su experiencia con el periodismo una vez terminada la carrera.

periodista

Paz del Olmo. Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, Formación Profesional de imagen y sonido y Máster en Community Manager y Marketing online.

“Desde que tengo uso de razón he querido ser periodista. Cuando sentí que era amor fue la primera vez que asistí a un partido de tenis. Allí supe que el periodismo deportivo era mi pasión. Conforme pasaban los años, Contaba los cursos del colegio que quedaban para empezar la carrera y llegó el 2006, no me lo podía creer, por fin estaba ahí.

Durante la carrera aproveche al máximo las oportunidades que la universidad me brindaba: Durante 5 años fui becaria, y en esos años aprendí que el periodismo es más bonito de lo que lo veía por fuera pero a la vez más duro. Objetivamente, los salarios de becario te dan básicamente para el transporte y poco más, pero a la vez te enseñan a desenvolverte en el medio sin tener gran responsabilidad, por lo que te atreves a arriesgarte. Si volviese al 2006 no habría cambiado absolutamente nada de lo que he hecho.

Cuando acabé tuve la suerte de trabajar en esto, y la desgracia de ver algunas veces que no puedes escribir lo que quieres, sino lo que “debes”. A pesar de ello, el periodismo no es solo una profesión, es un modo de vida. Una vida que amas por encima de todo y que, a día de hoy, creo que se está acabando la etapa de ese periodismo más mediático y va a comenzar el periodismo bonito, el periodismo del que me enamoré, y por ello lucho cada día”.

 

Tamara Fariñas. Licenciada en Periodismo, especialista en Derechos Humanos y Máster en Análisis Político, todo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha pasado por las redacciones de ‘La Voz de Galicia’, ‘El Mundo’ y ‘Lainformacion.com’, por la sección de Internacional de Europa Press y colabora con el periódico ‘Diagonal’ y la revista digital ‘Política Crítica’ (http://politicacritica.com/).

 “Cuando acabé el instituto, en 2005, me tocaba decidir qué carrera iba a estudiar. Siempre había querido ser periodista, pero a última hora pensé: «¿Qué tal una ingeniería?». Al final me eché para atrás porque mi madre siempre me había dicho que estudiara aquello a lo que quería dedicar el resto de mi vida. Entonces no había crisis, aunque el Periodismo nunca había sido una profesión boyante: si querías ser periodista, tenías que dar por hecho que trabajarías mucho para sobrevivir, sin grandes lujos.

Cuando entré en la universidad pensaba que, en algún momento, acabaría escribiendo para un gran periódico y que detrás de todos mis artículos nunca habría intereses económicos, sino que diría la verdad. ¡Ilusa de mí!

Mi experiencia en el Periodismo fue al revés de lo que tenía que ir: empecé con unas buenas prácticas de verano y, aunque trabajé muchas horas aprendí todo lo que sé a día de hoy cobrando 460 euros. Las siguientes tampoco eran terribles: 14 días al mes, cinco horas al día, 360 euros al mes. Las siguientes fueron peor, el sueldo bajó a 240 más el abono transporte (52), lo que hacía un total de 292, cinco días a la semana. Las siguientes, 300 euros, que en dos meses se redujeron a 200. Después de haber estado cinco años haciendo prácticas forzadas, dejando sin pagar créditos de libre configuración para poder seguir siendo becaria, creo que puedo decir con conocimiento de causa que el sistema de formación no es un sistema de formación, es un sistema de trabajo precario.

Un becario (casi) siempre trabaja como un empleado pero tiene peores condiciones: no tiene derecho a vacaciones, no cobra las horas extra y además, se le puede mandar a la calle a la primera de cambio. Y lo peor es que ni siquiera se molestan en enseñarle. Cierto es que cuando te lanzan a la piscina, por supervivencia acabas aprendiendo a nadar, pero uno no estudia cinco (o ahora, cuatro) años de carrera para que en un período de formación te traten como si tuvieras que venir aprendido de casa.

Una vez que se sale del mundo de las prácticas, que ahora es más bien difícil, la vida laboral no ofrece muchas perspectivas. Miles de CV desperdiciados para que, con suerte, uno de cada 30 te digan “Tienes un perfil estupendo, pero no estamos buscando gente”. La precariedad laboral es la norma, y trabajar 50 ó 60 horas a la semana por 900 euros es algo, casi, para dar las gracias. De hecho, mi situación es exactamente esa.

Otra de las lacras que tiene la profesión a día de hoy es algo de lo que yo siempre me he quejado: la gente se queja del Periodismo, porque lo hemos convertido en puro negocio. Ahora sólo interesa ser el primero en dar la noticia, da igual que esté sin confirmar, sin verificar, sin corregir y escrito como si fuéramos niños de 12 años: lo importante es sacarlo.

Además de que todavía pocos medios, o incluso ninguno, han sabido aprovechar lo que pueden ofrecer las tecnologías de la información. Yo no tengo la respuesta, pero esperaba que decenas de periodistas con amplísima experiencia y cierto contacto con las nuevas herramientas pudieran ser capaces de sacar adelante medios del presente, no medios del pasado adaptados ad hoc, rápido y mal a las herramientas del presente.

Lo mejor del Periodismo, hoy, es la variedad. No se puede hablar de desinformación más que por puro interés en estar desinformado. Existen cientos, miles de blogs y portales que ofrecen muy buena información sobre cualquier tema. El que no quiere forjarse una opinión es porque no quiere. Además de que ha dado la oportunidad a muchos de que seamos capaces de crear soportes para poder expresarnos libremente y así, poder extender nuestro nombre entre las redes sociales y que estos en algún momento puedan llegar a algún periodista que diga: “Pues quizás me convenga tener a esta persona entre mis empleados”.”

 

Alexandra López Navarro. Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Máster en Periodismo Cultural.

“Decidí estudiar Periodismo porque pensé que era la solución más práctica para satisfacer mi sed de aprender. Con 18 años quería saber de todo, descubrir historias, conocer personas, investigar el por qué de las cosas… Si a eso le sumas que se me da mejor escuchar que hablar, es obvio que no podía elegir otra profesión. En ese sentido, la carrera no me ha decepcionado. Sí que lo ha hecho en el pésimo planteamiento académico que tiene, muy anticuado y con pocas claves sobre cómo luchar en el mundo profesional.

Sin embargo, estudié Periodismo para tener un trabajo en el que pudiera aprender todos los días y -no puedo negarlo- lo hago y disfruto con ello. Eso sí, como a todos, me ha costado y no he acabado siendo la periodista ‘al uso’ que pensaba. Después de terminar la carrera, realicé un máster de Periodismo Cultural y unas prácticas en una fundación, en la que pude conocer de cerca el mundo del que quería vivir. Cuando acabé, me tocó hacer lo que a muchos periodistas hoy en día: montarme mi propio chiringuito. Creé una empresa de comunicación cultural y redes sociales (www.bioco.es), que no tiene un año de vida y que, poco a poco, intento sacar adelante. También monté con cinco compañeras Nokton Magazine (www.noktonmagazine.com), una revista cultural en la que todas arrojamos mucha energía e ilusión porque nos permite ser libres y ejercer el Periodismo, tal y como creemos que debería ser. Y, os aseguro, que en la calidad se nota. En resumen ¿estoy haciendo lo que creía que iba a estar haciendo cuando me licenciara? No. Pero he encontrado un hueco en la precaria realidad del sector que me permite ganar algo de dinero por un trabajo (más o menos) periodístico. Y me gusta. ¿Cómo veo el futuro de la profesión? No lo sé, las predicciones no son mi fuerte. Sí sé que estamos en un momento de cambio y que eso, aunque ha supuesto una sangría de despidos y de cierre de medios, también puede ser una oportunidad para crear y aprender a contar historias de otra forma (que es, al fin y al cabo, en lo que consiste nuestro trabajo). Además, no nos queda otra que ser optimistas y buscar esos ‘huecos de realidad’ desde los que ejercer el periodismo lo más dignamente posible. Al menos, si queremos sobrevivir.”

 

Ana Román. Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en redes sociales especialice en redes sociales. Experiencia en Castilla la Mancha televisión en el departamento de gestión multimedia.

“Por suerte sigo dedicándome al periodismo, aunque no tanto como me gustaría. Escribo artículos y entrevistas de todo tipo para la revista del Grupo Ballesol, un trabajo gratificante, de los mejores que he tenido, pero al salir, cada cuatro meses, lo compagino con otro trabajo, que aunque no es de periodista me permite tener ingresos para cursos y ¡para seguir soñando con el futuro! Cuando acabé la carrera sabía que sería difícil, pero me imaginaba un mercado laboral mucho más “bonito” para los recién salidos del horno. Pese a todo conseguí trabajo pronto y pude decir eso de ¡sí soy periodista! nada más a acabar. Del medio, al que prefiero no mencionar, aprendí mucho, tanto en lo profesional como en lo personal, pasando por la temible precariedad que tan unida está ya a periodismo. Pero aquello ya quedó en el pasado, y hasta de lo malo se aprende. Después de esa experiencia he hecho prácticas en otros medios, con la coletilla incluida del “no podemos pagarte”. Una pena trabajar gratis, una pena y una injusticia, alguien debería darse cuenta de que los becarios somos otro miembro más de la empresa.

Pese a esta situación, que también viven profesionales de otros sectores, mi valoración general desde que abandonamos las aulas es positiva. He aprendido mucho, porque los libros no te enseñan a enfrentarte a situaciones reales, y de todos los puestos que he ocupado como periodista, cobrando o no, he sacado buenos conocimientos. Como en la vida el periodismo hay que tomárselo como una lucha incansable en la que nos tropezaremos con piedras ¡pero debemos seguir!. Confío en que muy pronto las cosas cambiarán para todos. Es una profesión preciosa, y ni las cosas malas me hacen cuestionarme si acerté queriendo ser periodista, porque la palabra es poder y está en nuestra mano.”

 

María Luisa García-Moro. Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

“Cuando decidí estudiar Periodismo, totalmente vocacional desde pequeña, nunca imaginé que me iba a encontrar con los obstáculos que me he encontrado. En ese sentido siento bastante desilusión.

Veo que hay muchísimo intrusismo, carencia en determinados medios como la televisión de programas buenos y documentados sobre temas de actualidad, y que existe más oferta y demanda de entretenimiento. Que es más importante ser modelo o la mujer de, que ser periodista.

Sobre las prácticas en general puedo decir que he trabajado igual que un profesional sin cobrar nada o una miseria, aunque es cierto que me han ayudado mucho a la hora de aprender el oficio. Se está abusando en general de ellas para ahorrase el salario de un trabajador cuando los becarios o las personas en prácticas desarrollan el mismo trabajo”

 

Patricia Vallejo. Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Experiencia como periodista musical en la revista Rolling Stones, y prácticas en el periódico El Mundo.

“Mi primer acercamiento con el periodismo fue en Salamanca, durante el año de Humanidades que cursé allí. Comencé en el periódico de la Universidad, Tribuna Universitaria, y empecé a escribir allí regularmente, publicaba todos los lunes.

Estudie periodismo con la ilusión de ser periodista musical ¿Lo he conseguido? No, profesionalmente no. Tanto en Salamanca como en Madrid mientras cursaba la carrera tuve programas de radio donde venían grupos de música a tocar sus canciones en acústico y logré entrevistar a grupos importantes dentro del indie español. Luego tuve la oportunidad de estar nueve meses como becaria en la revista Rolling Stones, hasta que no pudieron hacerme más contratos como becaria. Estuve tres meses de Practicum y luego seis meses de becaria. Está claro que a nadie ahora le van a hacer un contrato fijo, lo que se busca es una persona que siempre sea becaria. Lo mismo me sucedió cuando estuve haciendo prácticas en el periódico El Mundo, en el periódico Expansión, lo que suelen aconsejar es no terminar la carrera, dejarse alguna asignatura para poder renovar el contrato como becaria haciendo el convenio con la universidad.

A pesar de que logré estar en la revista Rolling Stones, la más importante en el periodismo musical, al estar allí me di cuenta de que no era como pensaba, no tomaban en cuenta mis ideas, a pesar de que lo que planteaba más tarde ellos lo desarrollaban y lo publicaban.

Después de esta experiencia he intentado encontrar algún trabajo como periodista, pero ha sido imposible, sólo te contratan de becario, y siempre van a encontrar a alguien que está dispuesto a hacerlo gratis. Yo no me puedo permitir eso, no soy de Madrid, necesito tener ingresos para todos mis gastos, y el periodismo no me los aporta ¿Qué me da de comer? Pues un trabajo que no sea periodismo ¿Me gustaría dedicarme al periodismo? Sí, pero ahora sólo lo veo como un hobie, de hecho tengo una página web de periodismo musical, loslunesnoexisten.com, donde intento mantener viva mi vocación periodística, a pesar de que no me aporte ningún ingreso.

El periodismo ya lo he dejado totalmente de lado como medio de subsistencia, seguiré dedicándome a mantener mi página web y a continuar escribiendo mis libros. Si llegara a alcanzarlo me sentiría realizada, pero no veo probable encontrar un trabajo de periodista del que pueda vivir. Siento que he perdido seis años de mi vida haciendo esta carrera”.

Lo que si queda claro con todos estos testimonios es que la juventud española, a pesar de los tiempos que les ha tocado vivir, no está dispuesta a dejar de luchar para alcanzar sus sueños. El camino que nos ha tocado es difícil, pero sabemos que hoy debemos preparar el terreno para recoger los frutos en el futuro, a pesar de que tengamos que ser víctimas de trabajos precarios, o mejor dicho, mano de obra esclava ¿Cómo se le llama a alguien que trabaja sin recibir un salario? Nuestra sociedad los llama becarios (y la ley permite que se nos explote hasta los 30), pero debemos acabar con ese eufemismo, no se nos ofrece un puesto de becario, se nos ofrece un puesto de esclavo, quien encima tiene que estar agradecido porque así podrá poner en su currículo que tiene experiencia sirviendo cafés al jefe y haciendo fotocopias en lugar de utilizar nuestra preparación para ser parte útil y activa de la empresa.

¿La generación perdida? No. Estas experiencias no acaban con una generación, al contrario las hace más fuerte, y esperemos que cuando seamos nosotros los encargados de emplear a alguien cambiemos las cosas y no sigamos permitiendo que se perpetúe este sistema explotador.

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